Hugo Rangel Vargas
Transporte público: Renovarse o morir
Viernes 11 de Octubre de 2019
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En un hecho irrefutable, el desarrollo de la economía está altamente vinculado al proceso de las fluctuaciones tecnológicas. Las innovaciones y los cambios de la tecnología podrían clasificarse en cuatro grandes rubros: las innovaciones increméntales, generalmente vinculadas al deliberado proceso de investigación que generan las empresas; las innovaciones radicales, que son rupturas azarosas que hacen que el trayecto tendencial de la tecnología muestre un rompimiento radical; los sistemas tecnologicos novedosos, que son una combinación de los dos anteriores y que suelen provocar el surgimiento de nuevos sectores de la economía; y las revoluciones tecnológicas, que además de la aparición de nuevos sectores implica la desaparición de viejas industrias y ocupaciones.

En los últimos años estamos viviendo el surgimiento de un nuevo paradigma tecnocientífico en el que empresas enteras surgen y otras se hunden. Un ejemplo de ello es Kodak. Fundada en 1888, fue punta de lanza en el desarrollo tecnológico y comercial de la fotografía con productos que se extendieron ampliamente en el mercado.

Kodak, que llegó a controlar el 70 por ciento del mercado de su sector; vio pronto su caída estrepitosa en cuánto el nuevo siglo llegó. De un valor de 30 dólares la acción de esta compañía en 2004, este se desplomó a 27 centavos en 2012.

Los factores de esta debacle se encuentran en la incapacidad de adaptarse al nuevo entorno por parte de la empresa. Kodak valoró la rentabilidad antes que la atención y la demanda de sus clientes, ofreciendo resistencias al cambio; del mismo modo no valoró de forma correcta la capacidad de sus competidores que si supieron ajustar sus esquemas productivos a las nuevas condiciones del mercado.

Taxistas de diversas partes del país salieron a manifestarse en contra de las aplicaciones que ofrecen servicios de transporte.
Taxistas de diversas partes del país salieron a manifestarse en contra de las aplicaciones que ofrecen servicios de transporte.
(Foto: Especial)

En días recientes, taxistas de diversas partes del país salieron a manifestarse en contra de las aplicaciones que ofrecen servicios de transporte. Esto tiene su explicación en un mercado del transporte público que sigue siendo regulado por el estado a través del anquilosado mecanismo de las concesiones. No se trata solo del pago de impuestos, que pronto llegarán a cobrarse a quienes prestan sus servicios a través de estas plataformas digitales, sino de una barrera al mercado que el estado impuso a la entrada de nuevos transportistas a través de la entrega de estos permisos de operación, llamados concesiones.

Estas formalidades burocráticas sirvieron para favorecer políticamente a líderes afines al partido en el poder, mientras que la calidad del servicio de transporte se deterioraba y llegaba la hora de nuevos competidores al mercado.

Hoy parece que los días del transporte público concesionado han llegado a su fin. El legítimo derecho al trabajo y la competencia económica parecen estar a la vanguardia en un contexto de cambio vertiginoso en la tecnología. Kodak es el ejemplo de un pasado glorioso para líderes transportistas y concesionarios. Hoy la realidad es otra y el destino les alcanzó.

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