Opinión

MORELIA
La otra campaña y la contracampaña
«Con La otra campaña se agudiza el conflicto de clases y se tensa la disputa por la hegemonía»
Juan Pérez Medina Jueves 5 de Enero de 2006
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La otra campaña ha comenzado a andar. Con hoy lleva ya cuatro días desde que se anunciara su inicio el primero de enero en San Cristóbal de las
Casas, Chiapas. Los primeros en intentar descalificarla fueron los enemigos de clase. El PAN de inmediato intentó descalificar al Delegado Zero (o sea, Marcos) y lo acusó de payaso. Trasnochado, como muchos de su tipo, le exigió que se quitara la capucha y que dejara ya el show. Preocupados, los enemigos se han lanzado a la descalificación inútil con sus medios y con sus ostentosos recursos acumulados con la acción de la explotación capitalista. Preocupados, se han lanzado con una contracampaña encabezada por el propio presidente Fox, quien anuncia la aplicación de 30 mil millones de pesos para los pueblos indios, casualmente y en su último (qué bueno) año de gobierno. La responsable de los asuntos indígenas, Xóchitl Gálvez, intentó desacreditar a Marcos, con la intención de que los ojos se posaran en las acciones tardías, interesadas y cínicas del gobierno a favor de los pueblos indios; afirmando que aquél ha perdido liderazgo y ante las políticas acertadas del gobierno, el EZLN ha sufrido deserciones y se ha debilitado.
Sin embargo, la concentración de las bases zapatistas, de las comisiones de las organizaciones sociales, sindicales y populares y de las representaciones internacionales presentes en San Cristóbal de las Casas el primero de enero demuestran que el EZLN está más vigente que nunca. No sólo por el tamaño de la concentración y la calidad de la misma (no hubo ningún empresario acaudalado, ni políticos neoliberales, ni mucho menos miembros del gobierno en turno), sino, sobre todo, por la necedad de la burguesía local de empecinarse en extender y profundizar las condiciones de exclusión, marginación y miseria en las que se debate la mayoría del pueblo mexicano.
Marcos dijo en su discurso que el principal destinatario de la VI Declaración de la Selva Lacandona ya acusó recibo, refiriéndose a la oligarquía mexicana que firmó lo que llamó como «la contradeclaración de la Sexta» y que es conocido como el Pacto de Chapultepec, mismo que se firmó en el mes de septiembre con la presencia de toda la clase política y los empresarios más acaudalados del país, y uno que otro que estuvieron ahí de comparsas, cuyo interés verdadero y no enunciado explícitamente es el de garantizar por adelantado que la oligarquía mexicana continúe controlando el rumbo del país, manteniendo las actuales condiciones de explotación y saqueo de nuestra fuerza de trabajo y riquezas naturales. Es un pacto burgués para garantizar desde ahora que no haya cambios y comprometer a los firmantes y sus huestes a defenderlo, incluso, con la represión si fuera necesario.
Esta «gente bien» (que no de bien), que detesta la violencia (callejera, machetera, en huelga de empresas, en plantón, armada, etcétera) siempre y cuando no vaya dirigida contra sus intereses, pero que la justifica cuando los pobres se insubordinan e intenta legitimarla con su ley, que dice que es nuestra también; la misma que se ha apoderado de casi todo, alegando que es en bien de todos. Que se reúne en los recintos que nos pertenecen y que ahora como antes, los usan para envilecerse y para avergonzarnos; la misma que se rasga las vestiduras, simulando una indignación que está lejos de sentir, ante el asesinato de un mexicano a manos de un policía «gringo» cuando intentaba pasar la frontera hacia los Estados Unidos (qué obvio, la verdad) y que intenta ocultar que ya van más de 400 los muertos en tan sólo un año; pero que disfruta la suerte de tener quien se arriesgue, ante el cúmulo creciente de divisas que traen, para favorecer sus negocios y mantener a flote este país que los expulsa, los niega y de lo cual ellos son los responsables, es la que se ha instalado en la contracampaña. Lo que significa que con La otra campaña se agudiza el conflicto de clases y se tensa la disputa por la hegemonía.
El Delegado Zero mencionó en su discurso de ese día primero (a doce años del otro día primero) que «la oligarquía pide que olvidemos nuestras necesidades, nuestras luchas y pongamos todo a su servicio para que ellos decidan por nosotros dode se reúnen, en los palacios y en los castillos». Haciendo clara alusión a la fastuosa fiesta de Televisa en el Palacio de Bellas Artes donde no faltó nadie de los mismos que firmarían el pacto días después en el Palacio de Chapultepec.
Es pues el recomenzar desde abajo con el paso de los pobres y la voz de los que nunca han tenido voz. El asunto ahora es entre los iguales y entre los excluidos, en una tarea titánica y compleja, que apuesta por la más amplia organización popular, por la más amplia capacidad de movilización y coordinación, para señalar el camino, construir el camino y andar el camino con los iguales. La otra campaña es, efectivamente, otra. Sin coyunturas ajenas, pero con las propias. Sin decir qué hay que hacer, sino preguntando. Así va La otra campaña, contra todo pronóstico, como una gota de agua en la roca.