Miércoles 15 de Junio de 2016
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En México existe hace tiempo un gran problema, con nombre y apellido, se llama Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE.
En México existe hace tiempo un gran problema, con nombre y apellido, se llama Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE.
(Foto: Cuartoscuro)

“Cuando se tiene miedo no se hace uno alcalde”, afirma, con gran sabiduría, el escritor italiano G. Guareschi en su libro Un mundo pequeño. Herman Hesse, escritor alemán, Premio Nobel de Literatura en 1946, hablando sobre el miedo sostiene en Demian: “Cuando se tiene miedo a alguien es porque se le ha dado poder sobre uno”.

Pero, ¿qué es el miedo? Se trata de una alteración del ánimo que produce angustia ante un peligro o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad. El concepto también se utiliza para nombrar al rechazo o aversión que siente un individuo a que le pase algo malo u opuesto a lo que pretende para sí mismo y para sus seres queridos.

El miedo paraliza, hay una interrupción súbita del proceso de racionalización. Lo primero que sucede cuando sentimos miedo es que disminuye o se pierde la capacidad de racionalizar correctamente. Cuando surge el miedo y no se tiene ni la capacidad ni el entrenamiento suficiente se detienen los procesos de racionalización. El individuo (o funcionario) menos preparado se queda sin condiciones para hacer nada: ni pensar, ni sentir, ni actuar; se paraliza, como un ratón frente a una serpiente.

El miedo es un mal consejero, ceder ante el medio es abdicar de todo raciocinio, situación inadecuada en la vida de un ciudadano común, pero altamente indeseable si ese ciudadano tiene un puesto de responsabilidad que por alguna razón el mismo busco y acepto.

En México en general, y en algunos estados en particular, como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, existe desde hace tiempo un gran problema, con nombre y apellido, y se llama Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, funesta y perjudicial estructura que ha arruinado, al parecer definitivamente, la calidad de la educación de generaciones enteras de niños.

Ha sido apenas en fechas recientes que por fin las autoridades federales se han decidido a enfrentar y controlar a esta nociva organización que sólo busca mantener irracionales privilegios y sinecuras por medio de una Reforma Educativa. Obviamente eso ha provocado el total rechazo de los “maestros” al ver afectados sus criminales “derechos” y por lo tanto, han hecho cualquier cantidad de protestas, casi todas violentas, para intentar revertir la Reforma Educativa. En su desesperación han recurrido a todos los medios, casi siempre ilícitos, muchos perfectamente tipificados como delitos como el secuestro de funcionarios, robo y destrucción de propiedades particulares y públicas, amenazas, golpes más un largo etcétera. En Michoacán han sido apoyados en esta aventura por algunos amanuenses de escaso intelecto y nula dignidad.

Han contado, hasta el momento, con el miedo de las autoridades, miedo disfrazado de “prudencia”, pero miedo a fin de cuentas.

Los “maestros” delinquen, las autoridades estatales observan; ocasionalmente impiden un bloqueo de una vialidad primaria y eso sólo los últimos días.

Existe, es sabido, una gran cantidad de órdenes de aprehensión vigentes en contra de muchos “líderes” de la CNTE, órdenes que, salvo en el caso de la Sección XXII de Oaxaca, donde se cumplen a cuentagotas, duermen el sueño de los justos. Se han tolerado hasta la ignominia las criminales acciones de esta organización, sobre todo en Michoacán, Guerrero y Chiapas, donde tienen importante presencia; los “maestros” y sus esbirros “normalistas” han quemado vehículos, instalaciones, secuestrado autobuses, saqueado desde grandes negociaciones para robar electrónicos hasta pequeños negocios para robar papas fritas y refrescos; todo ante la temerosa mirada de las “autoridades” que juraron “cumplir y hacer cumplir la Constitución” y de pilón cobran (y muy bien) por ello.

¿Por qué el miedo de las autoridades?, ¿temen que se arruine su dudoso futuro político?, ¿que sean calificados como represores?, ¿o será simple cobardía?, ¿estarán todos bajo tratamiento con antiandrógenos? La verdad, por donde se vea, es que incumplen lo que juraron cumplir. Y los ciudadanos, los emisores de los votos, tienen memoria; ya lo vimos estas pasadas elecciones, les pasaron la factura a los corruptos. Mañana les pasarán la factura a los cobardes.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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