Opinión

MORELIA
Vivilladas
Futbol y TV Azteca
Es una pena y un coraje que temporada a temporada los directivos de Monarcas barajen nombres de entrenadores (y jugadores) de prestigio y salgan contratando lo que finalmente les resulte más barato
Gilberto Vivanco González Viernes 10 de Febrero de 2006
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Del deporte de las patadas no sólo viven los empresarios o los futbolistas, sino también el señor de las tortas, de los tacos, de las semillas, el taxista, el chofer urbano y no se diga el de la cerveza y las papas fritas; cuando hay partidos de balompié profesional existe un movimiento comercial muy importante en la ciudad, por ello cuando al equipo de casa está en los primeros lugares a toda la gama de beneficiados les va bien; por el contrario, cuando andan arrastrando la cobija, ante la ausencia de afición en los estadios, a todos.... les va de la patada.

Sustentados en lo anterior, abordamos por esta vez un tema deportivo que tiene importante influencia social, amén de las pasiones que por sentido de permanencia o identidad comunitaria es capaz de levantar.

El futbol profesional en la ciudad de Morelia tiene casi un año en el tobogán y aunque se aferre con las uñas, cada vez se hunde más. No hace mucho tiempo, el equipo de casa se encontraba en los primeros cuatro lugares de la tabla porcentual, hoy están prendidos los focos rojos porque, en un descuido, en lugar de estar peleando el campeonato, estará luchando por mantener el pellejo en la máxima categoría.

Con tantas barbaridades que suceden en el equipo, hemos llegado a la conclusión de que la culpa no la tienen los técnicos vividores que han pasado por aquí, como el amargado de Tuca Ferreti o los inexpertos y poco preparados como el Turco Mohamed o los técnicos bien intencionados como Rubén Omar Romano y el propio Sergio Bueno; estas personas no son totalmente las responsables.

Tampoco culpamos a los jugadores extranjeros que vienen con etiqueta de explosivos y salen auténticos petardos como Luis Gabriel Rey y los brasileños Tiago y Aparecido, o que traen firma de habilidosos y resulta que son más troncos que los viejos robles, ni tampoco se culpa a los cartuchos quemados como el Tato Torres o el mismo Johann Rodríguez; no es bronca de ellos si los contratan; lo que está pasando es que los señores directivos del equipo, principalmente Álvaro Dávila y el españolao de Luis García (jugó poco en la Península Ibérica y todavía no se le acaba el acento) aparte de necios e incapaces les importa un bledo la afición michoacana.

Con el respaldo de la televisora del Ajusco, caracterizada por un voraz sentido comercial, están dejando que el equipo, tontamente bautizado como Monarcas, haya perdido capacidad de juego, de garra y hasta la vergüenza. A estos «jefes» del futbol les importa sólo el patrocinio de las grandes empresas, el cobro de los anuncios comerciales, donde el incumplido de Chavo López, presidente municipal de Morelia, es uno de sus mejores clientes, y la venta de algún jugador que de chiripa logre sobresalir.

Si damos una repasada al plantel actual del equipo, con todo respeto para ellos, nos damos cuenta de que hombre por hombres es de los peores del futbol mexicano; los Dorados, el San Luis, los Jaguares de Chiapas, tienen gente de mayor renombre y de mejor calidad; insistimos, no es culpa de los profesionales del balón que juegan aquí, sino de los hombres de pantalón largo que ven al equipo con signo de pesos olvidando mirar hacia el corazón.

Llevan el interliga y lo que va de éste, queriendo vender la idea de que Monarcas o los mariposones, como peyorativamente propiciaron que se les llamara, tienen su futuro asegurado en un grupo de jóvenes apuntalados con jugadores que supuestamente se echarán al hombro al fantástico equipo, y no pasa nada; de no ser por Damián Álvarez o las de cal y arena de Rafa Márquez, de Arce y de Moisés Muñoz, que día a día se le esfuma la oportunidad de ir al Mundial, ya tuvieran... el agua hasta el cuello.

Conclusiones

Es una pena y un coraje que temporada a temporada barajen nombres de entrenadores (y jugadores) de prestigio y salgan contratando lo que finalmente les resulte más barato; sólo recordemos que para el presente torneo se manejaron personas como Benjamín Galindo, Alfredo Tena, Tomás Boy y desde luego Sergio Bueno; el más cómodo de precio sin duda alguna era este último, quien fue contratado y ya sabemos las consecuencias.

Aún con la amargura a cuestas de la directiva, ya cesado el técnico Bueno que salió malo, para no meterle billetes, se han hecho de los servicios de Darío Franco que con todo el empuje y las ganas por delante, no es el indicado para dirigir la pobre plantilla del Morelia; si a un técnico capaz y experimentado le costaría uno y la mitad del otro levantar la nave, no queremos ni pensar cómo se las verá el pudoroso ex jugador argentino.

Para acabar pronto, el conjunto de casa no tiene con qué responder al presente torneo. Es una pena que los señores de TV Azteca quieran compararse y competir con los equipos de Televisa cuando éstos le meten, por conveniencia propia, carretadas de billetes a sus protegidos. Sabemos que el dinero no lo es todo, pero también entendemos que en el futbol, como en la vida, las buenas intenciones tienen que respaldarse con acciones contundentes y eficaces. No hay vuelta de hoja, quien tiene que ser «cesada» del equipo es la propia directiva. La afición michoacana, en la cual se encuentra «Vivilladas», está cansada de que la televisora del Ajusco y sus emisarios quieran darnos «espejitos por piedras preciosas o de plano... el atole con el dedo». ¡Basta de burlas! ¿Usted qué opina?