Opinión

MORELIA
8 de marzo, Día Internacional de la Mujer
Ya es tiempo de que la democracia que estamos construyendo incluya en los contenidos educativos y en las actividades cotidianas de los sindicatos información sobre la equidad de género
Juan Pérez Medina Jueves 9 de Marzo de 2006
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El Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, es una fecha que encierra una larga historia. Este día fue propuesto como celebración durante la Segunda
Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas efectuado el año 1910 en la ciudad de Copenhague, capital de Dinamarca. La propuesta surgió de la representación del Partido Socialista Norteamericano en el congreso en las personas de Lena Morrow Lewis y Mary Wood Simons. La propuesta encontró eco rápidamente en el conjunto de las delegaciones al congreso y fue una mujer comunista alemana, Clara Zetkin, quien la apoyó de manera entusiasta, la que influyó en la redacción del documento final de aquella reunión internacional apelando «al ejemplo de las camaradas norteamericanas». Surgiendo de esa forma el día que sería consagrado a luchar por el derecho al voto de la mujer obrera y las prestaciones laborales y salariales que deberían otorgar dignidad a su trabajo.
Es importante dejar en claro que el 8 de marzo surge y se desarrolla en primer término en el marco de las luchas de la mujer obrera, en particular de las obreras de la industria textil estadounidense, en virtud de los antecedentes reivindicatorios de mujeres que exigían mejores condiciones de trabajo y que sufrieron agresiones sin fin por tal atrevimiento, justamente en el país autodenominado «campeón de la democracia». Igualmente, el 8 de marzo, debido a las circunstancias que privaban en Europa por la preparación y estallamiento de la Primera Guerra Mundial, la fecha fue motivo de protestas multitudinarias en diferentes años entre 1910 y 1917, para exigir la detención de la guerra denunciada como una guerra imperialista en la que nada tenían que ganar los trabajadores. Es conocida la histórica protesta realizada por miles de mujeres rusas en la ciudad de San Petersburgo exactamente el 8 de marzo de 1917, exigiendo paz, pan y la salida de Rusia de la guerra.
En lo sucesivo, la celebración del 8 de marzo se convirtió en una tradición enriquecida por la presencia de las mujeres feministas que reivindicaban los derechos al sufragio de la mujer (sufragistas) y a cuestiones relacionadas con la relación del hombre y la mujer, en particular lo relativo a la libertad sexual y al derecho a decidir acerca de la procreación.
Es posible que en un ambiente como el actual, dominado por las banalidades, en el que en general se desconocen los antecedentes mencionados, la celebración del 8 de marzo se parezca más a una especie de «Día del amor y la amistad» u otra fiesta con una naturaleza similar, por lo que es de la mayor importancia contribuir a divulgar un poco los antecedentes históricos y la evolución de esta fecha, desde su origen socialista en 1910 y el año 1975 en que fue declarado formalmente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como Día Internacional de la Mujer, hasta nuestros días.
He observado, confieso que no sin esbozar una sonrisa, cómo se reparten invitaciones a la celebración del 8 de marzo conteniendo curiosos mensajes religiosos y otros francamente cursis que nada tienen que ver con el contenido de la fecha. Es entendible tal despropósito si se considera que el sistema educativo y el control sindical han estado en manos durante décadas de personajes ajenos por completo a la historia verdadera de la lucha de la mujer obrera y feminista, y es perfectamente comprensible la ignorancia sobre esta fecha que impera entre nosotros, lo cual no es razón suficiente para seguir en la misma línea.
Ya es tiempo de que la democracia que estamos construyendo incluya en los contenidos educativos y en las actividades cotidianas de los sindicatos una información abundante al respecto.
La historia de la celebración del 8 de marzo posee una extensa trayectoria en México y sería deseable que esto se conociera por las nuevas generaciones antes que esta fecha sea considerada un día de festejos de carácter comercial, despojado del sentido de lucha y reivindicación con el que surgió y se desarrolló. Sólo dejo asentado aquí que el año 1931, en la Ciudad de México, se hizo del conocimiento del público la convocatoria: «8 de marzo. Día internacional de la mujer trabajadora. Las mujeres en el frente de lucha del proletariado».