Opinión

Repercusiones
El fundamentalismo político-religioso
Samuel Maldonado B. Martes 7 de Febrero de 2006
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La libertad de expresión, por principio ético, debe respeto irrestricto a las creencias religiosas, a efecto de disminuir y evitar agravios mutuos pero funda-

mentalmente por las graves tensiones que se dan en la vida diaria de los pueblos como las que, por ejemplo, se suceden en la convulsa región del Medio Oriente. Desafortunadamente no es así y lo observamos con preocupación, pues unos simples cartones aparecidos en diarios de varios países de Europa han logrado exacerbar a miles de musulmanes que han considerado la publicación de los mismos como una blasfemia que ofende y ridiculiza a quien es su profeta: Mahoma.

Ciertamente una lacra para el hombre lo ha sido el fundamentalismo (movimiento religioso que se basa en la interpretación literal de textos sagrados y en la negación del conocimiento científico) que no sólo se da en los pueblos islámicos sino que predomina en gobiernos supuestamente desarrollados como el de la vecina nación norteña, en la que surgió a principios del siglo pasado y que ha logrado hacer de este gran país uno terriblemente espantado hasta de su propia sombra. Este fundamentalismo practicado en los Espantados Unidos por Bush conduce a estupideces tales como emitir normas de «hospedaje» que empujan, en contradicción con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, como en el caso del Hotel Sheraton del DF, puedan ser desalojados huéspedes por el solo hecho de ser cubanos. ¡Ese mesianismo bushiano es peor que el criticado a los pueblos con religión mahometana!

Los disturbios generados en Damasco son la respuesta equivocada a la falta de ética o de tacto y sensibilidad de los autores de las caricaturas y al descuido de los directores periodísticos que así permitieron la publicación de caricaturas representando a Mahoma con su turbante en forma de una bomba. Estas publicaciones tontas e infundadas abren una nueva brecha y otros campos de batalla, que pueden resultar inimaginables teniendo en cuenta que convulsionan aún más, la ya de por sí peligrosa situación prevaleciente en la zona del Medio Oriente y del Golfo Pérsico.

Los cartones, publicados primeramente en un diario de Dinamarca y luego reproducidos en otros diarios europeos, provocaron inmediatamente la repulsa del mundo del Islam y está pasando por la quema de las embajadas de Noruega, Suecia, Dinamarca y Chile situadas en la capital de Siria (Damasco) y por la instrucción girada desde Oslo y Noruega a sus ciudadanos para que éstos abandonen Siria en forma inmediata.

Por lo comentado, bueno es recordar el apotegma de Don Benito Juárez, a quien en este año en que se cumple el bicentenario de su nacimiento, lo estaremos honrando. El Benemérito de las Américas, a su arribo a la Ciudad de México el 17 de julio de 1867, justo después de cuatro años de ausencia de la capital del país debido a la guerra de intervención extranjera, se dirigió a sus gobernados expresándoles la amarga experiencia de la guerra tenida y vivida por todos, y exhortándolos a que el triunfo obtenido sobre las fuerzas extranjeras se tradujera en una suma de esfuerzos que llevara a obtener y a consolidar los beneficios de la paz. «Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz.

«Confiemos -decía el indio de Guelatao- en que todos los mexicanos, aleccionados por la prolongada y dolorosa experiencia de las calamidades de la guerra, cooperaremos en lo adelante al bienestar y a la prosperidad de la nación, que sólo pueden conseguirse con un inviolable respeto a las leyes y con la obediencia a las autoridades elegidas por el pueblo».

Los musulmanes se han visto lastimados no solamente por estas caricaturas, que de no existir una región convulsionada por la intervención gringa y europea en Iraq, en Paquistán y en general en el Golfo Pérsico, tal vez pasarían sólo de ser unas malas o buenas caricaturas, pero el caso no es así y se torna más que peligroso y como afirma Roberto Fisk, periodista de The Independent, «lo anterior puede ser el último leño a la hoguera».

Ojalá que esas palabras de Juárez, que permanecen vigentes, puedan ser escuchadas y aplicadas en todo el mundo para bien de la humanidad a efecto de evitar el recrudecimiento de las tensiones que se viven en Iraq, Paquistán, Afganistán, Siria, Israel, etcétera.