Samuel Ponce Morales
Opera CJNG en Michoacán a través de franquicias
Lunes 12 de Marzo de 2018

Silvano Aureoles, gobernador del estado, dice que al llegar al gobierno encontró que el crimen organizado había penetrado en todos los órdenes de gobierno. Hay avances en materia de seguridad, señala

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Esta vez arribó con una excesiva puntualidad. Se ve tranquilo pero inquieto, como lo es habitualmente. Entra sonriente, saludador, al sitio de la entrevista. Es después del mediodía y hay minutos de charla informal, sobre todo entre él y el director general de Cambio de Michoacán, Vicente Godínez Zapién.

El gran reloj, situado frente a nosotros, marca las 19:00 horas, aunque apenas son las 14:00 horas. A pregunta expresa, reconoce que es “medio obsesivo” por cumplir sus compromisos, lo cual, enfatiza, no siempre se logra; dice que en el medio político son escasos los puntuales y ejemplifica con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Basta la primera pregunta para que el gobernador Silvano Aureoles Conejo hable con orgullo del activo del estado, de sus recursos naturales, de sus climas, de sus tradiciones, de su cultura, de su gente y de su historia, y es en este último punto que le da la pauta para rememorar a trascendentales figuras.

Aureoles revivió aquellos tiempos en que el gobierno federal envió como comisionado a Alfredo Castillo Cervantes, quien “echando mano de todo, incluyendo a las autodefensas, donde había buenos y malos”, desarticuló al cártel de Los Caballeros Templarios
Aureoles revivió aquellos tiempos en que el gobierno federal envió como comisionado a Alfredo Castillo Cervantes, quien “echando mano de todo, incluyendo a las autodefensas, donde había buenos y malos”, desarticuló al cártel de Los Caballeros Templarios
(Foto: Carmen Hernández )



Y así deletrea a los grandes protagonistas de las etapas de la Independencia, de la Reforma y de la Revolución, principalmente desde José María Morelos, hasta Lázaro Cárdenas del Río, pasando por Melchor Ocampo y Francisco J. Múgica; sin embargo, no deja de mostrar su enorme admiración por el primero.

“Todo eso debería generarnos un ambiente para que Michoacán transitara hacia otros escenarios con mayor rapidez y no ha sucedido así, nos hemos ido quedando a la zaga, hemos descuidado muchas cosas, como el campo”, lamenta el senador de la República con licencia.

“Y le seguimos…”



Al abordar el tema de la seguridad, se remonta al gobierno de Lázaro Cárdenas Batel, fase en que los narcotraficantes dejaron a un lado palabras y pactos de caballeros y se convirtieron en delincuentes sin honor que arremeten contra la sociedad, contra las familias.

Ahí, añade, empezaron, no sólo en Michoacán, sino en gran parte del país, los asesinatos con saña, las extorsiones, los secuestros, lo levantones y actos muy parecidos al terrorismo. “Y no tuvimos la capacidad para hacerle frente al problema”, subraya.

Era tal el grado de descomposición que la delincuencia avanzó hasta controlar prácticamente todo, áreas gubernamentales, toma de decisiones en materia de seguridad, ayuntamientos, partidos políticos, negocios…



Eran tiempos relajados, dice. Ejemplifica: “Ustedes recordarán aquellas fotos, cuando Lázaro era gobernador, de la entonces procuradora (Lucila Arteaga Garibay), en un concierto, en un palenque brindando con Carlos Rosales que ya para entonces era cabeza de Los Zetas michoacanos.

“Era como medio normal, y ahora sí, como dijo la viejita: ‘y le seguimos’ como si no pasara nada y los delincuentes se siguieron empoderando a tal grado que cuando nos dimos cuenta ya no cabíamos, construyendo un gobierno paralelo”.

En esa época, prosigue, nuestra capacidad institucional estaba muy disminuida y “no hicimos nada para fortalecerla”; las procuradurías estaban filtradas de delincuentes que tenían cargos públicos importantes, los gobernadores tenían que hablar en secreto.

“Era tal el grado de descomposición que la delincuencia avanzó hasta controlar prácticamente todo, áreas gubernamentales, toma de decisiones en materia de seguridad, ayuntamientos, partidos políticos, negocios… y no se hacía nada para fortalecer a las instituciones”.

Luego resumió la situación que encontró en materia de seguridad: todo destartalado, desde infraestructura y equipamiento hasta policías mal pagados, mal vestidos y durmiendo en el suelo, pero, acota, “ya vamos avanzando a través del fortalecimiento institucional”.

Enumeró logros, resaltó el mando policiaco único para evitar que la Policía Municipal sea el brazo armado de la delincuencia, la construcción, ampliación y modernización de instalaciones, exámenes y evaluación de control y confianza y mayores ingresos a los elementos policiacos.

Refiere que todo ello ha provocado que en los últimos tiempos Michoacán se ubique en mejores posiciones de los estados con menos incidencia delictiva, con mayor seguridad, pero “no es cierto que ya se ha resuelto el problema, porque se heredó una situación complicada.

Y revivió aquellos tiempos en que el gobierno federal envió como comisionado a Alfredo Castillo Cervantes, quien “echando mano de todo, incluyendo a las autodefensas, donde había buenos y malos”, desarticuló al cártel de Los Caballeros Templarios.

Al abordar el tema de la seguridad, se remonta al gobierno de Lázaro Cárdenas Batel, fase en que los narcotraficantes dejaron a un lado palabras y pactos de caballeros y se convirtieron en delincuentes sin honor que arremeten contra la sociedad, contra la
Al abordar el tema de la seguridad, se remonta al gobierno de Lázaro Cárdenas Batel, fase en que los narcotraficantes dejaron a un lado palabras y pactos de caballeros y se convirtieron en delincuentes sin honor que arremeten contra la sociedad, contra la
(Foto: Carmen Hernández )



En el camino, precisa, algunos se salvaron y otros, los regulares, acabaron malos; “yo tuve que desaparecer el concepto de autodefensa desarmando a miles de gente civil armada, donde estaba un buen número de delincuentes.

“Y algunos de esos delincuentes se empoderaron, como los líderes de los famosos Viagras, que eran autodefensas que traían amas, vehículos, credenciales, todo proporcionado por el gobierno, porque lo necesitaban para combatir a La Tuta, así era la cosa”.

Por eso, continúa, cuando la seguridad recuperó cierta normalidad, esos delincuentes ya empoderados y enquistados en algunas comunidades de Buenavista y de Apatzingán, “son una de las principales amenazas a la estabilidad del estado”.

Para el mandatario lo anterior es una situación que se tiene que resolver, al igual que la amenaza del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que no está en territorio michoacano, sino que hace presencia mediante franquicias.

Indica que algunas de las violentas incursiones que se dan en territorio michoacano las efectúan células regadas que se ponen la camisa de organizaciones criminales para asustar a la gente, para seguir cometiendo sus fechorías.

“En realidad, el Cártel de Jalisco aquí tiene presencia a través de embajadores, pero no controla un territorio, sí un solo municipio que no mencionaré por razones obvias, lo tienen controlado, y fuera de ahí andan haciendo lo que saben hacer”.

Sobre el autor
Samuel Ponce Morales Michoacano por residencia, periodista empírico, posee dos premios estatales en crónica y en entrevista; ha sostenido charlas con la escritora Elena Poniatowska, el pintor Alfredo Zalce, el futbolista Diego Maradona, el fotógrafo cubano Alberto Korda, y el comandante sandinista Tomás Borge; ha transitado como reportero en Excelsior y El Universal, así como corresponsal de La Jornada; ha sido jefe de Información, de corresponsales y de multimedia, así como columnista de Cambio de Michoacán...
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