Opinión

MORELIA
Repercusiones
Por el bien de todos
En México necesitamos un gobierno para todos, que respete los principios y los haga respetar y un Congreso de la Unión que se dedique a legislar con objetivos concretos que reduzcan la enorme diferencia que existe entre la opulencia y la indigencia
Samuel Maldonado B. Martes 16 de Mayo de 2006
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El Partido de la Revolución Democrática en nuestro estado, celebró el domingo anterior un consejo estatal más; éste, a diferencia de los anteriores, se significó porque no solamente asistieron sus titulares, sino que fue ampliado a todos los cuadros del partido.

El objetivo principal fue el de hacer un llamado para fortalecer las candidaturas tanto de los aspirantes a Congreso de la Unión pero, principalmente, para impulsar la de Andrés Manuel López Obrador, quien en las últimas semanas ha estado sujeto a una artillería pesada llena de falsedades e infundíos provenientes tanto del Poder Ejecutivo Federal como del Partido Acción Nacional, buscando como objetivo, para decirlo con las palabras del Peje, desplumarlo.

El gobierno y los dos partidos que lo componen han buscado difundir en todas las formas disponibles y con una inversión multimillonaria, el enorme peligro que para los mexicanos significaría el hecho de que el candidato perredista llegase a la titularidad del Poder Ejecutivo Nacional.

¡Nada más vil que lo anterior!

Inducir el miedo en la sociedad ¡hoy! cuando el gobierno de la República no ha podido contener el crimen organizado y cuando los candidatos solidarios con la derecha conservadora se dejan retratar en actos litúrgicos y religiosos, casi comulgando uno y el otro ofreciendo panecillos y vino tinto, después del oficio religioso, son muestras de falsedad, simulación e hipocresía, que nos debe servir para el análisis profundo del destino de nuestro voto y para no ejercerlo en nuestra propia desgracia, verbigracia: el voto inútil.

Desde luego que no comparto cierta parte de la estrategia política de Andrés Manuel de cobijarse con candidatos como Guadarrama y otros. Por esa conducta, la disminución de su aceptación en las diversas encuestas se reflejó inmediatamente; sin embargo, lo cierto es que este ejemplo de antipolítica se repite con la misma frecuencia en el PAN y en el PRI cuyos candidatos también fueron recogidos de la basura como cartuchos quemados.

Pero lo que hace la gran diferencia entre los tres principales candidatos lo es proyecto del Peje que ofrece: el rescate del país y de sus principales postulados; una reforma a fondo que permita una educación de calidad que termine con la serie infinita de los problemas magisteriales; reducción de salarios para los mandos directivos en todos los sectores, y me consta, porque lo conozco desde hace muchos años, de su pulcritud en el manejo de los recursos económicos; etcétera.

Quitarle las plumas a nuestro gallo, no significaría para el PRD perder la Presidencia de México (ya nos la robaron en 1988) sino más grave que lo anterior, serían las consecuencias para México y todos los mexicanos, pues además de mantener el país bajo la administración del PRI y del PAN, que en la realidad es un solo partido y una sola la política económica seguida, mantendríamos el estancamiento económico, el atraso educativo y el rezago social; es decir, seguiríamos cada día en peores condiciones.

En las últimas elecciones realizadas para renovar los poderes políticos, tanto en la América Latina como en Europa, las diversas sociedades han elegido a gobiernos de izquierda, cansados por los resultados tan magros obtenidos en las esferas sociales y económicas por los diferentes gobiernos neoliberales que han estado sujetos permanentemente a los dictados del Fondo Monetario Internacional y demás organismos financieros de los Espantados Unidos.

Por todo lo anterior, hoy tenemos un agotamiento de los gobiernos neoliberales y un cansancio que no aguanta más la sociedad en lo general. O impulsamos a nuestro gallo, o quienes saldremos desplumados seremos todos los mexicanos.

En México, la lucha no es entre pobres o ricos, pues sería buscar estérilmente un enfrentamiento directo entre los que más tienen o medio tienen, contra los que nada poseen. Necesitamos un gobierno para todos, que respete los principios y los haga respetar y un Congreso de la Unión que se dedique a legislar con objetivos concretos que reduzcan la enorme diferencia que existe entre la opulencia y la indigencia (José Ma. Morelos).

Votemos por Andrés Manuel, pues de no hacerlo, no sólo perderemos nuestro país y perdiéndolo, limitaríamos el desarrollo de las futuras generaciones, que no tendrían otra opción que la de emigrar al norte buscando nuevas perspectivas de vida.

¡Andrés Manuel es, pues, la esperanza!