Opinión

MORELIA
Vivilladas
Sindicalismo e impunidad
Es urgente la revisión de estatutos de los diversos sindicatos para que se autorregule la elección de los dirigentes y se evite su anquilosamiento
Gilberto Vivanco González Viernes 10 de Marzo de 2006
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¿Se imagina mover a su antojo millones de pesos o hasta de dólares sin rendir cuentas claras a nadie? Y algo mucho mejor, imagínese que ese dinero no sea suyo y pueda hacer con él lo que se le antoje; algo parecido ocurre con los líderes en los sindicatos, que aparte de «defender» los derechos de sus agremiados, tienen la «pena» de administrar libremente sus recursos.

El conflicto que vive el Sindicato Minero que hizo crisis a raíz de los tristes y bochornosos sucesos de la mina de carbón en el estado de Coahuila, nos invita a varias reflexiones; esto, más allá de la importancia que damos a las agrupaciones que manejan los designios de los asalariados, quienes la mayoría de las veces son los menos que se favorecen con sus propias cuotas pero que son usados como carne de cañón por la bola de «cañones» que según velan por sus intereses.

Napoleón Gómez Urrutia, depuesto líder minero quien está en el ojo del huracán, nunca se metió a laborar a pulmón limpio a una mina, ni siquiera se había subido al carrito donde cargan las piedras con los metales preciosos y que se desliza por rieles, nada de eso; pero resulta que su padre, Napoleón Gómez Sada, a base del chantaje, la intimidación y del garrote, tuvo la puntada de heredarle el puesto cual si fuera patrimonio personal; hace días fue removido ilegalmente de su cargo, como ilegal fue su asunción al poder, haciendo recordar que: el que a hierro mata... a hierro muere.

En todo este merequetengue y la denuncia de malversación de fondos por parte de Gómez Urrutia hay situaciones que nos llenan de indignación como el darnos cuenta que una vez más se comprueba que el sindicato, no obstante ser un bastión para defensa de los trabajadores, se ha convertido, y no desde ahora, en cueva de Ali Babá y de un montón de ladrones; se ha convertido en coto de poder donde lo más importante no es proteger a los agremiados... sino abusar de ellos.

Vivilladas cree en la importancia del sindicalismo en México, reconoce sus bondades, de la necesidad de no sólo cuidarlo sino inclusive fortalecerlo ante la amenaza de la clase empresarial y de gobiernos entreguistas como los que han manejado el destino del país en los últimos sexenios; pero también reconoce que la mayoría de sus líderes se mueven en la impunidad, en la inconciencia y como dijera López Obrador, en el agandalle, muchas veces solapados por los propios gobernantes.

Con los hechos recientes, aparte de quedar demostrada la incapacidad y negligencia de Gómez Urrutia han quedado al descubierto, mínimo tres situaciones:

Primera, que muchos líderes (por no decir todos) escuchados en la supuesta autonomía sindical hacen y deshacen lo que se les viene en gana con las cuotas de los trabajadores, sin que haya autoridad que regule la correcta aplicación de esos recursos ni tenga la facultad de aplicar auditorías al respecto, aún existiendo dramáticas evidencias de robos, fraudes y malversaciones.

Segunda, que el gobierno de Fox sigue demostrando falta de tino y de astucia, para dar respuesta a problemas laborales que se convierten en políticos o problemas políticos que se convierten en judiciales; el Poder Judicial tardó en aplicar la ley contra Urrutia y el secretario del Trabajo cayó en un grave error imponiendo un líder sindical. Si al ex marido de Alicia Villarreal le quedó grande la yegua a Vicente, en Los Pinos, le quedaron grandes las botas.

Tercera, es impresionante cómo los líderes que sienten la lumbre en los aparejos, de inmediato se arropan para protegerse. Es de llamar la atención la fuerza de convocatoria y manipulación sustentada en la pretendida violación a los derechos y a la autonomía sindical que logran en sus agremiados; el ejemplo lo vemos cuando observamos que organizaciones manejadas por líderes dinosaurios, entre ellos Hernández Juárez, defienden a un dirigente que incluso ha reconocido la retención de millones de pesos a favor de viudas de sus asociados, de un dirigente que se le han descubierto departamentos, residencias, cuentas bancarias y autos de lujo, adquiridos con el dinero de miles de trabajadores que se encuentran en la miseria. Claro está que cabecillas arraizados no quieren poner sus barbas a remojar... viendo las de otro cortar.

Colofón

1.- Queda comprobada la torpeza del gobierno foxista al no actuar de manera inmediata ante el cúmulo de denuncias que ostentaba en contra de Napoleón Gómez Urrutia y esperar un pretexto para hacerlo, también debe recordarse el contubernio existido durante décadas entre los gobiernos federales y líderes de organizaciones sindicales que fueron bastión ineludible de fraudes y componendas electorales.

2.- No debe extrañar la postura de Roberto Madrazo apoyando a Gómez Urrutia, son de la misma bandera, la pregunta sería: ¿Cómo no hizo nada cuando en su tiempo Salinas de Gortari metió las manos en los sindicatos petrolero y magisterial para imponer monigotes a su antojo?

3.- Es urgente la revisión de estatutos de los diversos sindicatos para que se autorregule la elección de los dirigentes y se evite su anquilosamiento, se dé adecuado seguimiento al manejo de las cuestiones labores y ante el frecuente enriquecimiento, que no es nada inexplicable, de líderes e incondicionales, habrá que encontrar la fórmula para que exista un tribunal externo que tenga la facultad de vigilar y auditar el uso de las aportaciones de los miles de afiliados.

Finalmente, si la política gubernamental de grupos derechistas va encaminada a limitar derechos y beneficios de los agremiados y apuestan a desaparecer los diversos sindicatos, si éstos no actúan con la legalidad evitando corrupción en su manejo, es muy probable que tarde o temprano «maten la gallina de los huevos de oro... aunque el oro sea para los líderes y si acaso la gallina para los trabajadores».