Aquiles Gaitán
Las calenturas ajenas
Martes 19 de Julio de 2016
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La historia de nuestro país ha tenido desde sus orígenes intento tras intento de superar sus problemas económicos, políticos y sociales
La historia de nuestro país ha tenido desde sus orígenes intento tras intento de superar sus problemas económicos, políticos y sociales
(Foto: Disse)

La historia de nuestro país ha tenido desde sus orígenes intento tras intento de superar sus problemas económicos, políticos y sociales; todo gira en torno de esto, desde la Guerra de Independencia hasta nuestros días, cada quien ofrece las soluciones coyunturales en el momento que les toca vivir. Las grandes líneas de gobiernos han sido y tal parece que seguirán siendo y serán las del centralismo o el federalismo; ya no hay ejércitos regionales ni personales, hoy hay partidos, pero independientemente de quién llegue al poder, la tentación es grande, tan grande que los elegidos se pierden en la fantasía de verse coronados de laureles con el pueblo a sus pies gritando “¡vivas!” encendidos. No me diga cuál, simplemente así es la naturaleza humana, proclive a la vanagloria.

Los factores de poder siguen siendo factores de poder: los empresarios, el clero, el Ejército, los partidos, hoy, con el sesgo criminal de los grupos de delincuencia organizada que corrompen la sociedad y el poder mismo. Las ideologías, si bien identifican a los partidos, hoy están superadas, aflora la conveniencia, la venganza, el encono, pero se vale, pues en el amor, en la guerra y en la política interesan los fines, los medios son lo de menos, a pesar de leyes y leyes que norman la conducta; “nada de lo que es humano nos es ajeno”, la sentencia de Diógenes El Cínico, es el paradigma de la época.

Los modernos Calígulas se suceden por doquier, agregando su proclividad a la rapacería, todavía los michoacanos estamos pagando los despilfarros, la falta de planeación y control financiero del gobierno de Godoy que dejó su destino en manos del mago de las finanzas, que con criterio de abarrotero de pueblo, lo que caiga en el cajón se gasta, condenó a Michoacán a la desgracia. El legado histórico se contempla a la distancia, como una historia lejana de algo que ya fue consumado, un simple referente en el tiempo, pero resuenan como en eco que se repite incesante en las montañas del sur, los Sentimientos de la Nación de Morelos. Vuelvo a repetir, la Costa Grande, de Acapulco hasta Zacatula, junto a la rivera del Balsas; Petatlan, Zihuatanejo, La Unión, más arriba, Coahuayutla, Tecpan, San Jerónimo, al igual que los de Tierra Caliente de Michoacán, Churumuco, Huacana, Arteaga, Tumbiscatio, son ejemplo de marginalidad y pretexto para justificar un programa que será la panacea, que les traerá múltiples beneficios y los hará felices. Lo mismo dijeron de Lázaro Cárdenas y ya ve usted, el pueblo sigue en las mismas, el puerto sirve a los intereses de empresas transnacionales que por supuesto benefician al país en cuanto al comercio internacional y al consumo, pero a los de ahí, cero, igual pasará con la Zona Económica Especial, para los de ahí, cero. Seguirá como siempre pues no incluye los problemas reales ni toma en cuenta la idiosincrasia de los pobladores de esa región de Michoacán y Guerrero, levantiscos y combativos desde hace siglos, hoy en manos del hampa.

No veo a corto plazo nuevas formas de gobierno, no hay disposición; todo lo contrario, las grandes líneas están trazadas y por ahí se irán los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses, los años que faltan al gobierno federal actual, los resultados de las grandes reformas destinadas según ellos, a mover a México, están desdibujadas por los actos criminales de las fuerzas represivas que nos tienen oprimidos con el pretexto de combatir precisamente los actos criminales. No quiero repetir los nombres tan trillados de los palpables ejemplos de Ayotzinapa, Tlatlaya, Nochixtlán, Apatzingán, Ecuandureo, etcétera; el respeto y la admiración por las nuevas leyes y reformas estructurales se ha terminado, sus efectos no han dado los frutos esperados. La oposición del PAN señala con índice de fuego los erráticos resultados de la política fiscal, la política monetaria y la política financiera del gobierno federal, con inteligencia convoca a tirios y troyanos a escuchar un panegírico al revés, a Peña Nieto; bajo el formato de propuestas económicas y una conferencia magisterial, en la forma está el fondo, Marko Cortes hace presencia y propone disminuir impuestos, bajar tarifas de la energía eléctrica, estímulos fiscales, déficit presupuestal cero, etcétera, para el año que entra, pero eso implica dejar de recibir ingresos y el gobierno federal no quiere, ni puede con tanto compromiso que tiene, bajar la recaudación o suprimir programas de inversión o dar de baja miles y miles de maestros y personal médico que sería como picarle al avispero; sin embargo, es cierto lo que dicen, pero desde una perspectiva empresarial, es la propuesta lisa y llana de un grupo de poder, desde la perspectiva de ver el llano desde la montaña, las propuestas de reformas que construyan una nueva sociedad, deben de partir del llano hacia la montaña, pues en el llano andamos todos; es ahí donde debemos construir la tercera vía, ya vimos que la Federación centraliza de manera sistemática a los estados y a los municipios, la dependencia presupuestal de los estados es innegable, el 95 por ciento de los ingresos de Michoacán provienen de las participaciones federales. De los municipios ya ni hablar, siguen siendo tratados como incapaces, en su amplia gama de clasificación legal, el Mando Único es la vergüenza del municipalismo arrodillado y el colmo de colmos, la existencia de municipios con policías municipales sin armas, con los policías federales y estatales encima, sembrando el desasosiego, pues acciones efectivas, cero, su sola presencia incita a la compasión ¡pobre Michoacán! Pero hagamos un juicio equilibrado y serio, estamos como sociedad desorganizados, desunidos, y es por eso que de nosotros se hace cera y pabilo, los partidos juegan un juego incomprensible, el mismo que juegan las oligarquías de todo el mundo; aquí la agenda de discusión se centra en corridas de toros y peleas de galos, ¿Qué no estamos por una sociedad incluyente donde todos respeten a todos? Si no les gustan los toros y los jaripeos, no vayan; si no les gustan las peleas de gallos, no vayan; si no les gusta ir a los templos, no vayan; si no les gusta votar, no vote; si no le gusta ir al mar, no vaya; si no le gusta comer carne, no coma, y así sucesivamente, la libertad existe por sobre todas las cosas y precisamente en aras de la libertad los pueblos, las ciudades y los ranchos que se sientan amenazados y que quieran organizarse para su defensa o desarrollo tienen la opción de organizar comités de defensa ciudadana en las zonas urbanas, comités de defensa rural en los ranchos y comunidades, en la medida que un pueblo se organice, en esa medida hará frente a delincuentes y fuerzas del orden abusivas, podrá hacer frente a los problemas o aspiraciones de su localidad, independientemente de quién este en el poder municipal, estatal o federal. Todas las puertas se abrirán y los michoacanos estaríamos dispuestos a la defensa propia, eso implica una causa justa y en estas debe haber honestidad y decoro. Cada quien a su nivel y cada quien que sude sus propias calenturas, no tenemos por qué sudar calenturas ajenas. Los amateurs que se dicen profesionales de la política finalmente son burócratas pegados a la ubre presupuestal, los problemas reales de la sociedad no están en sus agendas, la discusión se sigue centrando en la discusión bizantina, si los ángeles tienen sexo o no; las opciones políticas fundamentales no se discuten, no se buscan mecanismos institucionales innovadores, ni se tratan los problemas que abiertamente se conocen, para avanzar, debemos perder el miedo a nosotros mismos, creer en nosotros y obrar en consecuencia.

Quieren generar empleos, tecnificar el campo, desarrollar la agroindustria, proyectar el puerto, acabar con la delincuencia, propiciar inversiones nacionales o internacionales, ¡vengan a Michoacán! Aquí estamos en paz, esperando su llegada, consolidar el turismo, la agricultura, la ganadería, la piscicultura, la minería, etcétera; es nuestro gran propósito, pero recordemos que un plan de desarrollo no es un programa de acción, para eso se requiere organización y dinero, que es justamente lo que no hay

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