Opinión

MORELIA
Las marchas
Este 1 de Mayo será recordado en el futuro como la fecha en que esa formidable fuerza laboral, que sostiene en mucho la economía del país norteño, se ha mostrado, se ha revalorizado, al dejar la clandestinidad en la que muchos permanecían
Columba Arias Solís Viernes 5 de Mayo de 2006
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Los trabajadores de diversas partes del mundo participaron en las tradicionales celebraciones del 1 de Mayo, Día Internacional del Traba-
jo, reclamando me-jores condiciones laborales y salarios justos. En las capitales de los distintos continentes, los trabajadores desfilaron y coincidieron en sus exigencias y aunque en general las marchas conmemorativas fueron de índole pacífica, no faltaron los incidentes, en particular en algunas ciudades del Continente Asiático donde se lanzaron gases lacrimógenos y la policía entró en acción para dispersar a los manifestantes.
En nuestro país, la conmemoración del Día del Trabajo en este 1 de Mayo ha tenido connotaciones diferentes a las de otros años. Muy presente en la memoria obrera la muerte de los 65 mineros en Pasta de Conchos y de los dos obreros en el frustrado desalojo de la siderúrgica Lázaro Cárdenas Las Truchas, por lo que los miles de manifestantes reunidos en la Plaza de la Constitución de la capital mexicana exigieron al gobierno del presidente Fox la solución al conflicto minero y el respeto a la autonomía sindical. En estas demandas coincidieron integrantes de las expresiones del sindicalismo independiente como del llamado institucional que por primera vez realizaron en conjunto la celebración del Día del Trabajo.
Las diferencias sindicales se hicieron a un lado y codo a codo marcharon los líderes del corporativismo oficial como la CROC, CROM y SNTE y los integrantes de la Unión Nacional de Trabajadores, así como del Sindicato Mexicano de Electricistas, quienes coincidieron en denunciar al gobierno del presidente Fox por violar la autonomía sindical y ordenar la represión de los obreros, convocando a los trabajadores y ciudadanía en general a la resistencia civil a fin de obligar al respeto de sus derechos.
Por su parte, los integrantes del Congreso del Trabajo, tradicionales apoyadores de los gobiernos en turno, realizaron por separado la celebración, sin la presencia de las organizaciones antes señaladas, quienes se desmarcaron de esa central obrera, la que ahora cobija al líder minero reconocido por el gobierno federal, Elías Morales, pero quien no es aceptado por el grueso del sindicalismo minero en el país, a pesar del padrinazgo ejercido por el secretario de Trabajo, Francisco Salazar, el que además de haber dado la llamada toma de nota de la secretaría a su cargo, se ha convertido en una suerte de tutor del impuesto líder a quien lleva a los distintos actos públicos, para que no quepa duda de la intervención gubernamental en los asuntos sindicales.
Este 1 de Mayo fue también la fecha elegida por cientos de miles de manifestantes que en las principales ciudades de los Estados Unidos hicieron causa común para exigir al Senado y gobierno estadounidenses, una reforma migratoria que tome en consideración los derechos de quienes contribuyen con su fuerza laboral a la fortaleza de la economía de aquel país.
Un día sin inmigrantes fue denominada la jornada del 1 de Mayo, porque además de las marchas hubo cierres de negocios, ausencia de trabajadores en sus áreas de trabajo y paros de miles de estudiantes que faltaron a las aulas en solidaridad con los trabajadores indocumentados que se manifestaban en esa histórica jornada en las capitales norteamericanas.
Inmigrantes de diversos países, pero mayoritariamente de origen mexicano y latino, marcharon en las calles de Los Ángeles, Chicago, Nueva York, Atlanta, Denver, Houston, y otras más, para exigir su legalización, respeto y reconocimiento a sus derechos humanos y laborales, en los momentos en que los legisladores estadounidenses debaten sobre la reforma a las leyes de inmigración, para con sus marchas y manifestaciones recordarles que sin la participación de esos millones de inmigrantes la economía de los Estados Unidos no sería lo que hoy es.
Al grito de «hoy marchamos y mañana votamos», los migrantes mayoritariamente latinos demostraron que son una importante fuerza cuya influencia está adquiriendo cohesión y puede en el futuro decidir una elección en el vecino país del norte.
Así las cosas, este 1 de Mayo será recordado en el futuro como la fecha en que esa formidable fuerza laboral, que sostiene en mucho la economía del país norteño, se ha mostrado, se ha revalorizado, al dejar la clandestinidad en la que muchos permanecían, se están organizando y más allá de las diferencias naturales existentes en cuanto a los métodos a seguir para hacerse escuchar, están coincidiendo en el objetivo común de sus demandas por el reconocimiento y respeto a su derecho de trabajar legal y dignamente, sin ser perseguidos y criminalizados.