Opinión

MORELIA
Repercusiones
Ahora son siete países
El ejemplo de Evo Morales, en Bolivia, puede repercutir en México, donde todavía no conseguimos una posición de independencia
Samuel Maldonado B. Martes 24 de Enero de 2006
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La asunción de Evo Morales, justamente después de una semana de que lo hiciera la actual presidenta de Chile, la señora Michelle Bachelete, marca una
nueva etapa no sólo para su país de origen, Bolivia, sino para toda América Latina.
Con Morales pareciera que va cerrándose una pinza que aprieta con la mano izquierda y que desde hace muchos años viene luchando por cambiar el escenario político; por eso mismo, los que esperamos y trabajamos desde cualquier trinchera para que se fortalezcan estas fuerzas a efecto de estar en condiciones de construir una «América nuestra», independiente, unida y que además ha sido el sueño de Bolívar primero y después -por citar solamente a dos importantes personajes- a José Martí, nos da gusto y nos impulsa a seguir en la brega.
La lucha de los sectores nacionalistas y de izquierda, teniendo en el norte de este continente a un poderoso vecino como lo es los Espantados Unidos no ha sido fácil y la muestra de que efectivamente ha sido extenuante y nada sencilla, lo tenemos en el retraso histórico para conseguir tal fin. Afortunadamente el ejemplo puesto por Morales y su perseverancia y decisión para conseguir el objetivo perseguido está en los nombres de las seis repúblicas hermanas de Brasil, Uruguay, Cuba, Venezuela, Argentina y Chile, que han dado un paso muy importante, para tener la posición de independencia política que los mexicanos no conseguimos todavía.
Desafortunadamente México, con su historial enorme no ha sabido aprovecharlo y ha desperdiciado mucho tiempo en equivocaciones constantes que nos ha conducido a perder memoria y a alcanzar una ignorancia política. Esto se debe también a los históricos pleitos internos de la izquierda. Hemos pues, dejado pasar el tiempo sin que podamos sumarnos y fortalecer la unificación de nuestros pueblos y así alcanzar sueños superiores.
A la ceremonia de toma de protesta de Evo Morales como presidente de Bolivia, no asistió Vicente Fox y eso habla de la separación en la que el actual titular del Poder Ejecutivo ha colocado a México con relación a nuestros pueblos hermanos. Se nota este aislamiento sobre todo porque fue nuestro país un ejemplo a seguir en toda Latinoamérica; recordemos que todavía hace pocos años México era reconocido por su posición de vanguardia y su lucha por mantenerse alejado del control norteamericano: «Fue el único país que se negó, entre otras cosas, a respaldar el dictado de la Organización de Estados Americanos (OEA) impulsado por los Espantados Unidos en su bloqueo económico a Cuba».
No obstante lo indicado en párrafos anteriores, el entorno y las condiciones prevalecientes nos hace tener la confianza de que pronto podremos modificar el espectro político nacional, pues en las encuestas para determinar al nuevo presidente de la República continúa a la cabeza el representante del PRD. Sólo tenemos un cuestionamiento que nos hace dudar de si estas expectativas se darán y es el saber si las fuerzas antagónicas de la izquierda sabrán responder a la todavía confianza que tenemos en que sus estúpidas diferencias podrán ser eliminadas a efecto de que caminemos juntos en este proyecto nacional.
El siete no es un mal número, por lo contrario es cabalístico y de lograrse el entendimiento entre las tribus salvajes del perredismo, estaremos cerca de cumplirle a todos los que en la lucha han caído y sembrado la esperanza en los mexicanos. No serán muchas las oportunidades que se nos puedan presentar, por lo que las elecciones del 2 de julio próximo puede ser una de las últimas antes de que la desesperación de los Marcos que mucho existen, den al traste con un cambio pacífico.