Ramón Guzmán Ramos
El Diablo no anda en burro
Sábado 6 de Agosto de 2016
A- A A+

La gente bautizó el manantial como La Rodilla del Diablo
La gente bautizó el manantial como La Rodilla del Diablo
(Foto: Especial)

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo, en la era en que los pueblos y las cosas empezaban a ser en esta parte del mundo para darle perfil a lo que se llegaría a conocer como la Nueva España, el manantial de donde brota el agua que da nacimiento al melodioso Río Cupatitzio se secó de repente. La tierra y la gente quedaron atrapadas en una sed intensa y sin esperanza que les quemaba los labios y les convertía en vapor los sueños. No había agua para los cultivos y tampoco para lavar el sudor del trabajo. La gente fue a ver a fray Juan de San Miguel, fundador del pueblo que a la postre se convertiría en esta edénica y luego populosa ciudad de Uruapan, para pedirle que hiciera algo.

El hombre de Dios organizó una procesión con los barrios que acababa de crear en este lugar paradisiaco. La marcha ritual se dirigió al lugar donde se hallaba aquella oquedad ahora oscura y seca de donde hacía poco brotaba el torrente de aguas frescas y cristalinas. Después de un cúmulo de plegarias que fueron dichas por los concurrentes de una manera fervorosa, fray Juan de San Miguel arrojó sobre el lugar el agua bendita. Para sorpresa y horror de los presentes, del fondo oscuro del abismo se desprendió un fuerte olor a azufre y la tierra se estremeció. En medio de gruñidos que parecían provenir de las entrañas mismas del Infierno apareció el Diablo y saltó a la superficie. Cuando vio al fraile blandiendo el hisopo en su mano, amenazando con arrojar más de aquella agua que a los seres del averno les quema el cuerpo, pegó carrera de manera alocada pero se tropezó y dejó la marca de una de sus rodillas grabada en la piedra. Una vez consumado el exorcismo, el agua volvió a brotar del manantial y la gente bautizó el lugar como La Rodilla del Diablo.

¡Qué suerte tuvieron aquellos pobladores de contar en ese tiempo con un personaje de tales poderes como fray Juan de San Miguel! El Diablo ahora ha regresado a este lugar histórico y se ha apoderado de las almas de sus habitantes. Poco a poco el caudal del Río Cupatitzio, el río que cantaba con alegría y ahora lo hace con tristeza, disminuye dramáticamente. Podríamos decir que se ha convertido en el río de las aguas escasas… ¡y contaminadas! Las áreas boscosa y del río se han encogido tanto que no queda ni la sombra de la majestuosidad y el esplendor que alguna vez tuvo.

Llegó a ser propiedad de una de las familias que hicieron historia en este lugar: la del licenciado Eduardo Ruiz, quien participó en la lucha contra la Segunda Intervención Francesa en México (1862-1867) y fue un escritor, historiador y periodista de una profunda convicción liberal. Pero una de sus descendientes le vendió esta joya natural en 60 mil pesos, más otros siete mil por el área de los bosques, al gobierno federal. El general Lázaro Cárdenas del Río, quien era presidente de la República, adquirió el área natural y decidió que una riqueza así debía ser propiedad de la nación. No hace mucho se decidió que pasara por fin a ser un área bajo administración municipal. Pero hay confusión por lo que se refiere a las relaciones que se tendrán con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp). ¿Quién controla a quién?, ¿quién domina sobre el otro?, ¿qué intereses son los que realmente se benefician?

El viernes 29 de julio pasado, el Cabildo de Uruapan, con el voto en contra de algunos regidores, tomó el acuerdo de facultar al presidente municipal, Víctor Manuel Manríquez González, quien antes de este cargo fue diputado federal de LXII Legislatura por el principio de representación proporcional, para que firme el Convenio para Regularizar la Administración del Parque Nacional.
Este evento ha generado suspicacias y un creciente grado de inconformidad entre la sociedad uruapense. El documento de marras contiene cláusulas que dejan en inexplicable desventaja al municipio. No sólo la Conanp mantendrá un alto grado de control sobre el parque y las entradas por las cuotas de ingreso de los visitantes, sino que deja al Ayuntamiento de Uruapan la carga principal: hacerse responsable por el funcionamiento y mantenimiento del lugar. La parte que mayor indignación ha provocado es que con este convenio el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio abre sus espacios a la inversión privada. Aunque el parque no se entrega a los empresarios a través de un contrato de compraventa directo, es obvio que estamos ante una modalidad parcial de privatización.

Las críticas han inundado las redes sociales. El alcalde ha tenido que hacer declaraciones en el sentido de que no hay propósito de privatizar. Pero el Ayuntamiento ha tenido reuniones a puerta cerrada con los representantes de la iniciativa privada de la región, lo que ha hecho crecer las suspicacias. La gente recuerda en estos días la leyenda de La Rodilla del Diablo. El manantial de donde brotan las aguas que dan origen al Río Cupatitzio amenaza con secarse y hay una gran preocupación entre la sociedad por lo que se pudiera hacer con esta joya de la naturaleza si queda abierta a la injerencia empresarial. ¡Qué lástima que no tengamos ahora a un personaje como fray Juan de San Miguel, que sea capaz de volver a exorcizar al parque de las invasiones del Diablo! Pero podría ocurrir que un exorcismo así quedara ahora en manos de la propia sociedad uruapense. Quizá sea por ello que el alcalde esté empezando a dar marcha atrás. Por lo pronto, ha declarado que no firmará el convenio hasta que la sociedad tenga bien claro de qué se trata, y para ello se plantea hacer varios foros para que la gente participe, conozca y opine.

Lo bueno es que el Diablo no anda en burro.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Una dictadura disfrazada

En defensa propia

Normalistas

Por la candidatura presidencial

Una utopía menor

La hora de Comala

El segundo más violento

Conflicto en Bachilleres

Arantepacua en el corazón de Bachilleres

Opacidad

Ingenuidad

Bono de fin de año

Frente amplio electoral

El socialismo irreal

País en vilo

Del pasmo a la resistencia

CNTE: Un balance necesario

Ícaro y el arrebato del vuelo

Y retiemble en sus centros la Tierra

Gobernabilidad cuestionada

El hombre como un ser erróneo

Adolescentes embarazadas

Rechazados

La necia realidad

¿Cuántas veces última?

La vuelta a clases

El enfoque crítico en educación

El Diablo no anda en burro

La imaginación y la subversión de la realidad

Entre la incompetencia y la demagogia

Educación para la vida

Las trampas del diálogo

Diálogo

El profesor Filemón Solache Jiménez

La mujer es la esclava del mundo

Culpables, aunque demuestren lo contrario

Razón de Estado y Estado sin razón

La amenaza y la represión como oferta de diálogo

Albert Camus y el mito de Sísifo

Albert Camus y el mito de Sísifo

El oficio de escribir y la emergencia de la realidad

Los brazos de Sísifo

Ayotzinapa: Tiempo funeral

La cultura al último

Estado de excepción

Cherán y su rechazo al Mando Único

Sección XVIII: El congreso inconcluso

C e s a d o s

Reminiscencias

Sección XVIII de la CNTE: El poder que desgasta

El amor en la boca del silencio

El amor en la boca del silencio

Francisco superstar

Partir de cero y quedarse allí

Comisionados sindicales

Cómo distraer a un país

Que paguen los que siempre pagan

El debate por la cultura

Democracia sin oposiciones

Normalistas de Michoacán: Las otras tortugas

Colectivos pedagógicos

Evaluación con policías y leyes a conveniencia

La violencia nuestra de todos los días

La suerte de Renata

La piedra de Sísifo

Contra la imposición

Ícaro y el arrebato del vuelo

La culpa la tiene el pueblo

El fin de las utopías

Congreso Estatal Popular de Educación y Cultura

La era de Pandora

El otro debate

La estrategia del endurecimiento

Yo soy 132

Evaluar para sancionar

Célestin Freinet

En busca de Jorge Cuesta

Iniciación a la lectura

Cherán y su relación con los partidos

Deslinde

Encuentros

Una vida

Después de la oscuridad