Alejandro Vázquez Cárdenas
Legalizar drogas, ¿Es la solución?
Miércoles 18 de Diciembre de 2019
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La lucha emprendida por México en contra del consumo y tráfico de las drogas, aun con sus grandes fallas en diseño y estrategia, ha tocado fibras sensibles en la estructura política y financiera que sostiene al narcotráfico; eso independientemente del enorme costo en vidas humanas, ya se contabilizan cientos de miles, de los cuales más del 80% son por ajustes de cuentas entre cárteles. Eso golpea a la industria del crimen organizado, y para contrarrestar esto, los afectados han usado todo lo que el dinero puede comprar, desde infiltrar estructuras completas, básicamente policías, jueces y gobiernos estatales hasta poblaciones completas donde vemos que el narco tiene una sólida base social. Ejemplos hay muchos, Michoacán, Sinaloa, Guerrero etc. etc.

Un valioso apoyo para los narcos son aquellos personajes públicos con un limitado conocimiento del problema y cero conocimientos médicos, que exigen el cese de la lucha contra la delincuencia y proponen, como mágica solución, la legalización de las drogas.
Sabemos que el mexicano es proclive a opinar sin saber bien a bien de lo que está hablando. Habla por compulsión, aunque no tenga ni la más miserable idea de lo que está hablando.

El primer error de estos operadores es su ignorancia sobre lo que es exactamente aquello que se denomina "droga", y su aparente confusión al considerar que todas son más o menos similares a la marihuana. Grave equivocación; imposible utilizar el mismo saco para meter a la marihuana conjuntamente con la heroína, la cocaína, las anfetaminas, el ácido lisérgico, los muy baratos solventes, el fentanilo, droga de moda y las peligrosísimas "drogas de diseño" capaces de hacer cenizas el cerebro de cualquiera.

Al no ser este un artículo para una revista médica no entro en la descripción precisa de las propiedades y características farmacológicas de cada una de las drogas, sus compuestos, sus derivados y sus combinaciones. Las omito.

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(Foto: Especial)

Quienes promueven la legalización suponen que desaparecería la delincuencia y la violencia relacionada con las drogas, ya que caerían las altas ganancias que crea su consumo. Eso es ingenuidad o ignorancia (o mala fe); las enormes, más bien brutales ganancias se dan no con la popular marihuana, esa es barata, es con el tráfico de la cocaína que nos llega de Colombia y Bolivia, los precursores de las anfetaminas que nos llegan de China y la venta de la goma de la amapola, esa que se cultiva impunemente en Guerrero, esa que es la precursora de la ultra adictiva heroína. Todas con destino a EUA. Entiendan por favor, el problema no es la marihuana, son las llamadas “drogas duras”

¿Legalizando las drogas se acabaran los cárteles? Absurdo, olvidan que la delincuencia organizada es muy adaptable e incursionaría en otras actividades criminales de alto impacto (ya lo hace con el secuestro y la extorsión).

¿Bajará el consumo de marihuana si ésta se legaliza? Gran error, al aumentar la oferta bajará el precio y aumentará el consumo, eso es elemental. Y por si lo ignoran, a estas alturas del siglo XXI ya se sabe que no es tan inocua como se había pensado; surgen frecuentemente datos que apoyan la relación entre consumo de marihuana y brotes psicóticos.

Ahora bien, imaginémonos por un momento que se legalizan; lo primero que ocurrirá es la aparición de empresas dedicadas a fabricar y distribuir estas drogas, cada una compitiendo para proporcionar un mejor producto la sociedad tendría que enfrentar las consecuencias de que una parte importante de la población consume drogas que disminuyen su capacidad y confiabilidad en el trabajo. Amable lector, ¿Le confiarían su vida a un cirujano que aspira cocaína entre una y otra operación? ¿Se subiría a un autobús o a un avión si sabe que el conductor o el piloto se fuma dos carrujos antes de ir a trabajar?, ¿Contrataría a un empleado aficionado a la metanfetamina? Etc.

Comparar las drogas con el tabaco (una droga legal) está fuera de proporción, sabemos los efectos dañinos del consumo de tabaco, sin embargo todavía se fuma, lo toleramos porque sus efectos negativos son a largo plazo, el fumador, al fumar en espacios abiertos, se lesiona solo y su conducta no perturba a nadie ni son peligrosos para la sociedad, la abstinencia del tabaco es incómoda para el fumador, pero no le provoca ataques irracionales ni violentos. Con las otras drogas la cosa es distinta, la abstinencia puede ser mortal para el consumidor y peligrosa para los que lo rodean.

Ya tenemos un par de drogas legales y letales que atiborran los panteones: Alcohol y tabaco. ¿Nos conviene legalizar otras, aún más peligrosas? Seriamos una sociedad aberrante, enferma.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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