Opinión

MORELIA
Repercusiones
Año enigmático
Está muy tierno el 2006 para sacar conclusiones sobre si el discurso antipartidos y anticandidatos de Marcos funcionará
Samuel Maldonado B. Martes 10 de Enero de 2006
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El año político comenzó el primero de enero con la reaparición anunciada del comanche Marcos transformado en el Delegado Zero. Los primeros
kilómetros recorridos le han servido a éste fundamentalmente para incidir en la descalificación de dos de los tres principales candidatos a la Presidencia de la República.
Primero se lanzó, con toda su verborrea, contra Roberto Madrazo y del partido al que pertenece, haciéndonos recordar que ha sido el PRI el causante de todas las desgracias nacionales que han impactado negativamente en la sociedad mayoritaria. Inmediatamente después la crítica hacia Andrés Manuel López Obrador no se hizo esperar y seguramente a lo largo de toda La otra campaña mantendrá esta actitud.
Su discurso, en forma general, es contra los partidos políticos no sin razón alguna, pues éstos han realizado toda una tarea para desprestigiarse por sí mismos.
No causa sorpresa el comportamiento de Marcos, pues a lo largo de casi trece años su conducta en forma genérica ha sido así. Para quien toma un fusil buscando los cambios sociales que no se dan por medios políticos es realmente difícil creer en partido político alguno. Quien toma una determinación de esta naturaleza tiene que haber pasado por el análisis crítico que lo lleva a la consideración de que políticamente no queda nada, o queda poco, para resolver la grave crisis por la que se atraviesa.
De aquí pues que pensemos que el ex comanche en forma constante hablará y se expresará, durante los seis meses por venir, negativamente y en mayor medida, de los dos candidatos ya mencionados, lo que indudablemente provocará un beneficio al candidato panista y un alejamiento mayor de los ciudadanos de las urnas.
Expertos analistas han indicado que de darse una alta votación, mayor al 62 por ciento, el próximo 3 de julio, la victoria sería para el representante del Partido de la Revolución Democrática y mencionan que si la votación cayera por abajo del 50 por ciento, no habría mayor ventaja para ninguno de los candidatos; la votación sería muy pareja y cualquier error que se cometiera por parte de uno de los candidatos le daría el triunfo a cualquiera de los dos restantes.
Actuales encuestas reflejan una diferencia a favor de Andrés Manuel sobre Calderón y otras mencionan al candidato panista ya con una ligera ventaja sobre El Peje, por lo con el comportamiento de Marcos, el más perjudicado lo es Andrés Manuel.
La estrategia de Andrés Manuel de atraerse a su campaña, no sólo como simpatizantes sino como directivos de su propia campaña, a muchos representantes que hace poco todavía militaban exitosamente en las filas del PRI, pudiera provocar una influencia y un enorme flujo de militantes del PRI en dirección a las urnas amarillas y negras, pero también pudiera provocar una reacción negativa del voto duro perredista y hacer que éstos se fueran con la idea del propio Marcos y se abstuvieran de emitir su sufragio.
En fin, está muy tierno el 2006 para sacar conclusiones sobre si el discurso antipartido y anticandidatos de Marcos funciona, o sobre lo que sucederá si Jorge Castañeda llega a ser investido como candidato del Panal y éste le disminuye la clientela al PRI o si Andrés Manuel, en un acto de cordura, se torna menos soberbio y solicita ayuda a quien ha sido motor importantísimo de los movimientos sociales del México actual.