Samuel Maldonado B.
Por kilo y por montón, no por libras
Martes 28 de Junio de 2016
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Así era y sigue siendo el comercio que en este nuestro país, por viejas costumbres, se continúa realizando en múltiples comunidades rurales y más aún en las de viejas civilizaciones indomables que todavía resisten la invasión de la modernidad y que por el poderío de culturas extranjeras van desapareciendo poco a poco.

En la infancia de muchos era usual el trueque; es decir, el cambalache de unos productos por otros y ya con la aparición del Sistema Métrico Decimal, se impulsaron las compras, pero se mantuvieron las viejas costumbres de comprar o vender por cuarterones, kilos, manojos o montones (nunca por libras, pero que cuando ésta se mueve en el mercado internacional, si se encarece, malo para México y si se devalúa, también).

Aún con la modernidad actual, seguimos con nuestro sistema de medidas, pero compramos con dólares, pues al peso (y más ahora sin petróleo) no lo pelan en el mercado mundial. Nuestras compras siempre son caras y nuestras ventas (es decir, nuestras exportaciones), comparadas con el promedio mundial, son de cosas chinas, coreanas, de muy mala calidad o de grandes autos espectaculares, pero estas compras son de los pocos y muy afortunados socios del capitalismo internacional.

Pero la modernidad es “la modernidad” y seguimos siendo asaltados como antaño, como en aquellos viejos días de la conquista, en que las potencias de ese entonces esclavizando a indígenas y mulatos los obligaban a trabajar sin descanso alguno, extrayendo los metales preciosos de las ricas minas existentes en esos territorios conquistados, no importando cuantos por el trabajo realizado caían exánimes y terminaban muriendo en los socavones donde se hacía la extracción indicada de esos metales exportados al viejo mundo.

El oro y la plata que se llevaban hizo empoderarse aún más a España, Portugal, a Europa, como se sucede en el mundo actual provocando mayores problemas económicos a esta América Latina expoliada.

Actualmente, los países latinos más pobres son Honduras, Nicaragua, Guatemala, Paraguay, El Salvador, Bolivia, México, Colombia, Ecuador. Antiguos imperios conquistados y expoliados todavía por el actual imperialismo extranjero. Comunidades originarias pues, diezmadas sin lograr terminar con ese apetito voraz de las agrandes potencias.

La insaciable actitud de poseer mayores cantidades de oro y plata por aquellos que con base en corrupciones políticas, como en nuestro país principalmente, se han visto poseedores de una riqueza que guardan ni siquiera en el país, sino en esos paraísos económicos, evadiendo siempre el pago de impuestos y que sin vergüenza alguna, expolian campos, contaminan aguas, no pagan a sus mineros y ni siquiera cumplen con suministrar lo que por ley se ordena constitucionalmente.

Un ejemplo que da pena es el caso de los lingotes de oro, que de un día para otro desaparecieron de las bóvedas del Banco de México y que fueron a parar, precisamente a ese país de la libra que por decisión democrática de la mayoría, está prácticamene afuera de la Unión Europea, salida que nos pega en la valoración del peso mexicano si se va o si se queda.

Si no fuera por los daños que nos ocasiona, nos valdría lo mismo que se salieran o no de esa agrupación de países europeos y asiáticos. Lo grave es que de una u otra forma, se queda Inglaterra o no, el encarecimiento o la disminución de esa libra noquea al Estado mexicano.

Pero volviendo al oro que se “evaporó fantasmalmente” de la bóveda del Banxico, de la que es mandamás Agustín Carstens, cabe señalar que fueron a parar al Banco de Inglaterra, información que tuvo que dar obligadamente el propio Carstens gracias a la intervención de Guillermo Barba, indicando que la cantidad ascendía a mil 214 toneladas que continúan almacenadas en ese país.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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