Aquiles Gaitán
Opinión
El último recurso
Martes 2 de Agosto de 2016
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El Estado deja hacer y deshacer a la CNTE, obstruyen las vías del tren y carreteras, queman autobuses y camiones de carga y protegen ambulantes en la Plaza Melchor Ocampo
El Estado deja hacer y deshacer a la CNTE, obstruyen las vías del tren y carreteras, queman autobuses y camiones de carga y protegen ambulantes en la Plaza Melchor Ocampo
(Foto: Héctor Sánchez)

No podemos vivir de los recuerdos, no podemos vivir anclados en el pasado recreando momentos felices y menos avivando el odio por todo lo que hemos odiado; no, la vida sigue como el agua de un río por un cauce que nunca se repite, que en cada recodo encuentra un paisaje diferente hasta llegar al mar, a donde llegamos todos, cuando el agua termina su camino en la inmensidad.

Los hombres de cada época generan sus propias contradicciones, sus propias propuestas, nuevas técnicas y tecnologías que van evolucionando y destrozando paradigmas. Igualmente ocurre con la organización social de los países en busca del bienestar y en los individuos del bien ser, pero hay países, y en los países estados como el nuestro, que vamos dando saltos hacia atrás en vez de caminar hacia adelante, con este cuento de nunca acabar del grupo beligerante de la CNTE frente al Estado, que lleno de bondad y comprensión los deja hacer y deshacer bajo la política de la prudencia, lo mismo obstruyen las vías del tren que carreteras, queman autobuses y camiones de carga que protegen ambulantes en la Plaza Melchor Ocampo y prudentemente nadie hace nada, pues son muchos y muy “perruchos”. ¡Pobre prudente! En su tolerancia se pone en entredicho, pues no quiere ya más queso sino salir de la ratonera; el conflicto se ha desviado y hoy lo que menos importa es la educación. Sin educación no hay sociedad capaz de propiciar su desarrollo, mucho menos su competitividad.

La calidad de vida de los michoacanos en los municipios es deplorable, hablo de la mitad más uno, es decir, la mayoría, en las comunidades indígenas, en los ranchos de los municipios y por supuesto, muchos de los habitantes de los municipios no tienen el mínimo de bienestar, pero no sólo eso, hay desempleo, migración, envejecimiento de la población, inseguridad y la desgracia de la educación encima, que propicia que los jóvenes no estudien y pierdan la oportunidad de poder competir, que no tengan aspiraciones ni motivaciones que los hagan salir de la pobreza.

La educación es el único camino para que las personas y los países se desarrollen, con maestros sin preparación los alumnos saldrán igualmente sin preparación, primaria, secundaria, prepa y universidad todos los niveles tienen la misma desgracia sobre sus hombros, los maestros del sindicalismo tienen a las instituciones en sus manos sujetas a sus contratos colectivos, ¿o por qué cree usted que es todo este desmadre?, ¿será una variante de la lucha de clases?, ¿se han planteado la toma del poder? ¡Por favor!, el Estado no quiere actuar porque es un Estado débil y esto lo saben los beligerantes que ya le tomaron la medida y están aferrados en defender sus intereses frente a un proyecto de nación propio de una oligarquía postrada ante la globalización. La lucha de la CNTE no es de todos, la educación sí, de ahí parten la investigación, la innovación, el empleo, la movilidad social, el desarrollo.

No podemos dejar la educación pública a la deriva y menos ante la progresión sistemática de escuelas y universidades particulares de corte religioso o de franco negocio, no hace falta la discriminación ni el sectarismo, con ese parteaguas está dado y es una pena; sé que existen algunos centros educativos de buen nivel, pero podemos ser menores y esto no debe ser la excepción, sino la regla general.

En cualquier empresa, si tenemos trabajadores que no van a trabajar, no les pagamos; si tenemos trabajadores indisciplinados y contestatarios, se les liquida; si son muchos o son todos, pues cerramos el negocio y se abre otro con mejores expectativas.
Eso sería lo lógico y lo propiamente dicho conforme a la ley de los trabajadores al servicio del Estado, pero si la ley no se aplica y dejan al secretario de Educación agarrado de la brocha y le quitan la escalera, pues el que quitó la escalera que resuelva, tal vez quieran ver al pueblo entero arrodillado ante el secretario de Gobernación o el presidente, pidiendo que aparezca la educación pública que tienen secuestrada.

¿Y por qué no dejan la nómina de los maestros en manos de los municipios y los padres de familia? Que se le pague al que dé clase y al que no, pues no. Suena simplón pero, ¿no fue así a principios del siglo pasado? Pues volvamos a empezar, aquí sí cabe un nuevo comienzo, la descentralización es el camino, no la centralización, es el mismo esquema de la seguridad, en vez de tener municipios fuertes que resuelvan conjuntamente los problemas, los tienen marginados, en el olvido. ¿O no somos los ciudadanos que vivimos en los municipios el motivo y la razón de ser del Estado?, o nada más servimos para votar, para pagar el IVA, el Impuesto Sobre la Renta, los impuestos indirectos, las cuotas del Seguro Social, el Predial, la tenencia, el agua, la energía eléctrica, los cobros escandalosos del peaje en las carreteras, los aumentos en la gasolina y claro, para oír, ver y leer los discursos triunfalistas del político en turno y las fechorías desalmadas de los criminales que como la mala hierba llena de abrojos llamada el chayotillo crecen desmedidos en las “aguas”.

La única revolución que puede prosperar en el país es una revolución educativa, esa de la educación de calidad, es una propuesta organizacional, el fondo, el contenido de los programas académicos es lo que debe revisarse; la CNTE tiene sus razones pero su método de lucha, es reprobable, así como el método de contención del Estado igualmente es reprobable.

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