Viernes 20 Noviembre de 2009
Paquete aprobado
Columba Arias Solís
Jueves 5 de Noviembre de 2009 • Enviar nota    • Imprimir
Luego de dos semanas de encuentros y desencuentros, presiones, declaraciones y reclamos de ida y vuelta entre los legisladores de las fuerzas políticas mayoritarias en el Congreso; luego de que el titular del Poder Ejecutivo dando muestras de exasperación o desesperación señalara -que no denunciara- a los grandes que evaden pagar, aunque luego se retractara y matizara su dicho, por fin y para alivio del Ejecutivo, como ya se advertía fue aprobado el paquete fiscal con apenas un retoque menor que prácticamente en casi nada alteró la propuesta original.

Después de la aprobación del paquete, no hubo fanfarrias, más bien reproches e insultos como el de la legisladora panista que llamó cobardes y maricones a los senadores del tricolor, quienes una vez logrado el quórum necesario para sesionar, emprendieron la retirada y otros la abstención en el pase de los votos, lo que desató la ira de sus pares blanquiazules, que reclamaran la actitud de aventar la piedra y esconder la mano, tratando de salvarse de la crítica e inconformidad desatada por las medidas impositivas.

Aprobado el paquete fiscal llovieron las justificaciones de sus hacedores y ratificadores, algunos de ellos de plano no se midieron en sus afanes justificatorios, tal como lo hizo el coordinador tricolor Francisco Rojas, quien sin el menor pudor proclamó a los cuatro vientos haber salvado al estado gracias a la aprobación del paquetazo, y quien entre otras cosas dijo: “Con la aprobación de los nuevos impuestos no sólo se salvó un plan fiscal y se garantizó la viabilidad de las finanzas públicas y de la economía nacional, sino se salvó al Estado mexicano de un grave riesgo”, y por si fuera poco también argumentó que su partido y sus legisladores “pusieron a salvo la economía popular”.

No obstante que el legislador Rojas tachara de “inadecuada gestión del gobierno federal” por considerar que sólo tiene una visión recaudatoria, cortoplacista y recesiva”, de todas formas fue esa visión recaudatoria la que los legisladores de su partido aprobaron, una vez que sus principales liderazgos sopesaron sus intereses, entre ellos las elecciones de 2010, que suponen los volverá a colocar en la silla presidencial, por lo que disponer de recursos se convirtió en prioridad, la cual desde su perspectiva bien vale la cauda de reproches que desde diferentes ámbitos de la sociedad les llegan, algunos con mayor sonoridad.

Ciertamente había opositores al paquete fiscal entre los priístas y hasta algunos panistas, empero la alianza blanquiazul y tricolor luego de dos semanas de negociaciones, de toma y daca, sacaron avante la iniciativa sin permitir debate alguno.

Aprobaron la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2010, y a partir del 1 de enero de ese año la tasa del IVA subirá a 16 por ciento excepción hecha en la frontera norte, la tasa del ISR subirá de 28 a 30 por ciento para las personas físicas asalariadas cuyos ingresos superen los diez mil 300 pesos, en cuanto al impuesto a los depósitos en efectivo, éste se incrementará de 2 a 3 por ciento, reduciendo el monto al que será aplicable de 25 mil a 15 mil pesos, permanecerá el Impuesto Empresarial a Tasa Única, se incrementarán los impuestos a gasolina y diesel, a las bebidas alcohólicas y tabacos, a juegos y sorteos, y a excepción de internet, los demás servicios de telecomunicaciones también pagarán IEPS.

Luego del lamento presidencial de que los grandes no pagan y de la reversa en el comentario, el régimen fiscal para aquellos quedará igual. El Congreso también decidió privilegiar a los grandes corporativos concesionarios de nuevas frecuencias aplicándoles cobros preferenciales por el uso, aprovechamiento y explotación de bandas de espectro radioeléctrico.

Consumada la aprobación del paquete fiscal entre exclamaciones de salvadores y renegados de su paternidad, viene ahora la discusión y negociación del Presupuesto de Egresos, es decir de la forma en que el gobierno federal pretende gastar los recursos que ya le fueron aprobados por el Congreso, ahora seguirán los estira y afloja y habrá de verse cómo quedaron los compromisos para la aprobación de la Ley de Ingresos, tal vez se adviertan los intercambios por los favores recibidos. Al tiempo.

Estirar la mano. A propósito de la aprobación del paquete fiscal y ante la negativa de la oposición en el Congreso para aprobar el aumento impositivo, el senador panista presidente de la Comisión de Hacienda en la Cámara Alta, criticó a los opositores porque solamente “estiran la mano” a favor de sus gobiernos y no quieren pagar los costos políticos. Justamente ese es el quid del asunto: la visión centralista de estirar la mano a que están sometidos los estados y que ha convertido a los gobernadores en verdaderos pedigüeños ante el gobierno central. ¿Y el federalismo qué?



 
 
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