Francisco Lemus
Visor
Los candidatos radicales de Estados Unidos
Miércoles 24 de Febrero de 2016
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Más trágica que cómica, la candidatura de Donald Trump en un inicio parecía estar lejos de toda posibilidad, no se diga de triunfo presidencial, siquiera de salir avante en la precandidatura republicana. Hoy se muestra como una posibilidad latente y que a más de uno debe emocionar o conmocionar.

Tildar de fascista a Trump puede ser una forma sencilla de desacreditar al tipo que asemeja más a un payaso de televisión que a un verdadero político, pero algo que realmente lo identifica es el racismo latente en sus discursos y el uso demagógico de la idea de una nación superior y legendaria que ha sido dañada por enemigos externos e internos a quienes es necesario eliminar.

En un texto publicado recientemente en la revista Nexos, dos analistas estadounidenses, Pablo Picatto y Federico Finchelstein, explican que la razón del éxito de esta campaña fundada en bravuconerías, es la idea de un líder que “dice lo que piensa”, contrario a los políticos convencionales.

Tildar de fascista a Trump puede ser una forma sencilla de desacreditar al tipo
Tildar de fascista a Trump puede ser una forma sencilla de desacreditar al tipo
(Foto: Especial)

Tanto Mussolini como Hitler en su momento mostraban una imagen de líderes dispuestos a actuar, que además hacían una efectiva conexión con las masas de personas de distintas clases, sobre todo de los estratos medios, que se encontraban desilusionadas ante los magros resultados del liberalismo democrático que en los años 20 y 30 les había mostrado su peor rostro.

La desilusión de los estadounidenses de las clases bajas e intermedias en un momento en que a su país las aventuras bélicas le han resultado desastrosas, a la vez que se enfrentan a una crisis aguda que ante todo se ve reflejada en falta de oportunidades laborales, algo impensable en los mejores momentos de la posguerra, es el principal aliciente para votar por nuevas fórmulas.

Aunque las posturas de Bernie Sanders y Trump sean radicalmente opuestas, en buena medida se puede explicar la apuesta de muchos votantes por sus fórmulas como una respuesta a dicha desilusión. A los que somos ajenos al electorado estadounidense el primero puede darnos esperanzas, el segundo, algo cercano al terror.

Lo más probable es que al final ninguna de las dos fórmulas “radicales” resulte triunfadora por el temor que históricamente infunden (sobre todo en sus formas de amenazas extranjeras) el racismo (o fascismo) y el socialismo (cada uno por su parte), porque ambos son supuestamente incompatibles con la endiosada democracia liberal estadounidense.

Pero la señal que han mandado acerca de la inconformidad del electorado estadounidense no puede ser subestimada, y en caso de una agudización de la crisis económica y social podría, en un futuro no muy lejano, volverse una posibilidad real, tanto el progresismo socialista como el retroceso antiliberal de un bravucón “hombre de acción” o, por lo menos, de fama y fortuna.

En la Italia de Mussolini se detuvo por decreto la migración del campo a la ciudad, una medida que benefició a la élite atrasada del país y dio la ilusión de beneficiar a los trabajadores urbanos. Esto iba en contra de las demandas de la economía industrial pero el ataque a sindicatos y a los salarios de los obreros permitió estar bien con la élite no atrasada.

Estas medidas contrarias a la evolución de la economía capitalista sólo fueron un breve paliativo que, finalmente, como en el caso del avance económico nazi, tuvieron como consecuencia la quiebra de la nación; aún así, para quienes carecen de visión histórica, algunas medidas descabelladas, como la construcción de un muro en la frontera, pueden sonar a soluciones reales.

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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