Alejandro Vázquez Cárdenas
Locura y poder una mala combinación
Miércoles 27 de Noviembre de 2019
A- A A+

Cuando hablamos de gobernantes etiquetados como “locos” o cuando menos fuera de sus cabales, el primero que nos viene a la mente es Cayo Julio César Augusto Germánico, más conocido como “Calígula”. Emperador romano desde el año 37 al 41 d. C., hijo del brillante general germánico del cual heredó únicamente su nombre, pues mentalmente Calígula fue un verdadero desastre.

El enorme poder de un Emperador Romano, aunado a una personalidad patológica es definitivamente una mala combinación y dio como resultado muchos y muy graves problemas; tantos que terminó siendo asesinado por su propia guardia pretoriana, el junto con su esposa y su hija.

El emperador Calígula gobernó un inmenso imperio, pero su salud mental era tan inestable que fue capaz de promulgar leyes como que nadie podía mirarle a la cara bajo pena de muerte; incestuoso y bisexual, se nombró a sí mismo como semidiós. Un episodio famoso es el de su caballo favorito, Incitatus, su devoción por el equino llego a extremos impensables, como nombrarlo Cónsul del Imperio, acto que algunos lo achacan únicamente a su locura, pero otros como el historiador Suetonio afirman que fue un acto irónico por la actitud servil y pusilánime del Senado Romano.

Ahora bien, pasemos a ejemplos de gobernantes con severos problemas mentales de un pasado más reciente. Va un pequeño recuento.

Yahya Jammeh, político y dictador gambiano que gobernó su país entre 1994 y 1996 como Jefe de Estado militar, y desde 1996 hasta 2017 como presidente constitucional (muchos años en verdad), llegó al poder por medio de un golpe de Estado incruento, instauro una dictadura militar y en 1996 legitimó el régimen por medio de una reforma constitucional y fue elegido presidente ese mismo año, siendo sucesivamente reelecto bajo acusaciones de intimidación y fraude en 2001, 2006, y 2011.

Fue conocido por sus declaraciones descabelladas y su comportamiento irracional, destacando su intento de curar el SIDA, el asma y la infertilidad femenina con hierbas medicinales, en un programa gubernamental denominado Programa de Tratamiento Alternativo del Presidente (PATP). ¿El resultado de tener a un demente en el poder? Para finales de su mandato, Gambia tenía uno de los índices de desarrollo humano más bajos del mundo.

Pero vayamos nuestra América, donde tenemos un ejemplo que no desmerece ante nadie; Francois Duvalier conocido como “Papa Doc” presidente vitalicio de Haití que desde 1957 hasta 1971 cuando falleció de muerte natural. Decía ser la encarnación del Barón Samedi, el espíritu vudú de la muerte. En 1959 sufrió un ataque que le dejó en coma durante nueve horas. Al despertar, ordenó que su sucesor temporal, Clement Barbot, fuera arrestado. Al no encontrarle, sus hombres contaron a Papa Doc que creían que se había transformado en un perro negro. Obviamente su mejor ocurrencia fue mandar matar a todos los perros negros del país. Al poco tiempo Barbot fue capturado y ejecutado pero Duvalier se quedó su cabeza, imagino que para algo relacionado con su pasión, el vudú.

.
.
(Foto: Especial)

Su régimen fue brutal y represivo, apoyado por su Guardia Nacional, los Tontons-Macoutes. En 1961 convocó elecciones, donde, sorpresiva o muy previsiblemente obtuvo el 100% de los votos ya que para entonces controlaba la totalidad del aparato electoral. ¿Esto suena parecido a algo?

Murió en 1971 de causas naturales. Lo sucedió su hijo Baby Doc, y al ser derrocado en 1986, tras 15 años de presidencia, el cuerpo de François Duvalier fue desenterrado y apaleado ritualmente. Lo cual, a esas alturas a Duvalier le venía valiendo.

Recordemos a otros gobernantes de evidente insania mental. Jean Bedel Bokassa de República Centroafricana, llega por medio de un golpe de Estado en 1966, rápidamente se adueña de las estructuras de la República, posteriormente, ya con todo el poder abolió la Constitución y se autonombra Emperador con el nombre de Bokassa I. Se afirmó que era un caníbal. Era tan impresentable y torpe que Francia intervino directamente para retirarlo del poder el 1979

Cierro con Teodoro Obiang Nguema, de Guinea Ecuatorial. A la fecha es Presidente y Jefe de Estado de la República de Guinea Ecuatorial, desde el golpe de estado del 3 de agosto de 1979; el 3 de agosto de 2019 cumplió cuarenta años en el poder. En una única ocasión perdió las selecciones, pero las declaro nulas y las volvió a repetir con unas ejecuciones como aviso a la población; en la vuelta las gano con 98.8% de los votos, sorprendentemente obtuvo más votos a favor que habitantes del país.

Debemos aprender de la Historia.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
Comentarios
Columnas recientes

México y Cuba; Una relación de altibajos

López de Santa Anna

Por que mentimos

Narcoestado

Legalizar drogas, ¿Es la solución?

Ayotzinapa, otros datos. Aniversario

Eutanasia, morir con dignidad

Locura y poder una mala combinación

Como nos autoengañamos

Un panorama incierto

Algo sobre la vejez

Alcohol, algunos datos

AMLO, su salud y el INAI

Es tiempo de transparentar nuestras resoluciones: TJAM

El campo, una tragedia

Pacifismo y el pacto de Múnich

Chauvinismo y México

Izquierda, ignorancia y necedad

Educación, entre el miedo y la corrupción

Medicinas alternativas y médicos

La justicia en México

Pseudociencias, datos

Artículos y mercancía pirata

Odio, un tema de actualidad

De a poco

Hablando de diputados

De anonimato y libertad, reflexiones

El Ejército, la Policía y el crimen organizado

Populismo, ¿qué es?

IFE y el periodismo, una historia

IMSS, una tragedia que se pudo evitar

El café y los antioxidantes

La corrupción, ese gran problema

Para entender a López

Colosio, a 25 años

Pactar con el narco. Pax narca

Ignorancia e incompetencia

Corrupción y futbol

Los intelectuales ¿Qué son?

POPULISMO, LA INTOLERANCIA

La Tierra plana

La izquierda ¿qué es?

Izquierda e hipocresía.

Un plan maquiavélico.

Bertrand Russell y la religión, apuntes

Regreso al pasado

Siempre podemos estar peor

Pemex y su sindicato

Gasolina, otro problema

A propósito de entelequias Freud y Marx

Una personalidad patológica.

Eugenesia

El humano y sus errores

Vivir con cargo al estado

País jodido

La revolución traicionada

Un paciente mental

El cerebro político

El timo de la homeopatía

México, entre el odio y rencor social

La depresión y la vejez, un problema que se incrementa

Cómo asaltar el poder

Los “abajoinsultantes”

Delincuencia y periodismo

Vivir en la Rumania comunista

Pacifismo

PRI, el partido que nadie quiere

Las consignas del odio

Premios Darwin

Inteligencia, Hitler y engañar con la verdad

Sectas, un fenómeno religioso y político

Elecciones aristocracia y kakistocracia

Sobre la responsabilidad

Democracia, educación y votos

Recordando al News Divine

Bulos y fake news

La salud y los políticos

La política del chantaje

El señor López Obrador y la educación

Delincuentes sexuales

Pena de muerte, ¿sirve o no?

López Obrador y su personalidad

Qué hacer después de los 60

Culpables fuimos todos

Autoridad moral y las redes sociales

Paz a toda costa, ¿eso queremos?

Criminales y maltrato animal

Ideologías totalitarias

Justicia, al servicio del poder

Pactar con el narco

Una alternancia fallida

La objetividad y el periodismo

Suicidio en el anciano

Incitatus, el Senado, el IFE y el PRI

Lectura, un hábito en extinción

Trastorno paranoide, datos

Hablando de diputados

Llegar a viejo, datos

Cuba, peligrosidad predictiva

Pax Narca

Amanuenses, más vivos que nunca

Religiones y sectas

Nicolás Chauvin, ignorancia y necedad

Cuando nos negamos a ver, el caso de la CNTE

La salud y los políticos

Votar con el hígado

Ignorancia radioactiva

Tomar decisiones. No todos pueden

Pertenecer a la izquierda

Fanatismo y política

Congreso sordo y caro

Productos milagro, las ganas de creer

Un partido sin remedio

Intelectuales y la violencia

Nuestros impuestos (no) están trabajando

La congruencia y la izquierda

La estupidez

Medicina y comercio

Tener fe, la justicia en México

Simonía y delincuencia

El cerebro de reptil

Abortar o no abortar

Cocaína, heroína, éxtasis y tachas

Hablando de genocidios

Política, odio y resentimiento

Información y noticias falsas

Hablando de totalitarismo y mesianismo

Un modelo de universidad

Feminicidios, misoginia y machismo

1° de mayo, algunos datos

Un crimen sin castigo

Con licencia para matar

México, su educación y cultura

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

No pasa nada

Corrupción, un problema severo

Philip Roth, sus libros y la vejez

Patognomónico y probable

Don Alejo, un ejemplo

Periodismo y poder

¿Son iguales todos los humanos?

La historia se repite

Notas sobre la evolución

¿Quién mato a la gallina?

Reflexiones sobre la ignorancia

Pemex, ¿petróleo de los mexicanos?

Un problema diagnóstico

Carta de Esculapio a su hijo

Secuestros en México