Aquiles Gaitán
Los cuervos
Martes 23 de Agosto de 2016
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La opción es jugar las reglas del juego de la democracia y fortalecer a los municipios empezando por devolver uno a uno la Policía Municipal, enseñar a pescar, no darles el pescado
La opción es jugar las reglas del juego de la democracia y fortalecer a los municipios empezando por devolver uno a uno la Policía Municipal, enseñar a pescar, no darles el pescado
(Foto: Carmen Hernández )

Un botón de muestra es el reciente atropello a la Policía del municipio de Nuevo Urecho por federales y ministeriales, el comandante de Policía amarrado y golpeado igual que toda la Policía, desarmados y vejados frente a un pueblo estupefacto e inerme. Acusados desde el anonimato de delitos de lesa humanidad, los soltaron al siguiente día por no tener ni orden de la aprehensión ni delito que perseguir, pero la madriza y el escándalo en un pueblo chico queda como ejemplo de otra ignominia.

Nuestra realidad está llena de realidad, la hegemonía del gobierno federal es incuestionable. Quien paga manda. Seguiremos siendo proyecto y expresión, campo de experimentación del gobierno federal.

Alguna vez pensé en un Michoacán libre y soberano, libre del pacto federal y soberano como una nación más, es decir, declarar la independencia de Michoacán, pero como estamos ahora, no tenemos dinero, no nos alcanzaría ni para la nómina, cerraríamos las escuelas y hospitales, nos moriríamos de inanición, no tenemos ni un pozo petrolero, seremos un pueblo libre pero miserable. La opción esta desechada, pero entonces, ¿cuál es la opción?

La opción es jugar las reglas del juego de la democracia y fortalecer a los municipios empezando por devolver uno a uno la Policía Municipal, enseñar a pescar, no darles el pescado; enseñándoles a cobrar los impuestos que hoy no cobran porque no saben cómo hacerlo; el Catastro de la municipalidad que señala el artículo 36, fracción I, de la Constitución, lo tiene en su poder el Estado y éste es la base del Impuesto Predial que pagan los que viven en las zonas urbanas y tienen escrituras, todos los demás, los del régimen ejidal y comunal, todos los ranchos y tenencias no pagan nada pues no hay Catastro rural ni cobro del Impuesto Predial a ranchos ganaderos, huertas de aguacate, de mango, de zarzas, de toronjas, de limones, etcétera. Los que obtienen la riqueza que tanto se presume, que primer lugar de esto, que de aquello, no pagan impuestos, como no pagan seguro social de los trabajadores que cultivan, cuidan y cortan los frutos. Si no hay dinero, difícilmente llegaremos al modelo deseado en cada municipio.

Tratar el agua sucia de los drenajes antes de enviarla a trotar por ríos y barrancas o mandarla a reposar a los lagos azules y llanos dorados de esta tierra linda donde yo nací, es un sueño, o un negocio jugoso como en la ciudad capital, donde en todo lo contratado o concesionado, pierde el municipio, la basura, el agua sucia, la central camionera, el alumbrado público, los anuncios, los estacionamientos, los mercados ¡y eso que es el más organizado! Hoy, con el gobierno independiente del PAN, sigue siendo la continuación del pasado, el Cabildo sigue siendo el mismo infierno, nomás cambiaron los diablos, el contratismo es la panacea.

Pero no es mi propósito tirar aceite ni enlodar plumajes impolutos, cada quien su vida y cada quien su historia y que como dicen con la mano extendida, jurando cumplir la ley, “si no lo hiciereis así, que el pueblo se lo demande”; aquí me voy a permitir esbozar una leve sonrisa. Al final de algunos sueños, cuando ya no encuentro la salida, veo a lo lejos una casa de teja roja y paredes blancas en medio de un campo verde con la consabida vereda y una puerta entreabierta, igual a la de un óleo que pintó mi madre hace muchos años, que conservo con especial cariño, por esa puerta se accede a un espacio seguro, al lado de la casa, el campo abierto, un camino incierto pero libre, hacia la cordillera, hacia la búsqueda incesante, de un nuevo camino, ahí está la puerta entreabierta y está el camino franco, así es la vida, tenemos que elegir entre la puerta y el camino, por mi parte, voy por el camino y siempre estaré buscando un mejor lugar para vivir. He dejado semillas a mi paso para no perder el rastro, pero tal parece que las semillas se las han comido los cuervos.

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