Economía

Santiago Lomelí
Cambio en el Debate
Endeudamiento no necesariamente es un factor que atente contra el desarrollo de un país
Samuel Maldonado B. Miércoles 21 de Noviembre de 2012
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  • Santiago Lomelí, catedrático de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), durante su participación en el programa Cambio en el Debate.

Morelia, Michoacán.- El endeudamiento de un país, un estado o un municipio, no necesariamente es un factor que atente contra el desarrollo y el crecimiento, ya que en ocasiones permite llevar a cabo proyectos que van a significar beneficios a mediano y largo plazo, señaló Santiago Lomelí, catedrático de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), durante su participación en el programa Cambio en el Debate.
“Es la ausencia de claridad sobre el uso que se le da a los recursos públicos, que pertenecen al pueblo y deben regresar a él, lo que ocasiona los problemas y los conflictos, ya que se propicia la corrupción entre los distintos niveles de gobierno”, comentó Santiago Lomelí ante la observación de Samuel Maldonado, conductor de la emisión, respecto a que la deuda del país asciende a poco menos de seis mil millones de millones de pesos.
Asimismo, el físico matemático de formación especificó que el presupuesto público puede asignarse al desarrollo o para financiar las funciones del Estado mexicano, distinción que contribuye a evaluar la conveniencia del adeudo y el grado de opacidad en su manejo.
De acuerdo con Santiago Lomelí, el endeudamiento contratado para concretar programas y obras para el crecimiento de la sociedad conlleva resultados favorables, en tanto que el utilizado para el gasto corriente no es productivo.
“Uno de los elementos que determinan hasta qué punto una deuda es adecuada es el resultado que implica. Si éste es productivo, si ayuda a solucionar deficiencias o carencias, puede asumirse que la deuda fue una decisión acertada”, agregó Santiago Lomelí.
Samuel Maldonado coincidió en que el endeudamiento que conduce a la generación de más recursos, fuentes de empleo, bienes y servicios es “bueno”, para lo cual citó el caso de la presa Francisco J. Múgica, en Michoacán.
“Se ha manejado que la deuda de la entidad asciende a 30 mil millones de pesos, aunque también se ha manejado que el total es de 38 mil millones de pesos. Si bien hace falta transparencia en la rendición de cuentas, la cual debe ser exigida al gobierno anterior, si su aseveración de que el recurso fue invertido en la presa Francisco J. Múgica es cierta, entonces se puede hablar de una obra que fomenta el trabajo, la seguridad alimentaria, la atracción de nuevos recursos, donde el endeudamiento fue bien implementado”.
Sin embargo, en palabras de Samuel Maldonado, la mayor parte de los proyectos son “estelas de piedra” inservibles, donde se inflaron los presupuestos requeridos para la desviación de los recursos, una situación que Santiago Lomelí atribuyó a la corrupción.
“Es la corrupción de los diferentes actores políticos que intervienen en el endeudamiento, una autonomía estatal o municipal mal interpretada y la falta de una ética en los responsables de las instancias gubernamentales lo que permite que los recursos no sean canalizados a donde se requieren, en tiempo y forma”, externó Santiago Lomelí.
El profesor nicolaita recordó que, a pesar de la autonomía con que cuentan municipios y estados, existe un pacto federal que históricamente cobija a la nación.
“Podríamos generar nuestros propios impuestos y no entregar nada a la Federación, pero entonces qué significaría el pacto federal; esto nos lleva a cuestionar quién recibe los ingresos, quién los administra y con qué finalidad, porque la sociedad no participa del proceso de toma de decisiones en cuanto al endeudamiento público”.
Deuda pública, en la opacidad.
Intereses externos, instituciones internacionales como el Banco Mundial del Desarrollo, e instancias financieras, son parte de las entidades representadas por la clase política que resuelve la contratación y los términos de la deuda pública, que en México supera los cinco mil millones de millones de pesos, refirió Santiago Lomelí.
“¿Hasta dónde el objetivo de estos actores es inmovilizar a la nación? Los indicadores socioeconómicos nos revelan información que no debería corresponder a nuestro país en este momento. Tan sólo se sabe que hay 70 millones de mexicanos con algún grado de pobreza, algo que no es posible.
“El endeudamiento superó la capacidad de pago de México, otrora determinada por los representantes del pueblo y en la actualidad asignada por consultorías extranjeras y privadas, cuyos motivos no son los de nuestro país”, destacó Santiago Lomelí.