Rafael Calderón
ELEGÍA DEL DESTINO
Reencontrar a Fernando Antonio Nogueira Pessoa
Martes 10 de Diciembre de 2019
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Hace años, por la lectura del ensayo dedicado a Fernando Pessoa, por Octavio Paz, un escritor portugués hace su presencia: se trata de Joao Gaspar Simoes, autor de Vida y obra de Fernando Pessoa. Historia de una generación que, traduce al castellano el también poeta mexicano Francisco Cervantes y publicó en México, el año de 1987, un año antes del primer centenario del nacimiento Pessoa. Esta biografía sirve para consolidar la visión completa de un poeta que está llamado a ser en conjunto lo que representa por su obra, una literatura, y recordar que destaca porque tiene por sí solo suficientes méritos para reconocer en esta biografía como un estudio necesario. El autor fue amigo personal del genio lusitano y la correspondencia que intercambió con él fue determinante para el conocimiento lo que arroja en el estudio de su obra. Hay que destacar que Simoes, nació en 1903, es uno de los mayores conocedores de la poesía en lengua portuguesa y su condición de escritor linda por la novela, es autor asimismo de estudios sobre Eca de Queiroz, Julio Denis, Camilo Pessanha y José Régio. Incluso, su labor se extiende hasta el oficio de traductor, al haber puesto en portugués Los sonámbulos de Broch.

La biografía Vida y obra de Fernando Pessoa resulta ser indispensable para quien ame y lea al “indisciplinado de almas” e inventor de heterónimos. La luz que da sobre pasión y creación, relaciones personales y expresión estética llega a ser dolorosa, de tan aguda y certera, nos informa la contraportada. No conforme con esto, se precisa: pocas ocasiones un poeta ha encontrado lector, conocedor y divulgador tan lúcido y afortunado como Pessoa en Gaspar Simoes, principalmente a través de este ensayo que inevitablemente da a conocer el panorama de una generación, una época y de toda una nación.

Con rigor crítico, destaca la relación personal y familiar, el ambiente de la vida literaria y ese entorno de lo que rodea a Pessoa, observa con la misma precisión a los amigos y a los familiares, va desde Sá-Carneiro, Santa Rita Pintor, Ofelia de Queiroz, doña María Madalena Pinheiro Noguerira Pessoa (la madre del poeta), el general Henrique Rosa, Almada-Nogreiros, así como situar el Portugal republicano y extenderse a hombres públicos como Sidonio Pais y Joao Franco que aparecen en el lugar y el tiempo que les corresponde, dentro de las páginas de esta obra maestra sobre unos de los más grandes poetas del siglo XX. Esto, en parte, tiene correspondencia con lo que depara Vida y obra de Fernando Pessoa. Por eso, resulta imposible ignorar esto al momento de la lectura.

Escribe Octavio Paz que, la primera vez que escucho hablar de Fernando Pessoa, fue en París, una noche de otoño de 1958, y que en una cena, Nora Mitrani le preguntó sobre el “caso” Pessoa. Esta pregunta lo llevó a procurarse más tarde, el tomo de ensayos sobre el poeta de Adolfo Casais Monteiro, y, Viera da Silva le prestó la Obra poética; casi sin darse cuenta empieza a traducir algunos poemas de Álvaro de Campos. Por eso, vale la pena leer su ensayo para ver y comprender “El desconocido por sí mismo” como resumen apretado, directo y sincero, del estudio de Gaspar Simoes. Pero curiosamente es al autor que no menciona, ni registra referencia alguna entonces ni después. En aquel momento, al pasar del ensayo de Paz propiamente a la lectura de los poemas en Versiones y diversiones como recuerdo sentencio que me quedé con la lectura de “Tabaquería”. “No soy nada./ No seré nada./ No puedo querer ser nada./ Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo”. Lo que dice, cómo sentencia o manifiesta esa verdad absoluta y única: Fernando Pessoa, el verdadero Pessoa es otro, ya que del poema en sí aparece como autor, nada menos que Álvaro de Campos.

Así es como surgen interrogantes de una vida dedicada por entero a la poesía: es Fernando Pessoa, es otro autor, o varios, o es que al leerlo, en realidad surgen varios nombres. Es la invención de una literatura; una literatura, con sus respectivos nombres, en realidad y a su vez, juntos estos son los heterónimos de Pessoa. Además de Fernando Pessoa y Álvaro de Campos, están Ricardo Reis y Alberto Caeiro y, otros más que se van revelando en su existencia con la escritura. Con el ensayo de Paz se descubre el “caso” Pessoa, en algún momento, se puede creer que estamos leyendo la poesía portuguesa. Esto sucede por poemas firmados por autores donde registran la realidad de sus ficciones y porque son dueños de una Obra poética.

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