Alejandro Vázquez Cárdenas
La democracia y los democráticos
Miércoles 31 de Agosto de 2016
A- A A+

El desacuerdo entre gobierno y normalistas afecta de manera contundente al resto de la población
El desacuerdo entre gobierno y normalistas afecta de manera contundente al resto de la población
(Foto: ACG)

Como lo saben perfectamente los lectores, la palabra "democracia" se aplica fundamentalmente a un régimen político donde es el pueblo quien ejerce la soberanía. No por medio de las bayonetas ni utilizando masivas concentraciones que ya sabemos no son precisamente el mejor mecanismo para discutir algo; las masas, por definición, son tontas; sino por medio de los mecanismos e instrumentos que la misma democracia ha generado en el trascurso de su desarrollo.

Resulta curioso observar que en la práctica, pocas cosas se han aplicado tan mal como los términos "democracia" y "democrático". Esta situación se da, paradójicamente, sobre todo en lo que en realidad es la antítesis de la democracia; un buen ejemplo fueron las brutales dictaduras generadas por la llamada "izquierda real". Así tenemos contrasentidos tales como la "República Democrática de Corea del Norte", el caso de esa isla burdel conocida como República de Cuba, la cual se define a sí misma como "democrática y unitaria". Como broma macabra podemos recordar a la Alemania del Este, irónicamente llamada "República Democrática Alemana", RDA, en contraposición con la República Federal Alemana, RFA, la llamada Alemania del Oeste.

Así las cosas, en Michoacán, desde hace mas años de los que desearíamos, padecemos a un beligerante y agresivo grupo de profesores autodenominados “democráticos”, mismos que de democráticos sólo tienen el membrete. Este grupo siempre ha sido conflictivo y demandante, pero no de cambios o instrumentos para mejorar la ruinosa y atrasada educación en el Estado, sino de privilegios, concesiones y canonjías que rayan en lo irracional, tales como cero evaluaciones, plazas automáticas al terminar eso que llaman “sus estudios”, posibilidad de vender o heredar sus plazas, control absoluto de movimientos laborales etcétera. Estos especímenes, ahora más que nunca, tienen en jaque continuo a las autoridades, esas que juraron “cumplir y hacer cumplir la Constitución”; gran mentira que a diario constatamos. La ley sencillamente no aplica para este grupo, que por cierto, observándolo detenidamente, parece escapado de algún filme postapocalíptico.

Estos especímenes le tienen tomada la medida a las autoridades. Intuyo las razones que han impedido actuar a los responsables de hacer cumplir la ley, sospecho las consideraciones que alimentan su paralizante miedo, entre otras razones son conocidas las ambiciones políticas del gobernador de Michoacán, deseoso, como pocos, de verse en la papeleta presidencial de 2018.

En una sociedad que se precie de respetuosa de la ley, las autoridades están para vigilar el cumplimiento de la misma. Si nos hubieran dicho que la ley sería selectiva, que no aplicaría para los “democráticos” ni para los “normalistas”, otro sería el panorama. Pero no se votó para tener autoridades de membrete, simuladoras, "colaboracionistas", enfrentadas a la sociedad que juraron proteger, ni arrodilladas ante los delincuentes, ni enganchadas en un inconducente “diálogo de sordos”. El camarada gobernador debe entender y aceptar que sus pretensiones presidenciales ya se hicieron humo.

Los michoacanos, en su inmensa mayoría, están hartos de los “democráticos” y de esos entes autodenominados “normalistas”. La economía y la calidad de los servicios de Michoacán, un estado pobretón, se hunden ante la impasible mirada de las timoratas autoridades. Ante esta tragedia no puedo menos que recordar a José Martí: “Pueblo que soporta a un tirano, lo merece”. Imagino que Michoacán merece las autoridades que tiene.

Los encargados de hacer cumplir la ley, hasta el momento que escribo esto, se han visto omisos y sospechosamente incompetentes, concretándose en lanzar promesas de que ahora sí se aplicará la ley. Pero prometer no resuelve nada, se necesitan acciones efectivas y detener a los responsables una interminable cadena de graves delitos tales como robo, extorsión, secuestro de unidades, incendio de las mismas, bloqueos a vialidades, daños en propiedades más un largo etcétera. Para eso les pagan, y muy bien.

Add. Por cierto, dudo que sepamos algún día cuántos millones costó la devolución de sólo una parte de las unidades secuestradas por los “anormalistas”.
“Esta en ti”.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
Comentarios
Columnas recientes

La política del chantaje

El señor López Obrador y la educación

Delincuentes sexuales

Pena de muerte, ¿sirve o no?

López Obrador y su personalidad

Qué hacer después de los 60

Culpables fuimos todos

Autoridad moral y las redes sociales

Paz a toda costa, ¿eso queremos?

Criminales y maltrato animal

Ideologías totalitarias

Justicia, al servicio del poder

Pactar con el narco

Una alternancia fallida

La objetividad y el periodismo

Suicidio en el anciano

Incitatus, el Senado, el IFE y el PRI

Lectura, un hábito en extinción

Trastorno paranoide, datos

Hablando de diputados

Llegar a viejo, datos

Cuba, peligrosidad predictiva

Pax Narca

Amanuenses, más vivos que nunca

Religiones y sectas

Nicolás Chauvin, ignorancia y necedad

Cuando nos negamos a ver, el caso de la CNTE

La salud y los políticos

Votar con el hígado

Ignorancia radioactiva

Tomar decisiones. No todos pueden

Pertenecer a la izquierda

Fanatismo y política

Congreso sordo y caro

Productos milagro, las ganas de creer

Un partido sin remedio

Intelectuales y la violencia

Nuestros impuestos (no) están trabajando

La congruencia y la izquierda

La estupidez

Medicina y comercio

Tener fe, la justicia en México

Simonía y delincuencia

El cerebro de reptil

Abortar o no abortar

Cocaína, heroína, éxtasis y tachas

Hablando de genocidios

Política, odio y resentimiento

Información y noticias falsas

Hablando de totalitarismo y mesianismo

Un modelo de universidad

Feminicidios, misoginia y machismo

1° de mayo, algunos datos

Un crimen sin castigo

Con licencia para matar

México, su educación y cultura

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

No pasa nada

Corrupción, un problema severo

Philip Roth, sus libros y la vejez

Patognomónico y probable

Don Alejo, un ejemplo

Periodismo y poder

¿Son iguales todos los humanos?

La historia se repite

Notas sobre la evolución

¿Quién mato a la gallina?

Reflexiones sobre la ignorancia

Pemex, ¿petróleo de los mexicanos?

Un problema diagnóstico

Carta de Esculapio a su hijo

Secuestros en México

Fabula de la cigarra y la hormiga

Cuba y Castro, algunos datos

Trump, datos y reflexiones

Democracia y elecciones en Estados Unidos

Investigación médica, mentiras e Internet

La fábula del escorpión y la rana

Reflexiones sobre religión y ciencia

Cómo transformarse en un intelectual

El mono desnudo

Diálogo, ¿qué es eso?

Septiembre, ¿que celebramos?

Incompetentes o cómplices

Universidad Michoacana y la CUL

La democracia y los democráticos

Periodismo, sesgo y derechos humanos

Gana la CNTE

Las tres “C”

Usos y costumbres

¿Hasta cuándo?

Fanatismo y terrorismo, un peligro

Agnosticismo y ateísmo

A 28 años de un 6 de julio

Opiniones respetables

Paro médico

Miedo

Enfermedades psicosomáticas

La CNTE y sus mentiras

El toreo y la mente humana

El principio de Peter y los abogados

1º de mayo y los sindicatos

Productos pirata

Un nuevo tropiezo, la CNTE en Michoacán

La injusticia en México

Ferias y peleas de perros

Los nombres de los hijos

El “Justo Sierra” y la autonomía universitaria

Aristocracia y kakistocracia

La farsa de las terapias pseudocientíficas

PRI, un aniversario más

La educación universitaria en México

La visita del Papa

Medicina, pronóstico reservado y tanatología

El fuero ¿debe desaparecer?

Los gobernantes que merecemos

Cambio de placas, mal asunto

Escepticismo y credulidad

El debate, despenalizar o no las drogas

Terminó un mal año

Una carta para los mexicanos

Los perros no son juguetes

Silvano, el desencanto

La violencia del Islam radical 2

Islam, la violencia

Un aniversario más, la caída del Muro de Berlín

IMSS, una institución rebasada

Mentiras y medios de comunicación

Educación, ortografía y marchas

Delincuencia y medios de comunicación

Homeopatía, algunos datos

Educación en Michoacán, algunos datos

El Islam y la tolerancia

Ayotzinapa, cabos sueltos

Iatrogenia

De inteligencia y legisladores

Discurso de odio, Donald Trump

El mesías AMLO

Hiroshima, 70 años

Vejez, algunos datos

¿Y Michoacán cuándo?

Corrupción o ineficiencia

¿Cuándo se jodió Michoacán?

Telebasura, nuestra realidad

Mexico, el miedo, la ignorancia y la CNTE

Los famosos y la guerra

Michoacán ha votado

Incompetencia, miedo o complicidad

Elecciones al estilo de Cuba