Samuel Maldonado B.
Repercusiones
La culpa es de los poderosos
Martes 19 de Julio de 2016
A- A A+

Los directores de las cuatro, cinco, seis… pero muy poderosas naciones que han hecho desde el principio de la historia la piratería como negocio sumamente redituable para ellos (y desde luego, para quienes minoritariamente han sido sus cómplices en las aberraciones gubernamentales cometidas que les generan aún más poder y el control internacional) y que como asociados, les administran los enormes recursos económicos acumulados como resultado de las expoliaciones provocadas a gobiernos más débiles.

Su poder bélico los ha conducido al dominio y a la explotación de las riquezas de países más débiles, y precisamente por ese poder y por su nefasta conducta se han hecho al mismo tiempo odiados y respetados por las naciones más débiles. La historia de sus invasiones y saqueos es incontable; han invadido territorios, dominado a países más débiles y expoliado innumerablemente los recursos naturales no renovables y, en consecuencia, se vuelven en automático principales promotores indirectos de las atrocidades cometidas que se suscitan en la actualidad.

Victimas en atentado de París
Victimas en atentado de París
(Foto: Cuartoscuro)

Sólo para recordar algunas respuestas a la conducta gubernamental del poderoso vecino del norte, no tan recientemente pero en diferentes lugares, la sociedad mundial ha padecido como respuestas a la opresión y dominio la destrucción en Nueva York, de las famosas Torres Gemelas, provocando cientos de muertos y heridos. En Madrid, Beirut, Bali, varios coches bombas explotaron causando muchas muertes de inocentes que no tenían nada que ver con ambas partes.

En Dubrovka, en la ex Unión de Repúblicas Soviéticas y Socialistas, se provocaron bombazos por terroristas chechenos en su intento por recuperar su país de la “invasión” rusa; en Oslo, en el Metro de Londres (mochilas bomba) han matado a ciudadanos pacíficos cuya culpa es ser de esas nacionalidades poderosas; en sitios como Afganistán, Turquía o Bagdad, con los mismos resultados, generada principalmente por grupos como el de Al Qaeda.

La comunidad mundial se ve sorprendida y lastimada por tanta criminalidad que ha impactado en gente que por mero accidente se encontró en el camino de quienes portaban las bombas y las hicieron detonar en medio de la muchedumbre.

Desde luego que estos actos denominados de “lesa humanidad” son cometidos por ambas partes principales. Pero los primeros a los que la sociedad mundial debería condenar deberían ser los provocadores poderosos, que son los motores de esos actos bárbaros que terminan con la muerte de inocentes y la de aquellos que se inmolan voluntariamente sólo para vengarse de las tropelías de los poderosos.

Los promotores principales de las bombas sembradas son pues los países que han oprimido, subyugado, invadido permanentemente a otros países; son los que impulsaron el asesinato de Hussein en Iraq, los que han mantenido sus intereses hegemónicos en Israel, los que han esclavizado el continente africano, los que tienen el control del petróleo en Asia, etcétera.

En este círculo vicioso que se genera, por un lado por países miserables y por el otro, el de grandes y poderosos gobiernos, que bien han sabido explotar, expoliar y robar y matar mediante terceros, pero que no saben cómo parar a estos grupos que con acciones letales, matan a inocentes tratando de lastimar precisamente a esos poderosos.

Desde luego que no aprobamos la conducta ni de uno ni de otro, ambos enemigos mutuos son condenables pero siempre hay algunos que son peores que el otro.

Los actos de lesa humanidad seguramente se irían reduciendo si la conducta de atraco financiero de los grandes y poderosos países fuese disminuida. Nadie mata sin razón excepto que estén dañados del cerebro y lo hagan inconscientemente. Los poderosos, pues, son los propios motores de estas terribles muertes de cientos o miles de inocentes ciudadanos. En el mundo hay pueblos que se mueren de hambre y de sed y no porque quieran terminar así.

¡Los países poderosos deben cambiar para bien de todos!

Atentado de las Torres Gemelas
Atentado de las Torres Gemelas
(Foto: Cuartoscuro)

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
Comentarios
Columnas recientes

¡Más cara que las albóndigas!

El gato y el ratón

Torpeza política, ¿qué necesidad?

¡Aspiran, suspiran y tiemblan!

Desde Tirio hasta Chapingo

Elegía a la muerte

¡Duele México!

México y Corea del Norte

Ingresos e intervencionismo

¡En jamelgos van, lanza en ristre!

¿Quiénes son los asesinos?

¿De presidente a pirata?

¿Lo peor o lo menos malo?

Una peñita manejable

A propósito de puntos

¡Ni fu, ni fa!

¡Larga vida La Jornada!

Los jóvenes: esperanza de la humanidad

Uno grande y el otro enano (mosqueteros y jamelgos)

Los ladrones andan sueltos

La esencia del alacrán

De la OEA o de la DEA

¿Se hunde el PRD, se fortalece el PAN?

Escuchar el ruido del silencio

Fúnebre información

Desvergonzados y desnacionalizados

Dilma, de la cárcel a la Presidencia

¿Por qué y para qué?, sin respuestas

Las orejas muy, pero muy grandes. ¿Cuánto muertos más?

La OEA intervencionista

Solalinde y el padre Concha Malo

De luto nacional

¡Qué pobre tan pobre!

¿Juicio político al presidente?

Días infaustos

¡No nos confundamos!

¡El Hitler renacido!

De torpezas, de muros y de miedos

El corral de la patria

A propósito de huevos

Peñita y don José Narro

¡Feliz 2017, amor mío!

En el último tercio de la corrida

¡Aguas con los militares!

Sensatez que debe escucharse

¿Enemigo público número uno?

De un gigante y un enano

De quemadas e incinerados

De piratas y de cuentos

Ni bueno ni malo, sino todo lo contrario

Minas en Colombia

De diputados a diputaditos

Cambiar para no cambiar, ¿gatopardismo en Michoacán?

¡Y la muerte sigue viva!

¡De Colombia para México!

Gastan la pólvora en infiernitos

De residencias a residencias

¿Se marcha o se retrocede?

Míster Rico McPato o el tiro por la culata

¿Quién es el rey?

¡Los muertos no se olvidan!, 1968

¿Será por eso su rebeldía?

¡Mexicanos primero!

Otro peñasco acertado… en la economía de los mexicanos

Perogrullada

La culpa es de los poderosos

¡Con el mar de fondo, de fracaso en fracaso!

Sorpresa, el reconocimiento de Cambio: Cemeí

Por kilo y por montón, no por libras

Los poderosos y los miserables

¡Habrase visto tal desvergüenza!

¡Diálogo sin imposiciones!

En el infierno económico

¿Acabarán con el país?

Otro paso más y Pemex, al Infierno

¡Ah, miserables!

¿El quemadero lo calcinará?

¡Vergüenza es no denunciarlo!

La desviación conduce al error, ¡hay que escuchar!

Los miserables… de ayer y hoy

O se corrige o al precipicio

¡A media asta la Bandera Nacional!

El renacido Hitler

¿Del dreamliner al militarismo?

La gran manzana podrida

Vino, vio y ¿convenció?

Centenario de la Constitución, ¡nada qué celebrar!

De la dictablanda a la dictadura

Con la esperanza perdida

¿A qué irá tan lejos?

El capo de capos y la economía nacional

Los ensueños de los pobres

¡Feliz año, amor mío!

¡La Policía siempre vigila!

Por favor, no mezclen a El Chapo. De corruptos a corruptos

¡Viva Venezuela!

El apagón económico nacional

Así era el Estado mexicano (¡Huy qué miedo!)

El imperialismo causó la tragedia en París

Poderoso señor don Dinero

Admirados y aborrecidos

El oro y moro

Encerrados en su propio círculo

¡El rey ha muerto!

Castillo de naipes

Colaboracionismo oficial, mata partido

Cambio de estrategia de normalistas y maestros

La expoliación (Minería y petróleo)

Las tribus sin puntería

La Rosa Blanca y Pemex, historia repetida

Mentiras y más engaños

Irreversible lenta extinción

¡Mal para el que se va…!

¡Apreciación no es devaluación!

De piratas o bucaneros

Don dinero rompe cadenas

Sin obstáculo alguno; en caída libre

Y en México, ¿cuándo?

La guerra de papel termina

¡Más dispendio mayor pobreza!

¡Más dispendio mayor pobreza!

¿Por quién no votar?

Réquiem por un partido

En Morelia, una victoria pírrica

Del patrón oro, a la miseria nacional

¡Hasta el color ha perdido!

Nada para nadie

Más panistas que el PAN

¡La tragedia que nos causa risa!

Pepe

Sin las cosas y con las cuentas

Morelia, ciudad ruidosa

Saltimbanquis

De chapulines y vientos huracanados

De dietas, remuneraciones y depredaciones

Tres candidatos. “Sufragio Efectivo, No Reelección”

Fanatismo o imperialismo ¡Ni lo uno ni lo otro!

In God we trust...

Cuando el engrudo se hace bolas

Cosas veredes Sancho

De Ayotzinapa, al Politécnico Nacional

Llegamos con él

Los machetes de Atenco

Epistolares que dan pena

Repercusiones

La bula papal

Como relator… ¡Muy bueno!

¡Por eso estamos como estamos!

¡La muerte se enseñorea en México!

¿Al borde del despeñadero?