Aquiles Gaitán
La imaginación
Martes 9 de Agosto de 2016
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El secretario de Gobernación dice que el gobierno no puede controlar las carencias necesita de los municipios y estados
El secretario de Gobernación dice que el gobierno no puede controlar las carencias necesita de los municipios y estados
(Foto: Archivo)

Cuando a mi pensamiento llegan ideas, imágenes, palabras que no quiero escribir, cierro los ojos y las escribo de memoria, sin escribirlas en el papel ni pronunciarlas hasta que, superado el momento, encuentro nuevamente el camino perdido que me pueda llevar hasta los fuegos artificiales de la imaginación desbordada. Es ahí, en la imaginación, donde todos podemos encontrar las respuestas a las preguntas que surgen a través de nuestras vidas, preguntas que nacen de lo que nos rodea, de nuestras dudas e inquietudes, de nuestras propuestas; de la imaginación han nacido los inventos que hoy asombran a la humanidad, desde la rueda y la pólvora hasta las computadoras y pokémones, de la imaginación y sólo de ahí ha surgido el mayor invento del hombre que es el estado, ese artificio que nace bajo la urdimbre de limitaciones a la conducta humana llamada la ley y desde ahí, es capaz de poner a trabajar a todos para que con parte de su trabajo, cooperen para cubrir los gastos de su funcionamiento, se limiten sus territorios y entre un país y otro no existan discrepancias, pero cuando la imaginación se desborda, se siguen creando o incrementando las cargas impositivas o gravámenes con frialdad de tirano romano, lejos de cerrar los ojos y dejar pasar ese pensamiento, los oligarcas en turno abren los ojos desmesuradamente para cubrir desde los gastos opulentos hasta las misericordiosas dadivas de la política social con la que pretenden aminorar el hambre de los pobres, pavimentan una y otra vez calles y carreteras, cambiar una y otra vez las banquetas y las plazas, drenaje para todos y agua sucia para todos, porque les importa poco ensuciar los ríos y lagos y pagar salarios a miles y miles y miles de burócratas de la educación pública que no trabajan, que no les hacen caso, otros que hacen lo que quieren o que hacen como que hacen, pero no hacen lo que deben de hacer en materia de seguridad, donde el mando único es el monumento a una imaginación equivocada que destruye las instituciones, que sus resultados son exiguos, que su gasto se incrementa desmesuradamente, tan desmesuradamente como la deuda pública y las deudas comunes y corrientes que ni a los hoteleros les pagan el alojamiento de las tropas de jenízaros que vienen a pasear con la consigna del antiguo comisionado de “manos libres”.

Tenemos que buscar con imaginación nuevas formas de organización social que nos permitan acabar o controlar al menos, lo que nos hace daño, nuestras carencias; los helicópteros salen puntuales, los templetes impecables con los letreros puestos en mamparas muy bonitas, puños de confeti, el escenario y la multitud proclive al aplauso y al grito de las “vivas”, pero atrás de la tramoya todo sigue igual, las burocracias feroces hacen de las suyas, la pobreza intocable, los empresarios organizados quieren ser entidades políticas ante la ausencia de entidades políticas, la presión, la represión y la opresión hacen de las suyas. Aquí es donde nosotros, pueblo en general, o cerramos los ojos o los abrimos con desmesura e invocamos a la imaginación para encontrar alternativas de solución, o seguimos siendo víctimas de otras imaginaciones febriles que actúan en nuestra contra.

No dudemos, actuemos, digámoslo, escribámoslo con palabras y conceptos que entendamos todos. Solo así podemos encontrar, en nuestras contradicciones, las soluciones.

El secretario de Gobernación dice, y dice bien, pero ya con el niño ahogado, que tapemos el pozo, que nunca debió de abrirse ese pozo, que el gobierno federal no puede solo, que deben entrar los estados y municipios. Con esto reconoce su equivocación y su incapacidad e invoca comprensión y ayuda. Conclusión, el Mando Único es una farsa política, es atole con el dedo, es un gasto inútil mientras no se fortalezcan a los municipios, dije a los municipios, no al estado, pues los granaderos del estado están igual que los federales.

La imaginación está asociada con la libertad y esta con los sueños, pero también con la locura y es ahí, donde debemos tener los pies sobre la tierra, los que anden subidos en el ladrillo del poder, bájense al plano terrenal y piensen e imaginen soluciones que beneficien a todos, ¡claro! En lo individual cada quien imagine lo suyo, nuevas tecnologías, mas riqueza, mas feligresía, pero en lo colectivo la locura nos puede llevar al desvarío y la deformación de la realidad. Con los pies sobre la tierra imaginemos un Michoacán, un nuevo Michoacán, un nuevo comienzo si usted quiere, pero con los pies sobre la tierra, que nos permitan pensar con la iluminación y la fuerza de un rayo la solución adecuada.

Gastar lo que no tenemos, gastar de más, ser ineficientes, también es corrupción y los corruptos como los locos, son víctimas de su imaginación.

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