Opinión

MORELIA
Declaración final del Foro Parlamentario Mundial (2)
Juan Pérez Medina Jueves 9 de Febrero de 2006
A- A A+

3 Preocupados por la denegación de los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de los pueblos, como obstáculo que se opone al de-
sarrollo y a la integración de los mismos, reafirmamos el respeto a los derechos humanos y asumimos desde nuestros respectivos parlamentos acciones que coadyuven a la materialización del goce y ejercicio irrenunciable de todos los derechos y las libertades fundamentales de una forma indivisible e interdependiente. Especialmente, promoveremos el derecho a la educación liberadora y la salud como derechos sociales de carácter público. En este sentido, reclamamos el acatamiento inmediato de la sentencia de la Corte de Apelaciones del Onceno Circuito de Atlanta que hace justicia a los cinco prisioneros cubanos y en consecuencia, solicitamos su liberación y el retorno inmediato a su patria.
Reconocemos la creciente fortaleza de los movimientos en defensa del derecho a la diferencia en su oposición a la discriminación y el racismo de toda índole. Hacemos extensivo nuestro apoyo a los movimientos de defensa de grupos sociales hasta ahora oprimidos para que puedan alcanzar la justicia social.
4.- El fortalecimiento a la integración y cooperación como alternativas al neoliberalismo. El modelo neoliberal impuesto a nuestros países ha ocasionado graves daños al aparato productivo, daños que han alcanzado mundialmente niveles sin precedentes en pobreza, inequidad, desigualdad y exclusión, afectando el desarrollo, sostenimiento y gobernabilidad de nuestros países. Lo que se ha reflejado en déficit en nutrición y alfabetismo, en la creciente propagación de enfermedades y atención sanitaria, en la ausencia o carencia de adecuados servicios públicos, en la falta de acceso a los recursos hídricos, así como en el deterioro ambiental, entre otros, que han provocado una creciente pauperización socio-económica de nuestras sociedades, en especial de los grupos sociales más vulnerables.
Celebramos el rechazo por los pueblos de Francia y Holanda del proyecto de Constitución europea que apuntaba a limitar la democracia, perpetuar el neoliberalismo y la subordinación de la política exterior de la Unión Europea a la OTAN.
Los hechos han demostrado fehacientemente que las políticas neoliberales del modelo capitalista no conducen al desarrollo integral y sostenido de nuestros pueblos, muy por el contrario han reproducido el capital financiero internacional en detrimento de las economías regionales con una marcada asimetría en perjuicio de las condiciones de vida de sus ciudadanos y ciudadanas a través de los procesos de privatización que vulneran los derechos colectivos e impiden la acción rectora de los estados para el logro del desarrollo nacional.
En este sentido, rechazamos aquellos tratados de libre comercio, diseñados en beneficio de las empresas transnacionales y del capital financiero internacional, por ser proyectos de expansión económica y recolonización e ir en contra de los legítimos intereses de nuestros pueblos, violan las soberanías nacionales, agravan las condiciones de trabajadores y trabajadoras y atentan contra la dignidad del ser humano, tales como: Ronda de la OMC, ALCA, Acuerdo de Partenariato Económico EU-ACP.
Llamamos a instaurar lazos de cooperación genuina entre los pueblos y en tal sentido apoyamos la iniciativa «enlazando alternativas» a realizarse en Viena del 10 al 13 de mayo durante la Cumbre de Jefes de Estado de América Latina y la Unión Europea. Igualmente convocamos para la V Cumbre de la Deuda Social y la Integración Latinoamericana a realizarse en Caracas, del 25 al 27 de mayo de 2006.
En la VI Conferencia Ministerial de la OMC, celebrada en la ciudad de Hong Kong, durante los días del 13 al 18 de diciembre de 2005, quedó en evidencia que el sistema de la OMC, lejos de resolver los graves problemas económicos y sociales de nuestros países, tal como se proclama en su preámbulo, en especial de los más afectados por la asimétrica relación comercial, ha contribuido a incrementar la pobreza y las desigualdades entre nuestros pueblos, favoreciendo los poderosos intereses de pocos países dado su dominio comercial.
Desde este punto de vista, los datos hablan por sí solos: más de 80 países todavía tienen ingresos per cápita inferiores a los de hace un decenio o más; la acumulación de riqueza ha llegado hasta el punto de que las tres personas más ricas del mundo poseen una fortuna superior al PIB de los 48 países más pobres; más de tres mil millones de personas -la mitad de la humanidad- malviven con menos de un dólar al día. Y año tras año, no sólo se acrecientan las desigualdades entre regiones ricas y pobres, sino también entre los ciudadanos de un mismo país, incluidos países «desarrollados» como Estados Unidos y Gran Bretaña.
Apoyamos la resistencia de los trabajadores europeos al intento de liberalizar los servicios y de ponerlos en competencia entre sí para socavar los derechos sociales a beneficio de los grandes grupos económicos.
Rechazamos las presiones ejercidas para forzar la apertura de los mercados de los países en desarrollo, obligándolos a liberalizar sus servicios y a bajar sus aranceles sobre los productos industrializados e impedir su desarrollo tecnológico e industrial.
Exigimos la supresión inmediata de todos los mecanismos de subsidios a la exportación de productos agrícolas y reivindicamos los derechos a la soberanía alimentaria de los pueblos. Consideramos el agua como un derecho humano por lo tanto rechazamos su privatización.
Urgimos a los gobiernos a enfrentar con responsabilidad el flagelo de las grandes epidemias (SIDA, tuberculosis, gripe aviar…) haciendo prevalecer la salud pública sobre las ganancias de los grandes laboratorios farmacéuticos, reformando los Acuerdos TRIPS.
Por ello, es tarea de todos nosotros y una responsabilidad común y compartida, de luchar contra la imposición y aplicación del modelo capitalista neoliberal y, comprometernos a garantizar estructuras sociales y económicas accesibles para todos en igualdad de condiciones, a realizar los máximos esfuerzos para implementar modelos de integración y cooperación que beneficien a los pueblos, como vía para alcanzar las metas de reducción de la problemática, el hambre y las enfermedades, así como lograr la protección y promoción de los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de las personas en todos nuestros países, tales como: Alba, la Sade, la Carta de los Derechos Sociales, Económicos y Culturales.