Gilberto Vivanco González
VIVILLADAS
Sindicalismo corrupto
Viernes 18 de Octubre de 2019
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La historia del sindicalismo en México ha tenido etapas de luz y de sombra, más de esta última que la primera, porque han imperado vicios que en décadas se han arraigado con el mayor descaro: la corrupción, el nepotismo, el chantaje, el abuso del poder, por mencionar algunos son parte de ello; existe una distancia enorme entre los principios y objetivos para los que fue creado y la práctica desleal contra los trabajadores a la que se han postrado; han tomado el rol de instrumento protector de los derechos laborales a ser represor y cobrador del derecho de piso ante cualquier diligencia que realiza el agremiado, sucede al otorgar permisos, concesiones o cualquier beneficio que en ocasiones hasta formalmente corresponden al trabajador; se han convertido en agencias de colocación y en momentos hasta han tomado el papel de patrón represor.

Hay centenas de sindicatos afiliados que más que representar a la clase trabajadora se convierte en comparsa de la clase patronal, pareciera que éstos deben cuidarse más de sus líderes que “los representan” que de sus propios enemigos. La empresa de noticias Grem, de Torreón Coahuila, escribió hace 2 años una editorial que nos hace saber que el tiempo no ha pasado, que el sindicalismo sigue arrastrando las misma prácticas que hace dos, diez, 20, 40 años o 50 años; hace hincapié en que resulta paradójico que los viejos sindicatos, inoperantes y obsoletos para la clase trabajadora, lejos de extinguirse debido a la poca cantidad de agremiados que poseen, siguen vivos, al amparo del Estado y de los partidos políticos.

Según la Secretaría de Trabajo, plantea Grem, en 2016 había mil 906 gremios registrados sin contar las federaciones. Las cuatro centrales obreras del PRI -CTM, CROC, CROM y FSTSE-, representan a menos de un millón 700 mil trabajadores, y durante los últimos 30 años la afiliación sindical ha caído de 80 por ciento del total de trabajadores, a sólo 12 por ciento. Los sindicatos tienen menos base partidaria, aun así siguen teniendo el mismo poder que antes pero con nuevas mañas, siguen siendo sus agremiadas monedas de cambio para los patrones. Siempre al asalariado le toca bailar con la más fea y los líderes dándose vida de jeques.

Analistas y especialistas en temas sindicales coinciden en que entre 80 y 90 por ciento de los sindicatos mexicanos no son representativos. La CTM, otrora joya del tricolor por la cantidad de votos que le representaba y que, a decir de Fidel Velázquez en las elecciones de 1988 le dio 20 millones de sufragios a Carlos Salinas de Gortari hoy apenas ofrece un poco más de millón y medio, pero su valor para el sistema es la capacidad de tener sometidos a los trabajadores sindicalizados. Para el Centro de Reflexión y Acción Laboral, (Cereal) sólo 1 por ciento de los afiliados a un gremio en México, pertenecen a algún sindicato que sí defiende sus derechos. El resto forma parte de los sindicatos que sirven al Estado y a los empresarios y que impiden el estallido de huelgas, ya que no ha habido ninguna en los últimos años a nivel federal por lo que juegan el papel de proporcionar condiciones de paz laboral a los empresarios y en el triángulo interviene el gobierno dándoles muchas protecciones, por lo que sus líderes se aferran al puesto y gozan de total impunidad, mientras les sean fieles y útiles al sistema.

Carlos Romero Deschamps.
Carlos Romero Deschamps.
(Foto: Especial)

Cuestión de recordar que en el 2016, tres mil ferrocarrileros jubilados se ampararon en contra de la cuota de 80 pesos mensuales que pagaban cada uno al gremio ferrocarrilero que lidera el cacique Víctor Flores Morales. 32 mil jubilados pagaban esa cuota al sindicato y el amparo es porque es un cobro ilegal del que no hay ningún beneficio para ellos. Víctor Flores tiene varias demandas por utilizar el fondo de los trabajadores para enriquecerse y conforma la triada de los dirigentes más poderosos, junto con Elba Esther Gordillo Morales (en su momento) y Carlos Romero Deschamps, actual senador de la República y que precisamente motivó esta columna dado que renunció al liderato del sindicato de Pemex que ostentó durante décadas y ante las denuncias de enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, desfalco, fraudes, malversación de fondos y otras más que forman el rosario, prefirió zafarse porque sabe que la lumbre le llega a los aparejos. Ante la obviedad de su retiro el PRI y el PAN piden al gobierno federal que expliqué el motivo de su renuncia… ¿pues que no es claro? El señor está hundido, súper millonario pero hundido, busca sin duda negociar o quizá hasta echarse a volar hacia otro país tal como lo hizo Emilio Lozoya, exdirector de Pemex quien junto con Deschamps triangularon millones de pesos a favor del PRI en temas electorales, y desde luego los sexenios de Fox y Calderón también fueron socorridos con el pozo de la abundancia interminable que hicieron de Petróleos Mexicanos.

Insistimos, Carlos Romero Deschamps, que hoy torea más de siete demandas, es un claro ejemplo de ilegalidad, a cambio de manejar el sindicato a conveniencia del poder, claro en cuanto estuvo lo que López Obrador llama La mafia del Poder.

Los líderes del anacrónico sindicalismo corporativista han sido protegidos desde el poder con diputaciones y senadurías para darles fuero y fueron intocables ante la justicia mexicana, tal como sucedió en su momento con Elba Esther Gordillo, pero ésta fue atacada cuando se les estaba saliendo del huacal y ya no servía al sistema.

México tiene el salario mínimo más bajo de Latinoamérica y en ello los líderes gremiales juegan un papel vital, difícil de cambiar, aunque haya un relevo generacional. Los viejos dejarán su legado a los nuevos, para que den continuidad a sus sindicatos y fortunas; de ahí que deberán ser la decidida acción ciudadana y del nuevo gobierno quienes rompan con este nefasto paradigma de líderes sindicales que vivieron y han vivido entre el cinismo, la ofensiva riqueza criminal y la rampante impunidad.

Hoy las cosas parecen cambiar, ojalá no sea tan solo un espejismo. La lucha contra líderes corruptos debe ser aplicada en todos los sindicatos, sean de impacto nacional o de índole estatal; sabemos que es complicado, casi imposible exterminar sus vicios, pero es necesario empezar la depuración. La denuncia sustentada y la exhibición que sea justa pueden ser armas letales contra quienes obligados a ser protectores de los trabajadores se aprovechan de sus necesidades y del silencio.

Joan Manuel Serrat, compositor mundialmente conocido, canta con mucha ironía: “Nada tienes que temer, al mal tiempo buena cara, la Constitución te ampara, la justicia te defiende, la policía te guarda, el sindicato te apoya, el sistema te respalda”. Ojalá todo pase del sarcasmo a la cercanía con la realidad.

Sobre el autor
Nació en Zinapécuaro Michoacán (1961) Profesor de Educación primaria (E.N.V.F.); Licenciado en Ciencias Naturales (E.N.S.M.); Maestría en Investigación Educativa y Docencia Superior (IMCED). Excatedrático y exdirector de la Normal Rural de Tiripetío; Ex director y excatedrático de la Escuela Normal Urbana Federal, catedrático del IMCED. Diplomado en Administración de Escuelas Superiores (IPN)
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