Miércoles 24 de Febrero de 2016
A- A A+

Ríos de tinta, maratónicas sesiones en televisión y radio además de miles de menciones en redes sociales ha generado la reciente visita del Papa Francisco a México.

Visita programada desde hace tiempo, las características de la misma se ajustaron de una manera conveniente para ambos estados. Sitios a visitar, trayectos, actividades, entrevistas etcétera, etcétera. En este tipo de eventos nada se deja al azar ni se permiten improvisaciones de última hora.

La cobertura fue amplia, canales de señal abierta y de cable transmitiendo de manera continua desde que el Papa llegó al aeropuerto de la Ciudad de México. Muestras de entusiasmo inocultables entre los funcionarios encargados de la bienvenida, cosa que se replicó en todos los aeropuertos, emoción y gritos en todos los trayectos que recorrió el pontífice.

La personalidad de Jorge Mario Bergoglio, Su Santidad Francisco, se presta para sentir simpatía por él
La personalidad de Jorge Mario Bergoglio, Su Santidad Francisco, se presta para sentir simpatía por él
(Foto: Cambio de Michoacán)

La personalidad de Jorge Mario Bergoglio, Su Santidad Francisco, se presta para sentir simpatía por él. Primer Papa latinoamericano, habla español, alejado definitivamente de las ostentaciones de sus predecesores que usaban zapatillas especiales, cruces y anillos de oro; vive en Roma pero no en un palacio, se transporta en sus viajes en modestos autos Fiat y no en los habituales Mercedes Clase S (con precios de dos millones 500 mil a cuatro millones 300 mil pesos) que usaron los anteriores pontífices. Rompe el protocolo con facilidad y “conecta” fácilmente con sus interlocutores.

Pero la idea de este artículo es repasar las reacciones de los sesudos “analistas” que derrocharon sabiduría en sus mesas de análisis en estos días
.
Para algunos, los más alineados al sistema, todo fue una maravilla y los discursos, todos, dignos de un estadista de calidad superior. Para otros, que difícilmente pueden disimular su animadversión al Estado, a la Iglesia o a las dos cosas, todo fue mediocre y mal planeado; el Papa no trató temas como los muertos por el narco en Ayotzinapa ni se reunió con sus familiares; para ellos faltó una condena tajante la corrupción, las injusticias, las desigualdades sociales, la pederastia de algunos sacerdotes etc. etc. Cada opinólogo tenía su propia agenda de prioridades.

Otros criticaron duramente la supuesta “rendición” o claudicación de un Estado laico ante una figura religiosa, olvidando convenientemente que el Papa tiene la representación de una nación, el llamado Estado Vaticano, con personalidad jurídica propia desde la firma de los Pactos de Letrán en 1929. Otros decían que esta recepción “de Estado” que se le brindó al Papa Francisco obligaría a reeditarla si es que acaso acudieran de visita los representantes de las iglesias ortodoxa, protestante o Testigos de Jehová, comentario que revela una absoluta ignorancia, o acaso mala fe. Veamos, el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, si bien es la primera personalidad religiosa anglicana, no es el jefe de la Iglesia, el jefe es la reina Isabel II. En el caso del rito ortodoxo, ellos no tienen el equivalente al Papa, su máximo líder es el arzobispo de Constantinopla Bartolomé I, y ni de lejos es jefe de Estado. En cuanto a los Testigos de Jehová, con sede en Brooklyn, tienen como autoridad un “Cuerpo Gobernante” con Presidencia rotatoria. Y tampoco tienen la personalidad jurídica de un Estado soberano.

No faltaron los trasnochados jacobinistas de siempre. Recordemos, “jacobinismo” es un concepto que tuvo su origen en tiempos de la Revolución Francesa; los jacobinos representaron las posiciones más radicalizadas y extremistas, siendo en gran parte responsables, por su odio total contra la religión, la monarquía y la aristocracia, de los cruentos episodios vividos durante el periodo del Terror. En el moderno análisis político es sinónimo de extremismo. Para esto personajes México está aún en el siglo XIX y los ciudadanos son menores de edad que deben ser protegidos de las maléficas influencias del oscurantismo medieval del clero. Nada que hacer con estos especímenes y su mal entendido nacionalismo.

Para muchos la visita del Papa fue un acontecimiento memorable y su balance es positivo. Para otros no tanto y para una minoría, esos que nada se les acomoda (los chavos tienen una expresión muy gráfica para esto) pues nada estuvo bien.

Como siempre, la opinión del lector es la buena.
drvazquez4810@yahoo.com

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
Comentarios
Columnas recientes

Delincuencia y periodismo

Vivir en la Rumania comunista

Pacifismo

PRI, el partido que nadie quiere

Las consignas del odio

Premios Darwin

Inteligencia, Hitler y engañar con la verdad

Sectas, un fenómeno religioso y político

Elecciones aristocracia y kakistocracia

Sobre la responsabilidad

Democracia, educación y votos

Recordando al News Divine

Bulos y fake news

La salud y los políticos

La política del chantaje

El señor López Obrador y la educación

Delincuentes sexuales

Pena de muerte, ¿sirve o no?

López Obrador y su personalidad

Qué hacer después de los 60

Culpables fuimos todos

Autoridad moral y las redes sociales

Paz a toda costa, ¿eso queremos?

Criminales y maltrato animal

Ideologías totalitarias

Justicia, al servicio del poder

Pactar con el narco

Una alternancia fallida

La objetividad y el periodismo

Suicidio en el anciano

Incitatus, el Senado, el IFE y el PRI

Lectura, un hábito en extinción

Trastorno paranoide, datos

Hablando de diputados

Llegar a viejo, datos

Cuba, peligrosidad predictiva

Pax Narca

Amanuenses, más vivos que nunca

Religiones y sectas

Nicolás Chauvin, ignorancia y necedad

Cuando nos negamos a ver, el caso de la CNTE

La salud y los políticos

Votar con el hígado

Ignorancia radioactiva

Tomar decisiones. No todos pueden

Pertenecer a la izquierda

Fanatismo y política

Congreso sordo y caro

Productos milagro, las ganas de creer

Un partido sin remedio

Intelectuales y la violencia

Nuestros impuestos (no) están trabajando

La congruencia y la izquierda

La estupidez

Medicina y comercio

Tener fe, la justicia en México

Simonía y delincuencia

El cerebro de reptil

Abortar o no abortar

Cocaína, heroína, éxtasis y tachas

Hablando de genocidios

Política, odio y resentimiento

Información y noticias falsas

Hablando de totalitarismo y mesianismo

Un modelo de universidad

Feminicidios, misoginia y machismo

1° de mayo, algunos datos

Un crimen sin castigo

Con licencia para matar

México, su educación y cultura

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

No pasa nada

Corrupción, un problema severo

Philip Roth, sus libros y la vejez

Patognomónico y probable

Don Alejo, un ejemplo

Periodismo y poder

¿Son iguales todos los humanos?

La historia se repite

Notas sobre la evolución

¿Quién mato a la gallina?

Reflexiones sobre la ignorancia

Pemex, ¿petróleo de los mexicanos?

Un problema diagnóstico

Carta de Esculapio a su hijo

Secuestros en México

Fabula de la cigarra y la hormiga

Cuba y Castro, algunos datos

Trump, datos y reflexiones

Democracia y elecciones en Estados Unidos

Investigación médica, mentiras e Internet

La fábula del escorpión y la rana

Reflexiones sobre religión y ciencia

Cómo transformarse en un intelectual

El mono desnudo

Diálogo, ¿qué es eso?

Septiembre, ¿que celebramos?

Incompetentes o cómplices

Universidad Michoacana y la CUL

La democracia y los democráticos

Periodismo, sesgo y derechos humanos

Gana la CNTE

Las tres “C”

Usos y costumbres

¿Hasta cuándo?

Fanatismo y terrorismo, un peligro

Agnosticismo y ateísmo

A 28 años de un 6 de julio

Opiniones respetables

Paro médico

Miedo

Enfermedades psicosomáticas

La CNTE y sus mentiras

El toreo y la mente humana

El principio de Peter y los abogados

1º de mayo y los sindicatos

Productos pirata

Un nuevo tropiezo, la CNTE en Michoacán

La injusticia en México

Ferias y peleas de perros

Los nombres de los hijos

El “Justo Sierra” y la autonomía universitaria

Aristocracia y kakistocracia

La farsa de las terapias pseudocientíficas

PRI, un aniversario más

La educación universitaria en México

La visita del Papa

Medicina, pronóstico reservado y tanatología

El fuero ¿debe desaparecer?

Los gobernantes que merecemos

Cambio de placas, mal asunto

Escepticismo y credulidad

El debate, despenalizar o no las drogas

Terminó un mal año

Una carta para los mexicanos

Los perros no son juguetes

Silvano, el desencanto

La violencia del Islam radical 2

Islam, la violencia

Un aniversario más, la caída del Muro de Berlín

IMSS, una institución rebasada

Mentiras y medios de comunicación

Educación, ortografía y marchas

Delincuencia y medios de comunicación

Homeopatía, algunos datos

Educación en Michoacán, algunos datos

El Islam y la tolerancia

Ayotzinapa, cabos sueltos

Iatrogenia