Política

Visor
El costo de la democracia en 2015
Francisco Lemus Martes 7 de Abril de 2015
A- A A+

Ciudad de México.- Catorce millones 676 mil 86 pesos será el gasto promedio diario para temas electorales en este año, una inversión costosa que rinde muy magros resultados, por lo menos para quienes más aportan a ella: los ciudadanos promedio, que tienen pocas, si no es que nulas posibilidades de ser escuchados por sus “elegidos”.
Aunque las grandes empresas, particularmente las transnacionales, podrán estar complacidas con el trabajo de la última Legislatura, que logró llevar a cabo las (contra) reformas estructurales que el panismo dejó pendientes, estas reformas están lejos de ser el eco de la voluntad popular, aunque sí tal vez el de la omisión ciudadana.
En total el Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó un gasto total de cinco mil 356 millones 771 mil 247 pesos para gastos electorales y presupuesto de los diez partidos políticos en este 2015.
Comparado con otros gastos federales, este no es de los más altos, por ejemplo, la Cruzada contra el Hambre supera los 30 mil millones de pesos; pero la cantidad no es para nada despreciable y para como están las cosas en materia de democracia y credibilidad en los partidos políticos, seguramente casi cualquier otra sería una mejor inversión.
Si se toma como referente el grado de abstención que hay, que ronda siempre al 50 por ciento, no parece que se obtengan buenos resultados de este gasto, pero si además se considera que estos recursos están hechos para cuidar que no haya desvíos de recursos o que se utilicen otros de procedencia ilícita, la inversión tampoco se muestra muy efectiva.
Hay que recordar los escándalos relacionados con el uso de tarjetas de supermercado o la muy clara presencia de narcotraficantes en las elecciones a distintos niveles, para dejar de creer que invertir mucho dinero en los comicios es una vacuna en contra de estos males.
Suponiendo que los fraudes electorales y la utilización de recursos de turbia procedencia quedarán como un problema marginal, el tema central estaría en la calidad de la representación de las autoridades ante sus electores, quienes rara vez consideran necesario poner a discusión del público los votos que ellos emiten.
A pesar de una considerable oposición en temas como la reforma energética o la última elección de ministro para la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), los así denominados, “representantes populares” no mostraron un mínimo de sensibilidad ante las manifestaciones, mucho menos consideraron oportuno someter su decisión a una consulta.
Ejemplo de ese tipo podrían señalarse varios, donde el papel de estas autoridades ante sus electores se ha reducido a ser gestores de dádivas (generalmente para ello son las oficinas de enlace), mientras que las labores legislativas son cosas que no deben discutirse con el vulgo, menos aún si son en materia económica.
Más allá del recurso que se destine a lo electoral, lo que es necesario cuestionar es la calidad de la democracia mexicana, y es seguro que su mejora no va a pasar por aumentos o decrementos en los recursos que se le destinen, sino por temas mucho más complejos; pero aun así, 14.6 millones de pesos diarios bien merecen ser señalados.