Opinión

MORELIA
Vivilladas
Clima enrarecido
Vicente Fox fue el primero en enrarecer el clima político al promocionar a Felipe Calderón
Gilberto Vivanco González Viernes 9 de Junio de 2006
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La elección presidencial desde antes de su arranque oficial ya tenía dos o tres brincos en su haber, el más importante fue la obsesión por inhabilitar a López Obrador con el
chisme del desafuero, situación que fortaleció, aún más, su virtual popularidad.
El clima siguió turbio, al interior de cada partido político los golpes bajos y puñaladas traperas sustituían el diálogo y la concordia; es que en el juego de la grilla lo relacionado con la amistad y el interés común, pareciera, es lo menos importante.
En el PRD, Andrés Manuel siempre estuvo en campaña, el trabajo realizado en la Ciudad de México como jefe de Gobierno y las zancadillas foxistas, le dieron un margen de aprobación ciudadana que rebasó con mucho la propia figura del líder moral, Cuauhtémoc Cárdenas, quien desde un principio negó interés por la candidatura pero le agarró nostalgia y en aras de hacer contrapeso a otras corrientes internas se aventó al ruedo, pero sin recibir el mismo respaldo que en las tres ocasiones anteriores.
El celo o los desacuerdos con base en el proceder del Peje llevaron al ingeniero a retirarle su apoyo, nunca entendió que su tiempo ya había pasado. Ahora para infortunio del PRD, aunque su aporte público es necesario, tal parece que nunca va a llegar, y mal se viera hacerlo a estas alturas del partido. Después de los resultados del 2 de julio veremos qué tanto influyeron sus caprichos o lo que él llama principios.
En el PAN las cosas fueron menos drásticas pero dieron de qué hablar, sobre todo después de la renuncia de Felipe Calderón a la Secretaría de Energía posterior a un regaño de Vicente Fox cuando el michoacano, que según ha vivido en carne propia la bronca de los mojados (sic), se lanzó a campaña sin la bendición del presidente que tenía de gallo a Santiago Creel. Así nació el autonombrado Hijo Desobediente y al que hemos llamado, por el apoyo oficial recibido, el Hijo Privilegiado.
También en el partido tricolor las cosas estuvieron color de hormiga. Cuando Arturo Montiel, apoyado por gobernadores, le pisó fuerte los talones a Roberto Madrazo; por arte de magia le aparecieron a Montiel cuentas bancarias y lujosos departamentos, provocando que voluntariamente a fuerzas se hiciera para un lado dejándole el camino despejado ni más ni menos que al zorro de Roberto, si a ello le sumamos la desconfianza que inspira y los pleitos con Elba Esther, podemos entender el porqué le está yendo como en feria, con la mínima posibilidad de ocupar la silla presidencial.
Lo anterior es el preámbulo, es apenas la botana del banquete de calumnias, enredos y desprestigios en que está inmersa la futura elección. «Si así está el camino, se imagina... ¿cómo estará el pueblito?».
Indigesta el platillo fuerte
El primero que inició a enrarecer el clima fue Vicente Fox, se cansó de promocionar, directa o subliminalmente, a Felipe Calderón en spots, en su programa de radio, en las giras, tanto en el país como en el extranjero; hasta que el IFE y el Tribunal Federal le pararon los tacos, aunque necio como es, utiliza mañas para no dar su brazo a torcer.
Otro asunto, tan claro como las aguas del Río Chiquito de Morelia, fueron las concesiones entregadas de último momento y sin proceso legal alguno, para el manejo de casas de apuestas otorgadas por Santiago Creel a Televisa y si a esto anexamos la Ley de Radio y Televisión que en lo oscurito arreglaron las dos televisoras con mayor capital económico, con diputados del PAN y algunos del PRI, podemos entender el porqué de la preferencia de éstas para el candidato oficial, quien a últimas fechas el trato amable que proyectaba se convirtió en un monumento a la soberbia.
Los dignos oficios políticos han quedado a la deriva, es una lástima que spots publicitarios en lugar de incentivar el voto parecieran que invitan a inhibirlo; primero fueron los panistas cuando sacaron sus locuras de que López Obrador era un Hugo Chávez cualquiera, un mentiroso y un peligro para México y ahora las respuestas del PRD, aunque sean de revire, dejan mucho que desear. Es un toma y daca que no tiene fin y no lo tendrá al menos hasta el día de la elección.
Qué decir de los documentos signados por diputados federales del partido blanquiazul, donde plasman estrategias bien definidas para que los programas sociales, entre ellos el de Oportunidades, las becas escolares, el de las lecherías, fueran aprovechadas para futuras campañas electorales a favor de Acción Nacional; ahí mismo puntualizan que tendrían todo el apoyo de los propios funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Social, en ese tiempo a cargo de la hoy coordinadora de campaña de Calderón, Josefina Vázquez Mora. ¿Y las manos limpias?
Lamentable es el supuesto atentado que sufrió la esposa de Carlos Ahumada, un atentado que deja más dudas que certezas: ¿por qué no ha levantado denuncia penal la señora?, ¿por qué coexisten contradicciones en la narración de los hechos? Si existen videos comprometedores para gente del PRD, ¿por qué sacarlos el día del debate? ¿Apostaría usted a que no hay mano negra en este asunto? Si hay implicados perredistas, ¿por qué esperarse hasta el último momento para amedrentar a la familia Ahumada? ¿Creen que matones profesionales fallarían teniendo a modo a sus posibles víctimas a pocos metros de distancia, o era tan sólo un susto? Hay referencias de autoatentados famosos, recordemos los de Anaya Gudiño, candidato al gobierno de Michoacán justo antes de asistir a un debate y el de José Murat, gobernador de Oaxaca. Urge esclarecer este mar de dudas.
Algo que no nos explicamos: ¿por qué se ha dejado tan suelto por parte de los distintos partidos, lo que tiene que ver con el posible contrato del IFE con una empresa del cuñado de Felipe Calderón, en relación a que será ésta quien tenga bajo su control y responsabilidad el manejar los resultados preliminares de las votaciones presidenciales? De ser verdad, implicaría muchos riesgos porque no se puede confiar a ojos cerrados en el profesionalismo del llamado Cuñado Incómodo. Por lo menos a «Vivilladas» esto le mueve el tapete.
Por todo el enjuague anterior que impide advertir un clima de tranquilidad, es muy positivo que los institutos políticos estén a punto de firmar un acuerdo de civilidad post-electoral. Es una excelente idea, pero consideramos que lo hacen a destiempo, pudieron evitar en las campañas todo tipo de golpes, moretones y chipotazos. Aunque más vale tarde que nunca. «A todos se les durmió el gallo... estrecharán manos al cuarto para las doce». ¿Usted les cree?