Samuel Maldonado B.
Repercusiones
Los poderosos y los miserables
Martes 21 de Junio de 2016
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Los súper poderosos países que dominan el comercio local e internacional, a través de sus múltiples bancos, son los mandones en el mundo. Controlan y manejan a su antojo a los países de este mundo llamado Tierra. Archimillonarias e incalculables cantidades, tanto de áureos metales como de petróleo y valores en papel moneda controlan lo que les permite manipular todos esos recursos naturales, renovables y no a su conveniencia. Desde pasados tiempos mantienen en la opresión a más del 60 por ciento de la población mundial. Estos países son generadores de guerras y disturbios en todos los continentes sin excepción alguna, derrocan gobiernos e imponen autoridades, tal como en recientes años y a través de sus organizaciones ocultas impulsaron la desestabilización en Cuba, o descaradamente con la OEA ahora, intentan terminar con el gobierno legítimamente constituido en la República de Venezuela o como lo hicieron con Brasil.

La actitud asumida por el poder económico internacional no cambia ni cambiará y es desde siempre la misma. En el caso de los territorios de la America prehispánica, éstos fueron continua e intensamente expoliados de tal manera que sus culturas fueron destruidas torpemente, pues a los dueños del oro nunca les ha importado el hombre.

Un ejemplo se tuvo con Carlos V, rey de España, quien otorgara a San Luis Potosí un título imperial y desde luego su escudo de armas, con la inscripción siguiente. “Soy el rico, del mundo soy el tesoro, soy el rey de los montes y envidia soy de los reyes”, y allí, a esa generosa tierra, por sus grandes recursos naturales llegaron los filibusteros de todas partes del mundo a explotar intensamente minas y recursos para llevarse el oro y la plata, sin importar la destrucción que la ambición desmedida siempre provoca.

Se conoce que en la parte norte de nuestro país, grupos de campesinos cuyos patrones se niegan sistemáticamente a incrementar los salarios
Se conoce que en la parte norte de nuestro país, grupos de campesinos cuyos patrones se niegan sistemáticamente a incrementar los salarios
(Foto: TAVO)

Por el libro de Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, supe que en el año de 1579, un oidor de apellido Matienzo se quejaba y decía: “Nunca faltan novedades, desvergüenzas y atrevimientos. Por ese entonces ya había en Potosí 800 tahúres profesionales, 120 célebres prostitutas, a cuyos resplandecientes salones concurrían los mineros ricos”.

Bajo esas conquistas realizadas, el nuevo imperio español en las tierras descubiertas expolió y diezmó terriblemente a la mayoría que en su propia tierra se encontraban en condiciones prácticamente cada día más miserables. Así pues y viendo la realidad en México, las cosas no han cambiado.

Se conoce que en la parte norte de nuestro país, grupos de campesinos cuyos patrones se niegan sistemáticamente a incrementar los salarios, que siendo tan mínimos no alcanzan para mucho. Pero además, los dueños del dinero, entre los que se encuentran los muy favorecidos por las ventas de remate de las antes empresas nacionales, son genéricamente unos miserables que camuflan su conducta y ocultan con esmero los enormes recursos obtenidos por sus variadas empresas.

Ocasionalmente se vuelven generosos y aparecen en los noticiarios, revistas y periódicos diversos anunciado obras de caridad que impulsan, e invitan a la sociedad en lo general a participar donando algunos pesos.

Otras veces les piden a sus empleados en las tiendas de sus cadenas empresariales que pidan al público que done las monedas, el llamado “vuelto” que les queda al recibir su cambio.
Pero el objetivo de estos archimillonarios no es realmente el de ayudar, sino disminuir los pagos de impuestos a la SHCP.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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