Aquiles Gaitán
Los cascabeles
Martes 1 de Marzo de 2016
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El miedo se contagia como un virus sin control ante peligros reales o imaginarios, miedo a los delincuentes, miedo a los policías, miedo a las armas, miedo a la muerte, a ser robado, a ser víctima, a ser victimario, miedo a vivir en este gran cuartel en que ya sin remedio se convierte Michoacán. El secretario de Gobernación impulsa con todas las alianzas y artimañas habidas y por haber el Mando Único entre los diputados federales para que aprueben la última mancha al tigre antes de ser pantera negra, para que aprueben pues una reforma más a la Constitución del pueblo mexicano, destinada sin lugar a dudas a defender los intereses de la burocracia y políticos que le acompañan, le aplauden y le operan sus enjuagues.

Pero el miedo más terrible que se propaga como reguero de pólvora prendida es el miedo a la pobreza, el miedo al hambre, el miedo a vivir en el desempleo, ese miedo no es imaginario, es tan real como la propia muerte, destruye a hombres y mujeres, los inhibe, los deprime, los hace nadie, los hace nada.

En este juego perverso de taparle el ojo al macho, de hablar de la paz perpetua, de atropellar a las instituciones municipales, último reducto de la democracia, del centralismo trasnochado, del depotismo moderno, de ser gobernados por fuereños, debemos tener conciencia de lo que está pasando, una cosa es ser micho y otra ser michoacanos pensantes y actuantes; nuestros representantes, tanto el giro como el colorado, el tricolor, el azul, el amarillo, el verde ¡ay! El verde, los lagartijos, etcétera, no levantan bandera por los municipios dejados a su suerte, por los gobiernos territoriales de los 2474 municipios que no son iguales, ninguno, cada cual con su propia realidad y circunstancia. Oaxaca tiene 520 municipios, en su mayoría pequeñas comunidades indígenas, imaginemos esos pueblos con el Mando Único. Aquí, en Michoacán, en los 113 municipios el Mando Único es una farsa que atropella la libertad personal de los michoacanos que no denuncian por miedo a que después de la madriza los sigan amenazando si dicen algo, o les pongan droga en el momento de su detención para la simple, llana y consabida extorsión, con la amenaza de la puesta a disposición ante la implacable autoridad federal; esto lo soñé en una noche de calentura por la gripa loca que anda desatada, cualquier semejanza con la realidad es pura fantasía.

¿Cómo andarán los índices de miseria, desempleo y subempleo en Michoacán? Estos son directamente proporcionales a la desorganización social, al deterioro de los municipios y al miedo en sus más diversas manifestaciones; es decir, los índices crecen en la misma proporción que la desorganización social, el deterioro de los municipios y el miedo.

Organización social, organización social y organización social, si no tenemos organización social no podremos revertir esta realidad que nos aplasta; el Mando Único es todo lo contrario a la organización social, es la organización del gobierno federal para cubrir su ineficiencia en el combate al crimen organizado, que es competencia federal, echándole la culpa a todos los municipios, y no pasarán de estacionar sus camionetas y tropas en las cabeceras municipales gastando lo que no hay y atropellando al pueblo, porque a la Sierra no suben, ni conocen los caminos vecinales, mucho menos las veredas y caminos reales. Quienes conocen tácticamente el terreno son los que viven ahí, los que nacieron ahí y conocen barranca a barranca, cerro a cerro, el lugar donde viven; también conocen a la gente que ahí vive, a los animales que ahí viven, conocen los fierros del ganado, de quién son los burros y los perros de cada rancho. Mientras no se formen comités de defensa popular y comités de defensa rural con ciudadanos libres y comprometidos contra la delincuencia esto no va a tener remedio. Que a nadie le quede duda, los michoacanos somos un pueblo de guerreros, levantisco y valiente, amante de la libertad, pero desorganizados somos víctimas de la escoria organizada y del despotismo.

Me queda claro que la organización social en términos económicos, deriva de la producción económica, que la historia de la humanidad ha derivado en patrones y trabajadores, en feudales y siervos, en aristócratas y esclavos, en explotados y explotadores, en la explotación del hombre por el hombre, aún en estos términos, los más, los trabajadores, los explotados, están desorganizados, pidiéndole a sus divinidades que alguien los explote, que les compren su fuerza de trabajo para recibir un salario que les dé sustento. Aquí entramos al otro aspecto, prostituido por obra y gracia de las oligarquías que es el sindicalato o sindicalismo de los trabajadores del estado en los tres niveles de gobierno, incluidos los organismos públicos descentralizados llamados las universidades estatales, que tienen a la Federación, estados y municipios bajo la amenaza del eterno ciclo de la huelga. ¿Por qué ahí no entra la Federación a reformar la Constitución y cancelar el derecho a huelga de la burocracia?, ¿cuáles factores de la producción se pueden equilibrar en el Estado?

Hay muchos gatos para ponerles cascabel, sería un gran concierto de cascabeles que enloquecería a un Estado débil, y el que tenemos no soporta este concierto. Pero somos sociedad y como sociedad debemos evolucionar a la luz de nuestras contradicciones y afirmaciones, somos sociedad en movimiento; la única manera de entendernos es sobre una base dialéctica, los estudiosos de Heráclito, de Hegel, del materialismo dialectico y la lucha de clases tienen la palabra; si no somos capaces de encontrar nuestras definiciones y nuestro modelo de organización social, seguiremos siendo estrechos y triviales, atrapados en el laberinto de la partidocracia, la viciada democracia electoral y el Estado oligárquico que dice estar moviendo a México.

El miedo se contagia como un virus sin control ante peligros reales o imaginarios
El miedo se contagia como un virus sin control ante peligros reales o imaginarios
(Foto: Cambio de Michoacán)

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