Rafael Calderón
Tiempo de Ángeles en la poesía de Homero Aridjis
Lunes 6 de Enero de 2020
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En la entrada sobre Homero Aridjis, por los mismos días que se publica Tiempo de Ángeles, se recuerda que nació en Contepec, Michoacán, de madre mexicana y padre griego. Es una de las figuras más importantes de la literatura latinoamericana y reconocida por sus trabajos pioneros como ambientalista. Muchos de sus cuarenta y dos libros de poesía y prosa han sido traducidos, por lo que su obra, circula en quince idiomas. Algunas de sus obras poéticas se van gestando y plasma respuestas líricas. Tanto por el río de imágenes, como por el eco del verso, vislumbra su condición creadora y se percibe su imaginación inagotable de poeta. Tiempo de ángeles es una obra que, por su autonomía, resguarda la vida de un puñado de ángeles. En estos hermana un lenguaje, vislumbra la condición de sus ángeles, estableciendo un diálogo por la historia y de la vida artística que representan para la vida cotidiana.

Este inspirado poemario reúne un reino de imágenes que recuerda que es un tema igualmente milenario, pero vigente entre católicos y no católicos. Por ese mundo interior es que alcanza presencia su creación artística y la convierte en fábula: esa identidad habla de ángeles hasta vislumbrar por sus parábolas la búsqueda intensificada que enriquece la tradición lírica entre profana o elegiaca, que remonta en nuestro país hasta los tiempos de la Nueva España. Para conocer parte de esa riqueza lírica, hay que situar que es una escritura de sueños pero anclada por sus temas un mismo hilo de identidad creadora. Y por la huella de autores de otras lenguas, invocado con maestría la presencia de los ángeles.

Aridjis no desconoce esa tradición de poetas que han dedicado poemas a los ángeles como William Blake y Rainer Maria Rilke
Aridjis no desconoce esa tradición de poetas que han dedicado poemas a los ángeles como William Blake y Rainer Maria Rilke
(Foto: Especial)

Aridjis no desconoce esa tradición de poetas que han dedicado poemas a los ángeles como William Blake y Rainer Maria Rilke. Comienza por descubrir no un lenguaje sino una reinvención, con sus poemas, anota el resultado de sus ángeles y por su imaginación creadora es que entrega una respuesta, el diálogo que tiene correspondencia con las ilustraciones que acompañan cada uno de los poemas. Al menos para las tres primeras ediciones Tiempo de ángeles (1994, 1997 y la del año 2000), registra que son imágenes expresamente seleccionadas que proceden de templos y capillas y permiten reconocer la voz que dice que la creación poética es resultado de un diálogo, un lenguaje sonoro y la voluntad de ese carácter contemplativo que está en movimiento.

La primera edición de Tiempo de ángeles es de 1994, aunque antes de pasar a su contenido y reconocer la grandeza con la tradición literaria de su tiempo es importante reconocer que su escritura registra coordenadas, donde vuelven exploración la escritura con una maestría ejemplar; brilla esa realidad de la escritura de correspondencias, porque un tema aparte, es la edición de 2012, con ilustraciones de Francisco Toledo y prólogo de Le Clézio.

Para aquel año de 1994 Aridjis rebasa 50 años de vida y lo encontramos con este conjunto de poemas donde muestra plenitud lírica. Estos poemas son los que permiten recordar que la primera salida de este poemario es publicado por la enigmática Fundación Cultural Televisa: una edición de gran formato, impreso en papel de alta calidad en Hong Kong, y contiene numerosas laminas a color con pinturas, fotografías y grabados de diversos artistas y es el que marcará un espacio de su acción poética. “El poeta da fe del silencio elocuente de los ángeles como un signo de esperanza, atisba su presencia como la promesa de una luz perdurable”. Con este inspirado poemario recompone un mito milenario del alma humana; el símbolo de esa creación es en sí el mismo poema pero con variantes y giros. Son poemas que registran al poeta contemplativo y soñador y la iconografía de imágenes son parte de este carácter imaginativo.

Es un conjunto de 44 poemas llamados a perdurar y alcanzan presencia pero con cierta unidad, dejan de lado el nombre del autor, y pueda que pasen a buscar el ángel mismo entre la tristeza y la soledad. Se vuelven ejemplo de distintas posibilidades con la escritura. Por su tema, registran la convicción de que la poesía es anónima y colectiva, y el inspirado poemario de Tiempo de ángeles registra esa huella. Son poemas que perduraran en el imaginario del lector activo y el mismo título lo representa ya que su paraíso esta entre el cielo y lo terrenal. Aridjis entrega con estos ángeles una escritura amplia y maravilla. Es una escritura única para contemplar su creación poética.

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