Opinión

MORELIA
Se movilizan los mexicanos
Las remesas se convirtieron junto con los extraordinarios precios del petróleo en la tablita de salvación del sexenio negro y lleno de corrupción de la derecha panista
Juan Pérez Medina Jueves 4 de Mayo de 2006
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Al grito de «¡sí se puede!», centenares de miles de mexicanos se movilizaron en ciudades estadounidenses. En Washington, Dallas, Los Ángeles y
otras hicieron sentir su presencia, junto a migrantes de otras nacionalidades que también estallaron en esta gran manifestación que responde al endurecimiento de la política migratoria del gobierno de Estados Unidos, materializado en iniciativas como la Sensenbrenner. La actitud de los grupos de poder del partido republicano de la ultraderecha gobernante, ejemplo de lo cual es el gobernador de California, de nombre Arnold Schwarzenegger, también conocido como Arnold Muchasletras, que plantea expulsar a los migrantes, así como así, tal como lo hizo Hitler con otras minorías en la Alemania nazi.
Vacíos lucieron decenas de comercios y concurridas las grandes avenidas de las ciudades estadounidenses, lo que nos hace pensar en el reposicionamiento del poder de la raza, lo que aunado a las grandes manifestaciones en contra de la guerra de Iraq, recientemente protagonizadas por miles de personas en diversas ciudades gringas, permite concluir que en estados unidos crece la inconformidad social y surge un poderoso movimiento social que puede tener repercusiones importantes en la correlación de fuerzas políticas que existen en aquella nación. La masiva reacción a un gobierno como el de Bush que actúa como lo hacía Salinas de Gortari que no oía ni veía la inconformidad.
En México hubo también una gran movilización protagonizada por el movimiento sindical, que se expresó con una fuerza importante. Obreros del Sindicato Mexicano de Electricistas plantearon la posibilidad de un paro nacional y su dirigente, Martín Esparza, exigió desde la tribuna en el Zócalo del Distrito Federal respeto a la autonomía sindical en clara referencia a la injerencia del gobierno foxista en el sindicato minero a través de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS); de hecho, los manifestantes exigieron la salida del titular de esta secretaría, Francisco Salazar, a quien se culpa de los acontecimientos sangrientos de hace unos días en el puerto de Lázaro Cárdenas.
Al Zócalo confluyeron dos contingentes: los del sindicalismo totalmente oficial que «celebraron» el 1 de mayo con un «gracias señor presidente», ya saben a quiénes me refiero, pues no pueden ser otros que los charros de la anquilosada CTM, los de siempre, los que han sido permanentes cómplices del deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores y han servido para que el gobierno mantenga un férreo control sobre la clase obrera de México. Cuando estos charros se retiraron del zócalo, hicieron su aparición otros trabajadores que provenían de sindicatos medio charros y de estructuras sindicales chocadas con el actual gobierno, así como los combativos contingentes del sindicalismo independiente, como los del SME, la CNTE y la CUT. En este gran grupo de sindicatos y manifestantes estuvo también presente el contingente de La otra campaña, con el subcomandante Marcos al frente, mismo que dirigió un mensaje a los manifestantes reunidos ahí, un mensaje en el que se insistió en denunciar al charrismo sindical y en el que se dejó claro que el responsable principal de la caída de las condiciones laborales de los trabajadores es el capitalismo.
En Morelia, los contingentes marcharon de igual manera: partidos en dos. Los tradicionales charros de filiación priísta, encabezados ahora por los diputados Jesús Reyna y Julián Rodríguez Sésmas, quienes en el afán de hacerse notar para su causa acompañaron a sus dirigentes venales por primera vez en su vida; intentando en esta ocasión ganar para sí los saldos políticos del conflicto minero. Pero a nadie engañan.
Pero los contingentes combativos e independientes marcharon con mucha presencia, sobre todo los afiliados a la ATEM, aunque a decir verdad se notó la enjundia que en otros momentos descuellan a montones. Será porque no se ha logrado aún ese salto de calidad que hace que se pase del gremialismo al compromiso político, y las celebraciones para muchos de ellos son como una tradición y no un hecho de relevante actualidad. Hubo otros hechos importantes que la prensa no registró, como la movilización a favor de la lucha de los migrantes en Zamora y Puruándiro, en donde los contingentes bloquearon a su paso los centros comerciales y restaurantes gringos. Me apena decir que contrariamente a lo que supusimos, basados en la gran cantidad de michoacanos que hay en Estados Unidos, que los ciudadanos iban a acoger con entusiasmo y compromiso el boicot contra los productos gringos, pero no fue así. Con ello se ha dado una muestra del desinterés y la falta de compromiso hacia causas sociales legítimas y justas.
En un sentido general, sin embargo, lo que se puede apreciar es la agudización de la expresión de la lucha de clases, que no es un invento ideológico, sino una realidad palpable. Veamos si los hombres y mujeres que trabajan logran sacudirse a las tradicionales burocracias sindicales y en usos de su derecho construyen las bases para, en lo sucesivo, evitar más golpes a los derechos laborales conquistados y, en un corto plazo, avanzar hacia la construcción de una nueva sociedad. La de los trabajadores.
PD: El sexenio de Vicente Fox no fue más desastroso, precisamente, porque los mexicanos han roto cada año los recursos que envían al país desde el extranjero. Las remesas se convirtieron junto con los extraordinarios precios del petróleo en la tablita de salvación del sexenio negro y lleno de corrupción de la derecha panista. Si no, pregúntenle a la señora Marta Sahagún acerca de los «buenos negocios» de sus hijos. Vota el 2 de julio por AMLO para acabar con el dispendio, la corrupción y la pobreza.
Veamos si estas movilizaciones coinciden con el despertar de una nueva conciencia.
Hasta mañana, y ¡ánimo raza!