Salvador Molina Navarro
Derecho a qué…
Un futuro inmediato
Martes 5 de Julio de 2016

Lo que más me molestó no es que me hayas mentido, sino que de aquí en adelante no podré creer en ti.

Friedrich Wihelm Nietzsche.

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La inestabilidad y desorganización política y económica, sin duda esta fruta estará soltando sus primeros jugos en la recta final de este año
La inestabilidad y desorganización política y económica, sin duda esta fruta estará soltando sus primeros jugos en la recta final de este año
(Foto: TAVO)

Han tomado por sorpresa diversos factores nacionales e internacionales el campo económico-político nacional. Enfocando este pensamiento a nuestra región, debemos estar atentos a los avisos que se han generado respecto de la inestabilidad y desorganización política y económica, sin duda esta fruta estará soltando sus primeros jugos en la recta final de este año, no olvidemos que ya vamos a la mitad del año y se ha tornado complicado mantener una estabilidad político social, se han salido del cauce y del control las manifestaciones de protestas, se ha disparado el dólar sin que las políticas internas puedan ingerir en el reposicionamiento de la moneda nacional, el estado no genera confianza económica, ha sido un tema constante y permanente la falta de recursos económicos para pagar salarios, deudas, servicios, etcétera, los fenómenos mundiales como el terrorismo, el Brexit, el fortalecimiento del dólar, etcétera, han devaluado nuestra moneda, con esto nuestro poder adquisitivo, sin duda temas complicados y que no hemos reparado en analizarlo o asimilarlos para tomar precauciones.

Si tenemos en consideración que solamente en este medio año la moneda ha perdido terreno por más de un peso por dólar, ya que en enero de 2016 teníamos un tipo de cambio de 17.00 pesos por dólar y en este junio llegamos a los 18.50 pesos por dólar, con máximos históricos por arriba de los 19 pesos por dólar, es sin duda una lectura preocupante de lo que pueda esperar a finales de este año y hasta 2018, año de elecciones federales y locales.

Ahora bien, debemos considerar los eventos políticos regionales para poder tener una lectura apegada a la posibilidad real de lo que pueda suceder en el futuro inmediato y tomar así las debidas precauciones. El gobierno ha mostrado su preocupación por mantener el poder adquisitivo del salario, ha implementado acciones tendientes a proteger la estabilidad economía, política y social del país, pero dichas medidas han sido insuficientes o de plano han fracasado. En este rubro caben las reformas estructurales del gobierno federal, así pues la reforma política aseguró la estabilidad en el poder de los que la impulsaron, con temas como reelección en diputados y presidentes municipales, dejando ver una clara intención de establecer en su momento, una reelección para la Presidencia de la República, tenemos el ejemplo de la Reforma Energética, que no ha logrado los fines propuestos, tales como impedir el aumento mensual de la gasolina, lo que ya está sucediendo de vuelta, no hemos visto un ahorro significativo en el costo del servicio de luz eléctrica, la reforma en educación ha dejado inestabilidad social, protestas sin control, medias extremas, enfrentamientos; asimismo, tenemos inconformidad social en materia de salud pública, en materia laboral. Estamos ante un escenario de corrupción de demagogia, con poco empleo digno, con poco poder adquisitivo en la moneda, con desinterés social, todo lo anterior conlleva a predecir un fuerte golpe a la economía y política nacional.

¿Qué está pasando a nuestro alrededor que ha llamado la atención de la ciudadanía?, porque resultan otros factores más atractivos que el razonar y atender nuestra vida económica y política, porque esperar a emprender un grito, un grito permitido un grito controlado, un grito innecesario, decía Octavio Paz, que el mexicano sólo grita el Día de la Independencia, el resto del año permanece mudo. ¿Por qué protestar si se puede actuar?, ¿por qué culpar si se puede ejercer el voto?, ¿por qué limitarse si somos los dueños de la autonomía nacional?, ¿por qué no construir desde la conciencia, desde nuestros espacios?, ¿por qué no recuperar a las instituciones?, ¿por qué no dictar cómo queremos ser gobernados?, ¿por qué no gobernar desde la ciudadanía?, ¿por qué no ser buenos ciudadanos?, ¿por qué no podemos salir de esta atrofiada forma de ser?, ¿porque simplemente no despertamos?

Es tiempo de reflexión, es tiempo de tomar precauciones, es tiempo de ver la realidad, es tiempo de vivos, no de muertos; es tiempo de acciones, no de razones; es tiempo de ser, no de deber ser; al final es un derecho, una obligación, una necesidad, un motivo un pendiente con la historia y con nuestra era. Culminemos nuestra labor, finiquitemos nuestros miedos, concluyamos nuestro ciclo y fijemos las bases para que los nuevos paradigmas puedan ser una realidad. México es grande, ahora es tiempo de que los ciudadanos seamos también grandes, pues lo que más ha de molestar a nuestros hijos no es que les hayamos mentido, sino que después de vernos inertes, jamás volverán a creernos.

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