Opinión

MORELIA
El debatito, mucho ruido y pocas nueces
En esta recta final de la campaña electoral, el ambiente se va a seguir calentando y en lo sucesivo estaremos atestiguando el endurecimiento de las posturas de la derecha panista
Juan Pérez Medina Viernes 28 de Abril de 2006
A- A A+

Pues sí, en el debatito se habló mucho y se dijo nada. Nada diferente a lo que ya hemos oído los mexicanos cada que hay procesos electorales. Ensu retórica, hubo momentos en que Feli Pillo parecía
que no era miembro de un partido de la ultraderecha como lo es, sino un candidato de centroizquierda, sobre todo cuando propuso hacerse cargo de cuotas del IMSS, de ayuda a los ancianos y de apoyar a las madres solteras, y una amplia colección de propuestas que se desdibujó a tal grado que por momentos hasta parecía simpatizante de Andrés Manuel López Obrador.
Pero no debemos de engañarnos; para ello, tan sólo debe bastarnos el echar una mirada atrás para recordar las promesas del panismo foxista, que finalmente acabaron siendo mentiras. Pero si no fuera suficiente, lo único que hay que hacer es revisar con cuidado sus propuestas. Por ejemplo, cuando Feli Pillo habla de pagar las cuotas del IMSS por el primer año de contrato de un joven no se refería a la cuota de los trabajadores, sino a las aportaciones patronales, según él, para estimular el empleo.
Sin embargo donde no pudo ocultar sus inclinaciones ideológicas fue cuando propuso bajar el Impuesto Sobre la Renta (ISR), toda vez que es sabido que este impuesto es el que pagan los empresarios y que debería constituir una de las principales fuentes de ingresos para el fisco federal. Tampoco pudo ocultar que su objetivo en política económica era la de conservar la famosa estabilidad económica, dando abiertamente el mensaje de que continuaría por el camino de Fox -con el que la economía decreció del seis por ciento anual en el sexenio zedillista al 2.1 por ciento- que ha dado, dice él, estabilidad, que ya hemos visto los mexicanos en qué consiste, si se evalúan los resultados sociales del sexenio que termina con más desempleados (ocho millones), más miserables (40 millones), más emigrantes (470 mil anuales) y más braceros asesinados (450 anuales).
Feli Pillo prometió a los mexicanos ser como Fox, diciendo que no privatizaría ni Pemex, ni la CFE, contrariamente con la postura y los hechos de la fracción parlamentaria de su partido en el Congreso de la Unión que ha hecho todo lo posible por modificar el artículo 27 constitucional para, precisamente, avanzar en la privatización de los recursos naturales, como en el caso de la reforma para permitir que los tiburones empresarios mineros se apropien del gas metano que está asociado al carbón. Habló Feli Pillo como si los mexicanos ya hubiéramos olvidado que su partido surgió para oponerse a la expropiación petrolera y a las medidas de fortalecimiento de la reforma agraria en el gobierno de Lázaro Cárdenas.
De Madrazo no hay mucho qué decir, porque su discurso fue muy al estilo priísta de siempre. Nadie puede olvidar que han sido los priístas, de la mano del nefasto Carlos Salinas de Gortari, quienes nos impusieron todo este proceso privatizador de la vida nacional, cuyas consecuencias han conducido a la expulsión de más de 20 millones de mexicanos bajo el riesgo de su vida.
El debatito tomó un cariz calientito cuando a Feli Pillo le recordaron que durante la época en la que dirigió la Secretaría de Energía no hizo nada relevante, y cuando a Madrazo, a su vez, le recordaron sus propiedades y su incongruencia de no pagar impuestos, cuando siendo diputado federal defendió la postura de cobrar IVA a los alimentos y a las medicinas.
Los candidatos por supuesto se posicionaron en forma conservadora en los temas que tocaron y no desaprovecharon la oportunidad para atacar a Andrés Manuel López Obrador, aunque se cuidaron muy bien de no convertirlo en el actor principal del acto. El candidato «chaparrito de los lentes» (ya sabe usted quién) se olvidó de la guerra sucia que ha enfilado contra el candidato de la coalición «Por el bien de todos», se guardó de no acusarlo de «peligroso», ni de asegurar que buscaba el socialismo, como ha dicho en algunos de sus discursos, o sea, se cuidó de no repetir las tonterías que ha expresado en otros foros.
En fin, en esta recta final de la campaña electoral el ambiente se va seguir calentando y en lo sucesivo estaremos atestiguando el endurecimiento de las posturas de la derecha panista y saldrá a relucir la desesperación del candidato del triste tercer lugar. Sin duda Andrés Manuel López Obrador tendrá materia para reforzar su campaña y para afianzar su presencia en el pueblo mexicano. Ya veremos.