Francisco Lemus
Visor
Costos de información y periodismo
Sábado 11 de Enero de 2020
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El conocimiento es poder, reza una vieja máxima que difícilmente podría ponerse en duda, aunque hay de conocimientos a conocimientos como hay de poderes a poderes, lo que es un hecho es que la información es un insumo elemental del conocimiento, y la información es costosa, pero hoy en día pocas personas consideran que ésta merezca ser pagada.

Para ruina de la mayoría de las empresas periodísticas del mundo, muchos consideran que la información debe ser gratuita, pero en realidad nunca es gratuita, se paga de una o de otra forma, por ejemplo, con publicidad, que a veces puede condicionar las líneas editoriales.

En México, desafortunadamente el periodismo ha crecido a la sombra de la publicidad oficial, o sea la del gobierno, que ha resultado ser más condicionante que cualquier otra, el “no pago para que me peguen” de José López Portillo es una frase que ejemplifica bien la actitud de algunos gobernantes hacia la prensa.

Para ruina de la mayoría de las empresas periodísticas del mundo, muchos consideran que la información debe ser gratuita
Para ruina de la mayoría de las empresas periodísticas del mundo, muchos consideran que la información debe ser gratuita
(Foto: Especial)

Sin esos recursos publicitarios, más aún en un país con tan pocos lectores, un periódico no podría sostenerse, pero depender únicamente de la publicidad puede poner fin a un proyecto periodístico sin importar el número de seguidores que tenga, sobran ejemplos de ello en la historia de México.

Hoy en día incluso las empresas dedicadas a la información en países desarrollados como Estados Unidos encuentran límites para su libertad editorial, ya sea por el acoso de grandes empresas o porque esos grandes empresarios finalmente optan por adquirir los conglomerados informativos.

En algunos casos la fórmula ha sido positiva, como el del Washington Post, que fue adquirido en 2013 por Jeff Bezos, dueño de Amazon y actualmente el más rico del mundo. Sin embargo, es difícil imaginar que los empresarios no vean en los medios además de una empresa, una forma de generar otro tipo de presiones.

De igual modo, no será difícil imaginar que el dueño del periódico y sus allegados no recibirán ningún tipo de notas negativas en su medio.

Pero un público que no está dispuesto a pagar monetariamente por la información que recibe la acaba pagando de otra forma, ya sea recibiendo sólo la información que empresas y gobiernos les quieran entregar; o en algunos casos, como en el internet, entregándoles información privada que luego las empresas utilizan para su beneficio.

El costo puede acabar siendo más alto que el de pagar ocho, diez o quince pesos por un diario, o el precio de una suscripción anual. Pero desde la expansión del internet muchos periódicos tienen problemas para lograr vender sus ediciones impresas y comienzan a proliferar los portales, muchos de ellos que funcionan sin siquiera utilizar reporteros.

Aunque los noticieros de radio y televisión llegan a más gente que los impresos, en muchos casos dependen de los insumos que les otorgan los periódicos impresos, sobre todo cuando de investigaciones se trata. Por ello, la desaparición del periodismo escrito implica un daño no sólo para quienes disfrutan de la textura del papel en los dedos, es más que un romanticismo.

Y esto tampoco quiere decir que haya que aferrarse al papel, desde luego existen hoy nuevas tecnologías a las que el periodismo se está adaptando, pero hay principios que deben mantenerse firmes. También se requiere del compromiso del consumidor de información, que debe estar dispuesto a pagar y exigir información de calidad.

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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