Opinión

MORELIA
Repercusiones
En nuestra América, historias por aprender
Evo Morales, cansado de la rapiña de las compañías internacionales, tomó la determinación de expropiar los recursos gasíferos y petroleros, afectando con esta medida a Brasil, España y Argentina, países que mostraron su comprensión
Samuel Maldonado B. Martes 9 de Mayo de 2006
A- A A+

Ignorantes o ignorando las amargas experiencias que dan los veneros del diablo, personeros del gobierno boliviano en 1929, actuando ilegalmente, trasladaron a la compa-
ñía norteamericana Richmond Levering concesiones de explotación petrolera, las que tan luego estuvieron en un poder, las transfirieron a la también norteamericana Standard Oil Company (SOC), y esta empresa logró con las mismas maniobras utilizadas por la Richmond, legalizar sus contratos en el año de 1937.
Junto con un nuevo socio, la Shell Overseas Holdings Limited, entre 1932 y 1933, se hicieron de todas las concesiones de gasoductos, oleoductos y mantuvieron una conducta de violación sistemática de los derechos económicos y culturales de los bolivianos, lo que provocó un conflicto bélico entre Bolivia y Paraguay, en el que perdieron la vida poco más de 50 mil soldados bolivianos y una generación completa de hombres paraguayos. Mientras duraba el conflicto, que fue conocido como la Guerra del Chaco, la Shell y su socia construyeron en secreto un oleoducto a través del cual exportó el crudo, vía Paraguay, hasta la Argentina.
Como no siempre se guardan los secretos, descubierta la nefasta actitud de las petroleras norteamericanas, el Estado boliviano confiscó todos los bienes, posesiones, equipo y material de las empresas estadounidenses y fundó la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), misma que durante un tiempo consolidó su soberanía nacional sobre los recursos naturales.
Al fin compañías filibusteras de los Espantados Unidos, éstas recuperaron en 1952 las concesiones y con empresas como la Glenn McCarthy y la Oil Company, operaron el oleoducto construido secretamente por la Shell.
Las privatizaciones y nacionalizaciones sucesivamente se repitieron y en un periodo de nacionalización, Bolivia aprovechó y fundó la YPFB con el auxilio económico de la Repsol, empresa española-argentina, y así continuaron exportando gas boliviano para abastecer una zona en el noroeste de Argentina donde la demanda supera la oferta. Por su parte, Brasil con su compañía (Petrobras) logró instalar en Bolivia 25 por ciento de las gasolineras y construir dos grandes refinerías (las que producen 95 por ciento de la capacidad de refinación) más una red significativa de oleoductos.
Como la historia continúa, tanto en Bolivia como en México se siguieron realizando las privatizaciones, impulsadas por los organismos internacionales de crédito como el Banco Mundial, el BID (ambas en México) y en Bolivia, además, por las agencias de crédito OPIC y KWF.
En México, los miles de millones de dólares recibidos se evaporaron rápidamente mientras los créditos siguen fluyendo y endeudando a nuestro país, de tal manera que Pemex ha llegado a una situación de endeudamiento crítico de más de 50 mil millones de dólares, no obstante la época de mayor bonanza en sus exportaciones, y se ha transformado en la compañía petrolera más endeudada del orbe y, en la práctica, privatizado su industria petrolera.
Por su parte, Evo Morales, cansado de la rapiña de las compañías internacionales, tomó recientemente la determinación de expropiar los recursos gasíferos y petroleros, afectando con esta medida a Brasil, España y Argentina. Afortunadamente, los países latinoamericanos han respondido en una forma respetuosa y tanto Brasil como Argentina, en la cumbre sostenida por los presidentes de Venezuela, Argentina, Brasil y Bolivia, la semana anterior, están llegando a acuerdos diplomáticos y reconociendo el derecho de los bolivianos de rescatar lo que la naturaleza les ha entregado y que por muchos años, los filibusteros han saqueado.
Cabe resaltar las declaraciones positivas de Lula da Silva, quien públicamente indicó: «Bolivia es el país más pobre de América del Sur, por lo cual necesita ayuda y no arrogancia. Y nosotros necesitamos también respeto y consideración».
Por su parte, España mantiene también una actitud de reconocimiento y de entendimiento, por lo que de seguirse esta conducta, seguramente no estará lejos el día en que logremos el sueño de Martí, tener: Nuestra América Unida.