Opinión

MORELIA
López Obrador:
El verdadero peligro para México está en quienes utilizan las calumnias, las mentiras y la difamación como arma principal para llegar al poder
Gilberto Vivanco González Viernes 19 de Mayo de 2006
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A la mayoría de los mexicanos indigna el nivel de las campañas presidenciales, y decimos la mayoría porque no a todos, habrá a quienes les agradan
las calumnias, los ataques personales, el dispendio de recursos económicos y la manipulación, como aquellos que buscan sacar ventaja de la guerra sucia en contra del candidato de la alianza que encabeza Andrés Manuel López Obrador.
Es difícil mantenerse al margen de los embates políticos cuando es evidente que existe una estrategia bien orquestada de varios grupos de poder que les encanta hacer ruido con el chicharrón para lograr que la ciudadanía repudie el proyecto alternativo de nación que El Peje trae entre manos, mismo que ofrece algo que es de sentido común: prioridad y atención a los más necesitados.
Pero tener la intención y los planes de apoyar a los sectores vulnerables, de buscar que vivan dignamente, se ha convertido para la derecha y ultraderecha representados por Felipe Calderón en un verdadero peligro, no para México como lo han gritado a los cuatro vientos, sino para quienes están comprometidos hasta el cuello con los grandes banqueros, con los banqueros empresarios que representan las empresas trasnacionales que día a día inundan el mercado comercial del país.
¿No les parece raro que a toda hora, a cada instante, salgan promociónales en la radio y la televisión maniobrando información para fortalecer a nuestro paisano Feli-pillo y en contra parte otros spots con toda la intención de tronar al ex jefe de Gobierno del Distrito Federal? ¿Sabe cuántos millones de pesos se invierten en ello? ¿Sabe de todas las tranzas que están haciendo con el Programa Oportunidades y que han sido documentadas?; ello forma parte de una campaña mediática donde el derroche de recursos son el PAN de cada día.
El primero que debería respetar las reglas se llama Vicente Fox, pero se la pasa, ya sea en tierra mexicana o extranjera, de vocero oficial o de coordinador de campaña de Felipe; cada declaración, por supuesto con su debida dosis de torpeza, es para señalar que no nos dejemos llevar por el populismo o los falsos Mesías, que sigamos por el rumbo que él nos lleva, que cambiemos de jinete pero no de caballo, que todo en México está perfecto, que casi desterró la pobreza, que no hay damnificados de los huracanes y así sucesivamente; preocupa que se esté creyendo el cuento aquel de Foxilandia.
A propósito del jinete y del caballo, no cabe duda que Fox habla sin utilizar la materia gris, porque el domingo próximo pasado al salir de misa cuando le preguntaron sobre otras pruebas en contra de los hijos de Marta Sahagún en el asunto del tráfico de influencias aprovechándose de las lagunas del Fobaproa, dijo convencido: «No voy a hablar, no puedo hablar, porque voy a montar a caballo y los caballos no hablan» (sic). ¡Qué barbaridad! Aparte de tener un mundo imaginario ahora ya le dio por complejo equino; que no caiga de raro verlo pronto en el Hipódromo de las Américas... y no precisamente apostando.
Lamentable fue la actuación de los principales medios televisivos después de aquella caricatura de debate, resulta que por obra de magia o del Espíritu Santo antes de concluir el mismo, en forma automática Calderón ya estaba en las encuestas ocho puntos arriba de López Obrador y el pobre de Madrazo sólo tenía un 18 por ciento de preferencias; lo curioso es que el mentado debate o debacle, como usted guste, no lo vio ni el diez por ciento de la población. El candidato blanquiazul cuando despierte... se caerá de la cama.
Contraataques en apogeo
Ya entrados en calor con eso de la manipulación, no tiene abuela la campaña televisiva manejada por el Partido Acción Nacional; primero que Obrador tiene lazos directos con Hugo Chávez, cuando ni siquiera lo conoce, que tienen la misma forma de ser, que son intolerantes; después, que es igual que Fidel Castro porque busca perpetuarse en el poder, ahora que es de la misma camada de Evo Morales, al rato van a decir que es amigo de Osama bin Laden o que tiene vínculos con Saddam Hussein. ¿De qué se trata?
Las cosas no han parado ahí, en varios anuncios comerciales tanto de televisión como de radio y en una serie de panfletos bien estructurados, entregados incluso en la convención perredista estatal, en días pasados, señalan que López Obrador endeudó al Distrito Federal, cuando el propio Felipe Calderón, entre muchos panistas y priístas, autorizó los montos cuando era diputado federal porque el presupuesto lo autoriza la Federación. Que invirtió dinero destinado a servicios públicos para hacer el segundo piso y para entregar apoyos a las personas de la tercera edad, cuando se comprobó que fue gracias a la buena administración y ahorro del gasto corriente.
Para mala suerte del periodismo observamos que algunos comunicadores y analistas con cierto liderazgo, pareciera que son voceros del autollamado Hijo Desobediente que más bien le quedaría Hijo Privilegiado; resulta enfermizo escuchar a Pedro Ferriz de Con, a Mario Ramón Beteta y a Jorge Fernández Menéndez, quienes sistemáticamente le dan hasta con la cubeta al señor López, como despectivamente llama Ferriz al Peje.
Si dichos sujetos fueran imparciales tuvieran el tino para ser equilibrados en sus comentarios, además de ser críticos y severos con otros personajes de la política que tienen cola que les pisen; por ejemplo se han quedado calladitos con el asunto del autopréstamo de Felipe cuando dirigía Banobras, que vergonzosamente no lo hizo efectivo porque lo agarraron con las manos en la masa, de modo que esas manitas no están limpias del todo como se pregona.
El verdadero peligro para México está en quienes utilizan las calumnias, las mentiras y la difamación como arma principal para llegar al poder, en quienes de manera desesperada buscan seguir entregando al país a capitales extranjeros, en quienes en aras de la globalización apuestan ciegamente a la privatización de Petróleos Mexicanos, de la educación y de los servicios de salud; en quienes atacan las instituciones sindicales y están promoviendo leyes para desproteger al trabajador.
Ahí están los peligros para nuestro país y no en un candidato que sin desconocer la realidad ha tomado como bandera el bienestar de las clases medias y más necesitadas; López Obrador puede tener varios defectos, y en su momento también lo hemos cuestionado, pero estamos convencidos que es más conveniente un gobierno que piense en la gente y no un gobierno que responda a intereses particulares o de extranjeros como pretende Calderón que se la pasa «a Dios rogando... y con el martillo y el yunque dando».