Opinión

MORELIA
Vivilladas
¡Las bigotonas!
Es interminable la lista de mujeres que haciendo el mismo trabajo que los hombres reciben menor salario sólo porque usan falda y aretes
Gilberto Vivanco González Viernes 2 de Junio de 2006
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¿Pues dónde tenía la cabeza el tal Tiziano Ferro cuando se le ocurrió decir que las mujeres mexicanas no son bellas y que además son bigotonas?
La verdad es de llamar la atención tan nefasta afirmación. ¿Dónde se habrá metido este hijo de la pizza y del spaghetti? Se nos hace que anduvo allá por las calles de Sullivan de la Ciudad de México, por el Mercado de San Juan de Dios en Guadalajara o ya de plano en el Triángulo de las Bermudas de la ciudad de Morelia, donde en las noches es posible ver ciertas «damas» con tremendos bigototes... y eso que no han de faltar los bien rasurados.
Quizá con motivo o exagerándolo, ha causado revuelo la afirmación que las mexicanotas son más parecidas a Zapata que a Doña Josefa Ortiz de Domínguez; para fortuna del delicado de Ferro ya no se encuentra entre nosotros María Félix, de lo contrario ya lo trajera, aún más, como lazo de cochino; La Doña era una defensora a capa y espada de la belleza mexicana.
Aunque a lo mejor basta con la Chapoy, la Verónica Gallardo o la Maxime Woodside, quienes en sus respectivos programas especializados en chismografía le han dado hasta con la cubeta y el rastrillo al Finito de Tiziano; ellas también han defendido el orgullo de nuestras damas. Cómo estarán de ofendidas muchas compatriotas que ya incluso han organizado un frente común para que el italiano, que por cierto tiene una gran voz pero una lengua venenosa y un cerebro de pájaro, con perdón de los pájaros y sobre todo de las pájaras, no pise tierra azteca y mucho menos con fines laborales. ¡A eso llamamos defender la dignidad de la mujer!
Lo crítico de verdad
Miren ustedes mis estimados lectores y mis bellas lectoras (no sea que también a «Vivilladas» lo quieran boicotear). Según Derechos Humanos internacional a diario son golpeadas miles y miles de mujeres en México, y pocos levantan la voz para protestar, si acaso la Silvia Pinal y Lolita Ayala, o el programa Lo que callamos las mujeres, entre algunas otras de las artistas o series, están en constante campaña para decirles a las damas que no se dejen, que manden al diablo a los machos, valentones, que se desquitan con las féminas porque les faltan pantalones para responder a los varones como tales.
Es interminable la lista de mujeres que haciendo el mismo trabajo que los hombres reciben menor salario sólo porque usan falda y aretes, y la Secretaría del Trabajo o la misma organización de los Derechos Humanos, se hacen de la vista gorda, pero no les digan bigotonas porque hasta el artículo 33 le vienen aplicando a quien ose llamarles así.
¿Sabe cuántas damas no son aceptadas en trabajos sólo por estar embarazadas? Aunque la ley lo prohíba, al menos aquí en Michoacán; de ahí que procuren mentir o usen ropa suelta para que no se les note la pancita, porque de lo contrario, con toda su capacidad y experiencia simplemente les dan las gracias y prefieren contratar a otra de no malos bigotes.
Por otro lado, más les vale a quienes trabajan, honrosamente por cierto, en diferentes giros, no embarazarse porque de por sí al no tener ninguna garantía laboral están pendiendo de un hilo, con mayor razón cuando salen que están esperando chilpayate.
La prueba más reciente la tenemos con una sobrina que le falló la píldora, pero no el marido, y le dieron las gracias, con el pretexto «noble y humano» de que se fuera a descansar para que tenga todo el tiempo del mundo para cuidar el fruto de su amor. ¡Pintos abusivos, inconcientes, hijos de Tiziano Ferro!
¿Qué podemos decir de cientos de jovencitas que están en los centros nocturnos, en las calles de la ciudad o que se rentan vía telefónica para cualquier sexoservicio, que son víctima de los abusos de gente que las controla para enriquecerse a sus costillas?
También recordemos que aquí en Morelia, en diferentes cruceros vemos a decenas de madres indígenas vendiendo el artículo de moda, ya sean banderitas, piñatas, brujitas y no faltará que al rato saquen los bigotes; ellas andan todo el día con su chiquillo a cuestas y otros más vendiendo chicles, soportando los rayos del sol o fuertes aguaceros, con la esperanza de ganar unos centavos, cuando bien les va, por cada producto. Lo contamos porque hemos preguntado a dos que tres, confirmándolo.
No es fácil aceptar eso de la equidad de géneros, a pesar de los discursos y de promesas de candidatos; la mujer, si bien es cierto que ha ganado espacios en la vida social y económica, ha sido objeto de maltrato y discriminación, eso nadie lo puede negar. Bueno, si acaso Vicente Fox que de su ronco pecho fue capaz de llamar a las mujeres mexicanas: lavadoras de dos patas.
Cómo estarán las cosas que el Día de la Madre les regalamos trastes para que los laven, licuadoras para que nos hagan de comer y planchas para que desarruguen las camisas, y todos tan felices. ¡Ah! Y de paso les pedimos que hagan un molecito para que se festejen. ¡Y todavía queremos linchar al Tiziano ese!
Aunque infortunadas, para él, son las declaraciones de un italiano torpe y ciego, porque no sabemos dónde se habrá metido (seguramente a la grabación de La fea más bella y pensó que todas las mexicanas tenían ese atractivo bozo); más triste y vergonzoso es la cruz de cada día, que millones de féminas tienen que cargar desde su nacimiento por el solo hecho de ser mujeres.
Las mujeres del país, como en muchos otros, han sufrido peores ofensas que los improperios lanzados por el Ferro ese; no es tolerable que un extranjero que vive bastante bien, gracias a las supuestamente bigotonas, les falte el respeto tan estúpidamente, pero menos justo es que sean tratadas, por el solo hecho de ser mujeres, como seres humanos de segunda. Debemos recordar que «a las damas no se les toca ni con el pétalo de una rosa... ni mucho menos con las palabras de un soberbio ignorante».