Alma Gloria Chávez
Ejercitar la tolerancia
Jueves 14 de Noviembre de 2019

Para cuando tengo ganas de dominar en realidad.

A- A A+

“La tolerancia es la fuerza interna que le permite a una persona afrontar dificultades y disipar malentendidos. El procedimiento para realizar esto es, primero, usar el discernimiento en la toma de decisiones. Al ahondar en la conciencia, se puede determinar lo que es bueno y lo que es malo; lo que creará pérdidas o beneficios y lo que traerá logros a corto o a largo plazo. Cuando se toma una decisión con discernimiento, no hay conflictos ni en el propio ser ni con los demás, ya que la tolerancia cultiva la habilidad de calmar las fuertes emociones acaloradas de los demás. Una persona tolerante es como un árbol cargado de frutas. Incluso cuando se le aporrea con palos y piedras, el árbol da sus frutos en respuesta a la agresión”... es como define la práctica de la tolerancia la Universidad Espiritual Brahma Kumaris.

A instancias de la Organización de las Naciones Unidas, el 16 de noviembre ha sido instituido como el Día de la Tolerancia, siendo el propósito de este valor, reconocido como de los indispensables en la vida del ser humano, la coexistencia pacífica. Al instituir una fecha especial para reflexionar en torno al tema, también se recuerda a los países que firmaron los compromisos surgidos en la asamblea de la ONU, a trabajar de manera permanente en pro de esa anhelada coexistencia pacífica.

Hablar de tolerancia hoy día, implica sobre todo entender cómo se ha manifestado la intolerancia, porque ambas están estrechamente vinculadas. La intolerancia puede ser analizada desde una perspectiva social: por ejemplo, el dominio de una nación sobre otra(s), o de un grupo social sobre otros, dentro de un Estado-nación; o de una entidad moral y política sobre otras, como es el caso de la Iglesia o los partidos políticos. Pero igual, puede ser vista como una práctica cotidiana: el dominio de un individuo sobre otro; de un miembro de una familia sobre los otros; del hombre sobre la mujer, o de un adulto sobre el joven o un pequeño.

Por lo general, durante nuestra infancia, se nos inculcó, de manera aparentemente inocua, la intolerancia, y es por ello que resulta tan difícil abandonar esos hábitos que (a una mayoría) nos han acompañado en el transcurso de la vida. Disfrazada de “medidas precautorias” y hasta saludables, escuchábamos, de boca de los mayores, las voces que nos alertaban (llenándonos de desconfianza e inseguridad) sobre no relacionarnos o mantener lejanía con personas que se encontraban fuera de los patrones conductuales socialmente aceptados: indígenas, extranjeros, homosexuales, personas de otra religión, etcétera, y que no distan tanto de lo que seguimos escuchando actualmente.

.
.
(Foto: Especial)

La intolerancia se relaciona con la antidemocracia, la violación a los derechos de los otros y en no admitir diferencias; también puede ligarse al concepto de discriminación, donde un grupo dominante no reconoce a otro minoritario. Ser intolerante puede ser igual a ser etnocéntrico: alguien que juzga las formas de vida a través de los estándares de su propio grupo, por lo que no se tolera el relativismo cultural. Y finalmente, la intolerancia se puede vincular con el ejercicio del poder autoritario y el uso de la violencia. Porque todo acto intolerante es, de alguna forma, un acto violento. Sin embargo, no toda violencia es producto de la intolerancia.

Específicamente podemos entender que tolerancia es la acción de sobrellevar, soportar o resistir… es el reconocimiento de los otros, aunque no estemos de acuerdo con su forma de ser, pensar o actuar. Personalmente, prefiero usar el verbo “respetar” que “tolerar”.

Respeto a la heterogeneidad, reconocimiento a la pluralidad: la suma de diferencia más igualdad. Alguna vez, leyendo un artículo de Angélica Abelleyra encontré la siguiente reflexión: “¿Existen posibilidades reales de que los seres humanos compartamos de manera respetuosa la ‘casa de todos’? Algunos optimistas creen que sí, que la convivencia solidaria entre los diferentes no es sólo una utopía, sino un proyecto factible que hombres y mujeres debemos asumir como propio, desde el escenario de nuestra casa, el trabajo, la escuela, la calle y ante pareja, el vecino, hijos/as y amigos/as”.

Sin embargo, en el otro lado, muchos hacen lo posible por destrozar la convivencia. Y no sólo eso: al rechazar ‘lo diferente’ y cerrarse sobre sí mismos, grupos sociales o individuos generan conductas discriminatorias, de intolerancia y persecución. La intolerancia ha creado un abultado expediente en la historia de la humanidad: el acoso de los romanos a los cristianos, la inquisición, el Ku Kux Klan, el macartismo, el nazismo y otras formas de ejercicio totalitario. Y ya entrado el siglo XXI, avanzan movimientos integristas, xenofóbicos, fanáticos y de neonazismo, junto con la discriminación a ciertos grupos sociales como las mujeres, niños/as, discapacitados, enfermos (de sida, en especial), ancianos, homosexuales, refugiados, indígenas, negros, etcétera.

Y en el ejercicio de la intolerancia, no se salva nadie. Tampoco país alguno. Conviven en las personas y en las naciones en el Norte y en el Sur las prácticas violentas cotidianas, los prejuicios, las actitudes despectivas y la práctica del poder. Entonces, para llegar a adoptar la tolerancia (o mejor aún: el respeto) a lo/s diferente/s, se requieren años de sensibilización que sólo pueden dar inicio en la propia familia y desde los primeros años en el ámbito escolar. La propuesta llana que nos hacen especialistas en pedagogía y derechos humanos, representa una tarea a largo plazo: construir desde la escuela los caminos que nos puedan llevar a la convivencia solidaria. La educación enfocada a “ejercer ciudadanía” constituye hoy uno de los retos sociales de más importancia.

La familia es la primera escuela en la que se aprende la tolerancia, debido a que siempre hay que hacer ajustes para dar cabida a los demás. La escuela es el segundo lugar. Sin embargo, los exámenes de tolerancia se nos presentan todos los días de nuestra vida. Quienes los aprueban, tienen a menudo la conciencia de apreciar lo bueno de las personas y de las situaciones.

“La semilla de la tolerancia, el amor, se planta con compasión y cuidados. Mientras más practiquemos la tolerancia, habrá más poder en ese amor”, afirma la Universidad Brahma Kumaris.

Sobre el autor
Alma Gloria Chávez Castillo. Oriunda de Pátzcuaro, realizó estudios formales en el lugar. Por interés personal complementó su formación con actividades artísticas como la pintura, la danza, el teatro y la pantomima. Su vocación de servicio le ha llevado a promover o insertarse en espacios culturales orientados a niños/as y jóvenes. Ha sido colaboradora fraterna con organizaciones indígenas de la región a través de espacios radiofónicos y prensa escrita. Promotora de lectura y cuenta-cuentos, fundadora y activista de grupos de mujeres, vive anhelando una sociedad libre de violencia.
Comentarios
Columnas recientes

La Biosfera de la Mariposa Monarca Patrimonio Mundial

Para recordar a doña Tere

Ejercitar la tolerancia

Para una joven atribulada

Ofrendando a quienes trascendieron

Reflexiones contra violencia

66 años del voto femenino en México

Recordada doña Caro

Maiz, grano sagrado

Emergencia Climática

Daños colaterales

Día de la Mujer Indígena

Adultos mayores

Radiaciones ionizantes sin control

Recordando al Gran Cronopio

Sembrador de ideales

Fiestas en la región purépecha

Madurez emocional

Gobernar en la inclusión

Árbol, bosque, vida

La fiesta de los oficios

El trabajo infantil

Medio ambiente: medidas emergentes

En el Día de Acción por la Salud de la Mujer

Para recordar a don Enrique Soto

Diversidad Cultural

Maternidad: fecha para reflexionar

En deuda con muestra niñez

El planeta que compartimos

Día panamericano del indio

Recordando al general Zapata

En torno a un manantial

Empleadas del hogar

Ofrendando a Itsï (Agua).

La visión educativa de Vasco de Quiroga.

Cristos negros en América

Carnaval y tauromaquia

Responsabilidad de todos

Dos conmemoraciones purépecha

La Biblioteca del Libro Ilustrado

Crónica y cronistas

Pueblos indígenas y medio ambiente

A todas luces conocido

Cuando del dolor se habla

Nueva cuenta en el tercer planeta del Sol

En aumento la Alerta de Género

LXX Aniversario de la Declaración de Derechos Humanos

Fiesta religiosa en Pátzcuaro

Mahatma Gandhi y la no violencia

Por una vida sin violencia

16 de noviembre. Día de la tolerancia

Días de ánimas, días de ofrenda

Ética para médicos

Un hombre de principios

La invención de América

Laudato sí, mi signore.

Pátzcuaro y su legado patrimonial

Día internacional de la paz

Mujeres disidentes

De las crónicas del lago

Fecha para adultos mayores

Proyectos contra la vida

La cultura: un derecho esencial

Turismo y cuidado del entorno

Contando y recordando

Entre costuras

A ejercer ciudadanía con responsabilidad

Apuntes para una historia

Construir la democracia

El maque y su decoración

Soy el museo de Pátzcuaro

Maternidad: desde adentro

La cruz: símbolo a través del tiempo

Festejo por los libros, sus autores y lectores

Un 19 de abril de 1940

Cuando se siembran ideales

Rituales de la Semana Mayor

Ofrenda para Itsii (agua)

La utopía quiroguiana

Buscadoras de vida

Dos maestros reflexionan

Violencia entre adolescentes

Metalurgia en Michoacán

Envejecer con dignidad

Dar sentido a la vida y a la muerte

Cuidar o atender a otros

Festejos de tradición

Atentar contra la seguridad

Los diarios de María Luisa Puga

Nombrar es crear

Sida, cuando el diagnóstico es tardío

25 de noviembre: ¿por qué esta conmemoración?

Mis recuerdos de Teresita

Un guardián del lago

Defensa de la Madre Tierra

Un panteon peculiar

Hambre en el mundo

Recuerdos de un 2 de octubre

Hablemos de un hombre honrado

Cuando la naturaleza grita

La Coalición Nacional de Jubilados Pensionados

Desapariciones forzadas en México

Ejemplos sindicales

Cuando de educación se habla

Pueblos originarios

Ejercitar la ciudadanía

Violencia colectiva

Seguridad ambiental

Sobrevivir la adolescencia

La medicina de la naturaleza

Medio ambiente: nueva visión

Nuestra salud, nuestro derecho

Por el día de los museos

Maternidad desinformada

Por la cruz, a la luz

Hablar de “indianidades”

Altares para La Dolorosa

Trabajadoras del hogar

Aqua sum, agua soy

Ecología integral

Mujeres, pequeños testimonios

Francisco J. Múgica: un documental

Con perspectiva de género

Los toritos en tierra purépecha

Una auténtica “bolsa de valores”

LXXVIII Aniversario del INAH

Por el camino de la ética

Quien ama al árbol respeta al bosque

Pastorelas en Michoacán

El tiempo: medida de hombres

Nana Iurixe

Día Internacional de Lucha contra el Sida

Nombrar es crear

El respeto a las diferencias

Morir por mano propia

Celebración a nuestros difuntos

Nivel educativo, a la baja

De alta peligrosidad

ISSSTE de Pátzcuaro: Un día especial

Día del Maíz

Nuestro derecho a la cultura

Infamias globalizadas

Educacion para la paz

Esfuerzo, disciplina y amor

Maravillosamente: mujeres

Aprendiendo de los oficios

El pensamiento del doctor Bach

Fiesta de los Oficios

El trabajo del hogar

Jornadas de Peritaje Antropológico