Hugo Rangel Vargas
IED: Otra catástrofe que no llegó
Viernes 22 de Noviembre de 2019
A- A A+

La Inversión Extranjera Directa (IED), según el informe más reciente dado a conocer por la Secretaría de Economía, superó, en los primeros nueve meses del año, a la cifra del mismo período del año pasado en un 7.8 por ciento. Así, de enero a septiembre de 2019, los flujos de capital provenientes de compañías extranjeras superaron ligeramente los 26 mil millones de dólares.

Para Keynes, la decisión de un empresario de invertir depende fundamentalmente de dos factores, el primero de ellos es la tasa de interés, esto es el costo del dinero cuando se toma la determinación de abrir una empresa o bien para ampliar una ya existente y el segundo son las llamadas expectativas marginales del capital, lo cual representa una especie de juego entre factores objetivos y subjetivos que son calculados por el empresario y que se reflejan finalmente en sus expectativas de hacer negocio y de obtener rentabilidad.

En el caso que nos ocupa, vale destacar que, según los datos de la propia dependencia encargada de medir estos flujos de capital, el 55.2 por ciento de la IED proviene de reinversión de utilidades; por lo que más que el costo del dinero, la decisión de invertir se encuentra fuertemente influenciada la expectativa de los empresarios que ven posibilidades de hacer negocios en el país con márgenes razonables de utilidad a su favor.

.
.
(Foto: Especial)

Esto parece ser una carambola de dos bandas para la Cuarta Transformación y para el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien pronto festejó el dato.

En primer término, el dato es relevante si se toma en cuenta la recurrente queja de los empresarios nacionales quienes son muy quisquillosos cuando de “estabilidad” se trata. Desde la cancelación del NAIM, hasta los cuestionamientos hacia los proyectos emblema de la administración como lo es el aeropuerto de Santa Lucia, el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas; pasando por los programas sociales; los “empresarios” mexicanos se han dedicado a repetir ad nauseam que no hay condiciones para hacer negocios en México y que la economía va directo a una crisis.

La segunda banda que toca la bola del incremento de la IED llega a la oposición a Morena. Panistas, priistas y perredistas han vertido sendas críticas a todas las decisiones del gobierno lopezobradorista, desde las más trascendentales hasta las rutinarias y básicas. Sus consignas no abren espacio a consideraciones sobre el entorno complejo que enfrenta la economía global, ni mucho menos un mea culpa sobre las condiciones tan lamentables en las que ellos dejaron al país después de tres décadas de haberlo conducido con políticas económicas ortodoxas.

Ni se ha caído el país, ni la economía se paralizará, ni habrá catástrofe, ni mucho menos se desmoronará la planta productiva. Esto no ocurrirá así, porque México sigue siendo una tierra de enormes oportunidades para los negocios, con ventajas comparativas importantes y con un gobierno que está combatiendo la corrupción; uno de los principales escollos para la inversión en el país, según diversos estudios.

Parecería razonable que los opositores revisen sus pronósticos con mayor frialdad en sus cálculos y con menos hígado, antes de empezar a difundirlos como profecías. Recuérdese que pronostico que no se cumple, va en detrimento de la calidad de la voz que le pregona.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Michoacán y la tentación de la deuda.

Silvano: La tentación del poder a trasmano

Los impuestos “ecológicos”

IED: Otra catástrofe que no llegó

Del comercio a la dignidad

AMLO: El inventor de la polarización

Desaceleración global y política anticíclica

Armas a la gente

Transporte público: Renovarse o morir

Condonaciones inmorales

Presupuesto: la madre de todas las batallas

El apocalipsis que no llega

Autocracia silvanista

El coletazo electoral de los Estados Unidos

Armas, drogas y Chapo

Mexiconomía

¿Estaríamos mejor cómo íbamos?

AMLO: Las cartas bajo la manga

Paz en Michoacán

Trump el incomprendido

Vuelta al estado de naturaleza

El coletazo electoral de los Estado Unidos

La derrota moral de la oposición

Los efectos “anti expectativas” de los programas del bienestar

El cambio que aún no llega

El fin del neoliberalismo

El tiempo perdido de Trump en Venezuela

Perspectivas económicas

Sanders: Running Again

Al diablo con sus instituciones

Turismo y Cuarta Transformación

Los ecos del desabasto

Una nueva carrera tributaria

2019: Presupuesto base cero

Roma y la capacidad de asombro

Soberanos magistrados

Instrucciones para la cuarta transformación

Minería leonina en la mira

Política ficción.

El efecto Neymar

El día que AMLO ganó

Autismo perredista

NAIM: El triunfo de la consulta

¿Combatir la riqueza?

Juntos reescribiremos la Historia

La “bancarrota” social.

45 años y contando

Velasco y la razón de Estado

TLCAN: ¿qué celebrar?

Los retos de los ayuntamientos

Permítanos soñar

Regulación alimentaria urgente

Burocracia vacante

Las réplicas del tsunami

Cambio de libreto

Pátzcuaro, lo que está en juego

Pejenomics

2018: La historia que podrá escribirse

Cuba: reanimando la esperanza

Todo sucede en Michoacán

El único que se divierte

A 100 días

La preocupación de los banqueros

Anayagate

Costa Rica: el paraíso del cooperativismo

Morelia, la oportunidad para la izquierda

Tuxpan: la flor del Colibrí

AMLO el sorpresivo

Andresmanuelovich y el efecto teflón

Y la inflación estaba ahí

El tortillazo de la ignominia

El país de la frivolidad

Ligereza a la Calderón

De la paz a la seguridad interior

AMLO: la ruta de la paz

Meade: el eje del olvido

UMSNH y salario mínimo: dos caras del sistema

100 años, sólo un Pedro

Fidel, a un año de tu ausencia

Ayuntamientos en crisis

Uber en Michoacán

En defensa de la política

Michoacán: presidentes vulnerables

La ilusión del Frente Ciudadano

Imposturas en medio de tragedias

La tierra cruje

Por qué López Obrador

No mentir, no robar, no traicionar

Se llama Harvey

El expulsionismo militante

El “casting” del FAD

El ejemplo de Rafa y Julión

México, Venezuela y el TLCAN

El dinosaurio se niega a morir

A la altura de la maestra

El socavón de la corrupción

El origen de la vanidad

PRD: La impericia de la codicia

2018: Comienza el juego de imposturas

Las opciones de Mireles

Después del 4 de junio

Correa: La reivindicación de la esperanza

Burguesía a la mexicana

PRD: El discurso “definicionista”

Carmen Aristegui: La nueva patzcuarense

Yarrington, Duarte y la capacidad de asombro

Todo está en la mente

Cárdenas y la mayoría necesaria

La turbulenta izquierda y el enturbiado país

Patria antes que partido

¿Nueva?, ¿izquierda?

Michoacán, hacia un nuevo interinato

Autodefensas: cuatro años de afrentas

La diáspora perredista

#NoEsTrumpEsPeña

AMLO: ¿El triunfo irreversible?

El contrasentido del acuerdo peñista

Gasolinazo y crisis de confianza

Chávez, el parto pendiente

Postdata: Sobre los buenos fines

Casi al fin del mundo

Casi al fin del mundo

El Buen Fin

Trump: El villano favorito

Estados Unidos: lo que está en juego

De “salvador” a “jodedor”

El caso López Obrador

Tras los recortes

El falaz `paralelismo´ Clinton-Zavala

Los pendientes de los Calderón

Los diez minutos de El Tuca

Movimiento al 18

Las redes y Juanga

Peña Nieto: por si faltara poco

Políticas públicas sin medición

Peña Nieto: entre amistades, disculpas y rechazos

Election day

Inauguration Day

Inegi, acribillado

Una mayoría política, para una mayoría electoral

PRD: Un momento para aprovechar

2018:El tiempo de honrar a Heberto

¿Por qué no le creo a Jesús Ortega?

Después del 5 de junio

Muy al sur de Morelia

Mireles: Sin derecho a la rebelión

Trump: La amenaza de la estulticia

Del “ya me cansé” al “mal humor”

AMLO y EPN, dos caras de la misma moneda

Pedro Infante vive