Ramón Guzmán Ramos
Entre la incompetencia y la demagogia
Sábado 23 de Julio de 2016
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Tres años y siete meses después de que fire aprobada la llamada Reforma Educativa, la SEP presenta por f1n su diseño de «nuevo modelo educativo». Aurelio Nuño Mayer, titular de la dependencia, hizo el anuncio ante el presidente de Mexicanos Primero, Claudio X. González; el secretario general del CEN del SNTE, Juan Díaz de la Torre; la titular del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, Sylvia Schmelkes, así como legisladores, rectores y subsecretarios de Educación Básica en los estados. Fue un evento oficial que se llevó a cabo entre personajes que sin ningún escrúpulo se han subordinado a los dictados que en la materia les ha hecho el gobierno federal. Hay que decir que Aurelio Nuño sale por f1n a la palestra a abordar este tema después de que la CNTE señaló desde el principio que la reforma en cuestión carecía de una verdadera propuesta pedagógica. Estamos ante un golpe de mano que anula en los hechos la Mesa Educativa que se había acordado previamente con el movimiento magisterial en la Secretaría de Gobemación. La propuesta del nuevo modelo educativo que realmente necesita el país tendría que haberse construido de manera conjunta en este espacio. El madruguete de Nuño, quien es el brazo político de Peña Nieto en la SEP, es la muestra más fehaciente de que el gobierno federal no está dispuesto a tocar la reforma, y mucho menos a sacar acuerdos sustanciales con los maestros en rebeldía.

El gobierno no tiene la intención de resolver el conflicto magisterial por la vía del diálogo y la negociación. Podríamos decir que, de hecho, no ha variado ni un ápice su postura original. Esto significa que todo ha sido un juego perverso, maquiavélico. Se abren las mesas en la Segob con la disidencia magisterial con el propósito de ganar tiempo en tanto la mesa paralela que la SEP mantiene con la cúpula del SNTE se prepara para asestar el golpe definitivo. Fue por ello que la Comisión Única Nacional Negociadora de la CNTE decidió levantarse de la Mesa Educativa. No tenía caso permanecer allí cuando el gobierno federal muestra por otro lado la postura que realmente tiene. Si las dos mesas que quedan, la Política y la Social, reciben el mismo trato por parte del gobierno, entonces la vía del diálogo y la negociación quedaría cancelada. La experiencia histórica nos dice que el Estado, entonces, se vería tentado a utilizar la represión a gran escala. Pero la misma experiencia tendría que decirle al Estado que una medida de tal magnitud podría generar otro conflicto mayor, uno que alcanzaría niveles de una insurgencia cívica nacional.

La propuesta de la SEP no sólo se presenta de manera unilateral al inicio de la seglmda mitad del sexenio, sino que, en palabras del propio secretario, ¡entrará en vigor hasta el ciclo escolar 2018-2019! Estamos, como se ve, ante un modelo que no habrá de concretizarse en lo que resta del sexenio. No podía haber muestra mayor de la incompetencia y demagogia de un secretario al que sólo le interesa aplicar la reforma y obtener resultados inmediatos por lo que se refiere a la parte punitiva contra los maestros y la escuela pública. Aurelio Nuño tuvo que improvisar ante los señalamientos que hacía la CN TE en el sentido de que había un gran vacío en lo que respecta al modelo que debiera normar la ruta en edu- cación pública a nivel nacional. Parecía que la SEP no tenía problemas en seguir aplicando el Plan de Estudios 2011, el cual, por cierto, también fue cuestionado en su momento por los maestros que se encuentran en movimiento. En el Plan 2011 se defmían las llamadas competencias para la vida, el perfil de egreso, los estándares curriculares y los aprendizajes esperados. De la misma manera, se hablaba de formar al ciudadano que requiere la sociedad mexicana del siglo XXI, hacerlo competitivo en el uso de las tecnologías, y veía a la evaluación como fiJente de aprendizaje. De pronto, a cinco años de haberse presentado como la propuesta educativa de gran calado, el Plan de Estudios 2011 es arrojado sin más al cesto de la basura. La CNTE cuestionó de este plan el enfoque por competencias, que se basa en la visión empresarial que plantea que los procesos deben llevar siempre a los resultados esperados y que el producto, logrado con los mínimos recursos, sea de calidad; esto es, que sea competitivo en el mercado, o sea, en el terreno donde tiene lugar esa lucha despiadada entre los mercaderes por vender más y hacerse de más riqueza.

Arte en el reclusorio
Arte en el reclusorio
(Foto: Disse)

El «nuevo modelo educativo» que ha dado a conocer la SEP es en gran parte una re'plica del Plan 2011. El gobierno federal sólo cambia los modelos anteriores enla forma. Esto se explica porque en el fondo no puede oponerse a los lineamientos que a nivel mundial hacen las grandes corporaciones transnacionales como el Fondo Monetario Intemacional y la Or- ganización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Todos los cambios que hagan los estados nacionales en materia de educación han de ser para mejorar esa visión de dominio neoliberal y anulación de las identidades locales. Cuestiones como lenguaje y comunicación, pensamiento crítico y reflexivo, convivencia y colaboración, desarrollo fisico y emocional, medio ambiente, México y el mundo, arte y cultura, que son los siete ámbitos que propone el modelo oficial para el aprendizaje, ya existían con otras denominaciones en planes y modelos anteriores. Más allá de los nombres, que podrían parecer atractivos, lo que subyace en todas estas propuestas es la visión de un individuo que se pueda mover en la superficie de la realidad y se acomode a ella, que no se cuestione la raíz más profunda de los conflictos y los grandes problemas que padece la sociedad mexicana y el mundo. El colmo del absurdo es que Nuño se ha apropiado de alglmos de los señalamientos y propuestas que desde el inicio de su lucha hicieron los maestros, como el rechazo a esa visión estandarizada con que el gobierno aplica la evaluación y la necesidad de considerar los contextos y las culturas locales. Desde luego que la incorporación de estos elementos no modifica la orientación general en que se sustenta la propuesta oficial.

A estas alturas del conflicto con los maestros, cuyo movimiento no cesa y sigue creciendo en amplitud e intensidad, el gobierno federal ha cedido a las presiones de los grandes empresarios y los sectores más conservadores del país. La presencia de un personaje que se ha dedicado a condenar y desatar campañas deodio contra los maestros inconformes, como Claudio X. González, así lo muestra. ¿Quién puede creer que a la organización Mexicanos Primero le interesa realmente la educación pública y la suerte de millones de niños y adolescentes que se debaten en la pobreza y la precariedad de vida? Lo que le interesa, como a todos los grandes empresarios de México y el mundo, a los grandes mercaderes de las cosas y las personas, es que la escuela se abra por fin a la inversión privada; convertir a los alunmos padres de familia y maestros en los consumidores pasivos de sus servicios y sus productos. Y la presencia en el acto de anunciación de otro personaje como Juan Díaz de la Torre no puede sino comprobar la gran farsa. El actual líder del SNTE viene de la escuela y del equipo más cercano de Elba Esther Gordillo. No representa los intereses legítimos de los trabajadores de la educación en el país. Es un dirigente que, como sus antecesores, se ha alineado a la voluntad del gobierno y del titular de la SEP en turno. Así que, como se ha señalado por allí, la presentación de este «nuevo modelo educativo» file como un acto en familia.

Lo más grave de todo es que si el gobiemo no tiene voluntad para participar con los maestros en movimiento en la construcción de soluciones viables y efectivas, el conflicto podría escalar a niveles de confrontación que nadie en el país desea.

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