Opinión

MORELIA
¡AMLO presidente! ¡La derecha en su lodazal!
La empresa de la familia Zavala comenzó su extraordinario ascenso hasta 2003, año en que Felipe Calderón fue integrado al gabinete
Juan Pérez Medina Jueves 15 de Junio de 2006
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El pasado 6 de junio se llevó a cabo el último debate entre los candidatos presidenciales. En él se mostraron con toda claridad los hombres que tratan de con
vertirse en el próximo presidente de México. Se les vio, se les observó por el medio más subyugante que se conoce hasta ahora que es la televisión. En ella, se observó a un candidato sin «marqueting», sin movimientos y poses estudiadas, sin sonrisas fingidas y sin aspavientos. AMLO estuvo como siempre, sereno, simple, genuino. Se develó ante los ojos de todos como es: un hombre humano y comprometido con el país y con la mayoría que lo contiene. Madrazo se esforzó, pero no logró jamás cautivar a los televidentes como lo hizo con la gángster sindical Elba Esther Gordillo Morales, a la que según ella, engañó. Su retórica no pudo con el peso de sus hechos y pasó a segundo plano.
Fecal (Felipe Calderón) se vio acartonado, siguiendo a sus asesores a pie juntillas, camorrero, mentiroso, populista. Él y Madrazo ofertaron a los mexicanos más policías, más burocracia, más gasto público a cambio de nada. Lo ofertaron como si nada tuvieran que ver con el pasado; como si apenas en ese momento y por arte de magia, estuvieran allí frente a todos, inmaculados. Nada que ver con el PRI que nos saqueó, nada que ver con el PAN que nos continúa saqueando; que se envilece, que se vuelve cínico. El PAN que grita diariamente «al ladrón... al ladrón» mientras los representantes de la familia imperial se llenan las manos de dinero público hasta el hartazgo. El que reprime, el que no respeta la autonomía sindical, el que atentó contra el contrato colectivo de los trabajadores del IMSS en mancuerna con el PRI, al que le impedimos que aplicara el IVA a medicinas y alimentos; el que quiso reformar la Ley Federal del Trabajo y privatizar las pensiones; el de la grotesca reforma a la educación secundaria.
Fecal habló como si no hubiese estado cuando los diputados de su partido votaron el Fobaproa y legalizaron la impunidad empresarial y de los banqueros. El que nada tuvo que ver cuando el presidente, que es de su partido, permitió que sus amigos compraran a otros amigos toallas de cuatro mil pesos; el mismo que supo de cómo el secretario de Educación Pública, Reyes Tamez Guerra, despachaba desde una suite del lujosísimo y carísimo Hotel Nikko, en la Ciudad de México, mientras en el país las escuelas de palitos no se podían contar sólo con los dedos de las manos y miles de niños y jóvenes no tenían escuela o les era imposible acceder a ella. Él que supo de la compra de tangas de Serrano Limón del grupo Provida con dinero del erario; el mismo que estuvo ahí para decir que de los únicos hijos que se ocupaba eran los suyos, cuando le mencionaron las fechorías de los hijos de Marta de Fox.. De plano, era como si la vida comenzara con ellos, como si no compartieron los gobiernos que sus partidos han encabezado, como si fueran otros: inmaculados, límpidos, pluscuamperfectos. Nacidos aquí y ahora. Tratando de tejer el engaño. Disfrazándose de lo que no son; intentando pues, esconder el estiércol, el lodo, el fango apestoso en que viven.
Pero a Fecal lo alcanzó la realidad. Su loable actuación acabó siendo una mala farsa. Se cayó el telón antes de que la función terminara: todos se dieron cuenta del engaño. Nada pudo salvarlo. Ni siquiera su invocación a la familia de usted, a la mía, a la de él. De pronto todos supieron la verdad y el farsante se ofuscó: ¡Mentiroso! Gritó, para volver a la farsa, pero ya era tarde, la mentira quedó ante todos descubierta antes del 2 de julio.
Los intelectuales del régimen intentaron salvarlo. En los medios de comunicación se dedicaron a mediatizar lo ocurrido. Ante los hechos contundentes, hacían hasta lo imposible por desvanecer u ocultar las evidencias de la catástrofe. A lo más que se acercaron, como para no parecer descarados y nada creíbles, fue a mencionar que era poco lo aportado y que nadie se había destacado ese día. Los medios de comunicación tendenciosos intentaron levantar una cortina de humo; sin embargo, la revista Proceso por Internet, dio como ganador con el 74.55 por ciento a AMLO, el diario El Universal mostró la opinión de sus internautas que le asignaron a AMLO un 41 por ciento contra el 32 por ciento de Fecal; el diario Monitor destacó a primera plana al día siguiente los resultados de su teleencuesta. A la pregunta de ¿quién sería el mejor presidente para los mexicanos: AMLO, con más de 65 mil llamadas alcanzó el 56.7 por ciento contra el 36.3 por ciento de Fecal y apenas un tres por ciento de Madrazo.
Pero eso no fue todo porque por la noche el Yunque Espino, dirigente del PAN, no pudo sostener la mentira de Fecal acerca del salario oneroso de Leonel Cota Montaño cuando era gobernador de BCS. Frente a él el presidente del PRD lo desmintió y tuvo que tragarse sus mentiras aceptando que la fuente era un articulista de una revista norteamericana. Pero menos pudo desmentir a AMLO acerca de los negocios de la familia de la esposa de Fecal: Margarita Zavala, actual diputada federal, cuando acusó a su cuñado de haberse enriquecido en el tiempo en que Fecal estuvo en la Secretaría de Energía, haciendo negocios con el gobierno, incluso con adjudicaciones directas. Lo acusó también de evadir el fisco y dijo que tenía pruebas de ello que luego iba a presentar y así fue, al siguiente día las pruebas fueron exhibidas y la verdad salió a flote: Fecal traía las manos mugrosísimas.
Ante los evidentes argumentos exhibidos, el gobierno intentó desacreditarlos. Pemex presentó un documento que argumentaba que nunca había tenido contratos con el cuñado de Fecal. Pero las evidencias eran contundentes. Según datos oficiales que obran ya en manos del PAN, a quien fueron entregados; el cuñado de Fecal, de nombre Diego Zavala, de 2002 a 2005 ganó mil 595 millones y pagó impuestos por sólo 35.7, cuando de acuerdo con la ley debió haber pagado más de 450 millones.
La empresa de Diego Hildebrando Zavala Gómez del Campo, cuñado de Fecal, obtuvo en 2005 ingresos -principalmente por servicios prestados al gobierno- por 683 millones 447 mil 895 pesos, sin haber pagado impuestos por esas operaciones, según consta en la declaración fiscal presentada a la Secretaría de Hacienda el 3 de abril de 2006.
Entre 2002 y 2005, la compañía reportó al Servicio de Administración Tributaria, ente público encargado de la recaudación de impuestos, ingresos por mil 595.1 millones de pesos, pero sólo pagó impuestos por 35.7 millones en el mismo periodo.
De empresario modesto, el cuñado de Fecal pasó a ser un exitoso ejecutivo, su compañía –de la que es accionista con el diez por ciento su hermana, esposa del candidato del PAN- obtuvo 20 contratos del gobierno, 11 de ellos con Pemex, en el periodo en que Felipe Calderón fue titular de la Secretaría de Energía, de acuerdo con reportes de la Secretaría de la Función Pública (SFP). Hildebrando SA de CV, compañía proveedora de servicios informáticos y de gestión de bases de datos, tiene clientes selectos en el sector público: Petróleos Mexicanos, Comisión Federal de Electricidad, Luz y Fuerza, Instituto Federal Electoral, Instituto para la Protección al Ahorro Bancario, Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (del que Calderón fue director entre febrero y septiembre de 2003) o el Instituto Mexicano del Seguro Social y la Secretaría de Desarrollo Social. De estas entidades la mencionada compañía ha recibido contratos, de acuerdo con información gubernamental que puede ser verificada en el servicio electrónico CompraNET, que depende de la SFP.
También ha obtenido contratos de la empresa Integradora de Servicios Operativos SA de CV, compañía constituida en 1993 y que administra los cobros que hace el Estado por derechos de trámite aduanero. En ella están involucrados el actual secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, y el candidato a senador del PAN, Santiago Creel. Fue creada bajo la figura de fideicomiso para impedir que sea auditada.
La empresa de la familia Zavala comenzó su extraordinario ascenso hasta 2003, año en que Felipe Calderón fue integrado al gabinete. Mientras que en 1996 logró ventas por 23 millones de pesos, en 2005 las elevó a 992 millones; reportando, en cambio a Hacienda ingresos por sólo 683.4 millones, según su declaración de impuestos. Precisamente por esta razón, la Secretaría de la Función Pública (SFP) inhabilitó, por un plazo de tres meses, a la empresa Meta Data, propiedad de Diego Zavala, y, al mismo tiempo, ordena a todas las dependencias y organismos del gobierno federal y entidades federativas no establecer contratos con ella. Tal decisión obedeció a que ésta proporcionó información falsa sobre el pago de impuestos, según información del Diario Oficial de la Federación (DOF) del 5 de enero de 2006.
Éste es el lado oscuro (ni tanto) de la derecha. Es la verdad lo demás son sólo poses, engaños, artimañas, espejitos. Ahí están para que se conozcan y usted salga del sopor y vote bien, ¡Vote Peje!
PD: Fecal debe estar diciendo: ¡Dios mío! ¿Dónde meto las manos?