Opinión

MORELIA
La esperanza contra el miedo
La campaña en contra de AMLO no inició hace tres meses como lo marca la ley, sino hace tres años, cuando el gobierno y sus aliados se lanzaron en su contra para contrarrestar su enorme popularidad
Juan Pérez Medina Jueves 29 de Junio de 2006
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Han llegado a su fin las campañas electorales. Durante más de tres años vivimos una nefasta campaña política para evitar que Andrés Manuel López Obrador
(AMLO) primero lograra ser candidato y, segundo, tuviera la perspectiva de ser ganador de los comicios. Ha sido, definitivamente, la campaña político-electoral más larga de la historia reciente del país en contra de un adversario del gobierno e incluso, podría afirmarse, que en contra del propio Estado.
Porque la campaña en contra de AMLO no inició hace tres meses como lo marca la ley, sino hace tres años, cuando el gobierno y sus aliados se lanzaron en su contra para contrarrestar su enorme popularidad y, sobre todo, para evitar que fuera candidato.
Según palabras del propio AMLO, que nadie ha sido capaz de desmentir hasta ahora, al inicio de 2004 en el rancho de San Cristóbal, casa de la «pareja presidencial», Marta Sahagún de Fox afirmó a unos priístas que «la contienda presidencial sería entre el PAN y el PRI porque lo de López Obrador se resolvería a más tardar entre abril o mayo».
Ya para entonces, el gobierno había intentado trompicar al gobierno del Distrito Federal con el caso del Paraje San Juan, acusándolo de negarse a indemnizar a un particular por orden de un juez. El caso se difundió profusamente en todos los medios argumentando que AMLO no respetaba la ley.
Luego fue el caso de El Encino y el desafuero. ¿Quién no recuerda las grandes movilizaciones ciudadanas a favor de AMLO para evitar que fuera desaforado y luego sometido a juicio por una acusación falsa? El pueblo supo desde el primer momento que de lo que se trataba era de evitar que apareciera en las boletas electorales y pudiera competir por la Presidencia. Habría que recordar que cuando la PRG envió al juez el caso y solicitó orden de aprehensión en contra de López Obrador, Vicente Fox desde Europa declaraba que «el país da una muestra del respeto al estado de derecho». Ya para entonces, dos diputados panistas de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal habían pagado la multa de dos mil pesos que el juez había fijado y que le permitía a AMLO no pisar la cárcel, en un acto que, luego reconocieron, fue planeado por Manuel Espino, presidente del PAN y Felipe Calderón, candidato presidencial del mismo partido.
Vino entonces la campaña de desprestigio en su contra. Se le acusó de estar financiado por el gobierno de Venezuela y de que varias células bolivarianas se encontraban en México desarrollando trabajos para su campaña. Más tarde, ante la falta de elementos, el periódico La Crónica, de la Ciudad de México, presentó como evidencia una grabación que supuestamente contenía la plática entre miembros de estas supuestas células donde se mencionaba la entrega de dinero para favorecer a AMLO. La evidencia se perdió en el limbo ante lo evidente de su falsedad. Más tarde, el presidente del PAN y miembro destacado de El Yunque, Manuel Espino, afirmó cínicamente que el avión cargado de estupefacientes, detenido en Ciudad del Carmen, Campeche, procedente de Caracas, Venezuela, era para financiar la campaña de AMLO y había sido enviada por el presidente Hugo Chávez Frías. El caso fue silenciado por el propio gobierno cuando se supo que los involucrados eran funcionarios de Conagua, del gobierno federal. De ese caso hasta hoy nada se sabe.
Pero la campaña de lodo nunca se detuvo y fue la principal arma de la derecha panista para desprestigiar a AMLO, ante la incapacidad política para generar una campaña propia. La baja estatura del candidato Calderón Hinojosa (FECAL) definió la estrategia fascista y, con la mentira por delante y el apoyo descarado del presidente y los medios de comunicación, se lanzaron a denostar la figura de AMLO, estableciendo una campaña de lodo, pero sobre todo de miedo, donde votar a favor de Andrés Manuel era votar por más violencia, más corrupción, más intolerancia y por más inflación y endeudamiento. Votar por AMLO significaba según la derecha que las familias perdieran su patrimonio y se les recogieran sus casas «como ocurre en Cuba», decían, y se les evitara el derecho de profesar la religión católica. La campaña del PAN ha sido una campaña digna del oscurantismo medieval y mucho peor que las antiguas campañas priístas.
Aun así, la campaña de AMLO por un nuevo Proyecto de Nación continuó adelante y demostró que el problema no es él, sino el gobierno y su modelo económico de exclusión y desigualdad en donde unos cuantos tienen en sus manos todo a cambio de la pobreza de millones.
Miedo y más miedo. Los cobardes de siempre, pero beneficiarios del actual estado de cosas, han generado una campaña para meter el miedo en quienes están buscando desde hace ya tiempo un cambio verdadero. Si gana AMLO es el caos, vienen repitiendo cotidianamente.
Justo el día de su desafuero, AMLO en la Cámara de Diputados dijo que reunidos grandes empresarios en casa de uno de ellos, le increparon a Fox la falta de cumplimiento a sus compromisos. Le señalaron que les había fallado ya que no había hecho las reformas prometidas en energía, laboral y fiscal. Pero le advirtieron de la necesidad de impedir a toda costa que AMLO fuera presidente. Eso ha hecho Vicente Fox desde ese día: intentar que AMLO no lo sea, pero no ha podido garantizarlo. Por ello, los grandes empresarios han decidido asumir la tarea y en los últimos días se han volcado en los medios de todo tipo con una campaña en contra del posible y ya casi seguro triunfo de AMLO.
Por el contrario, AMLO se ha dedicado a dejar muy claro lo que será su gobierno. Un gobierno de austeridad donde no habrá despilfarro ni salarios onerosos, ni viáticos costosos con cargo al erario. El gobierno será un gobierno que viva en la medianía, ha dicho, y se ha comprometido a bajarse el salario a la mitad de lo que actualmente gana el presidente Fox y a desaparecer las millonarias pensiones de los ex presidentes. Se ha comprometido a no privatizar la salud, la educación y los energéticos, y a ampliar el papel del Estado para garantizar educación para todos desde preescolar hasta el postgrado y salud y seguridad social. De manera particular, aseguró un amplio apoyo para la UMSNH en su discurso del lunes pasado.
Ha planteado detonar el desarrollo con inversión pública y privada nacionales, que permita al país generar los empleos que los jóvenes están demandando. A invertir en Pemex para establecer tres nuevas refinerías que permitan abaratar el costo de la actual gasolina importada y favorecer con ello a la población y a la industria. Se ha comprometido también a elevar el salario en 20 por ciento de aquellos que ganen menos de nueve mil pesos mediante el rediseño del presupuesto y la aplicación de un cuatro por ciento del mismo para ese menester, además del ahorro de más de 100 mil millones de pesos generado por el sistema de austeridad que se establecerá en su gobierno.
AMLO ha sido claro: para la élite que se ha beneficiado y enriquecido a manos llenas en los últimos 30 años, no habrá venganza, sólo la aplicación justa de la ley, pero también ha insistido en que con su llegada se acabarán los privilegios y el tráfico de influencias. ¡Ya no devorarán más al país!, mencionó ante los diputados el día de su comparecencia con motivo del desafuero en su contra.
Seis años más han sido tirados a la basura del olvido con el cierre del gobierno de Fox, pero la derecha hará hasta lo imposible por continuar envileciendo el ejercicio del poder y castigando a la gran mayoría de los mexicanos. Nadie descarta el uso faccioso del padrón electoral por parte del PAN como ha sido anunciado y como ha sido aceptado y hecho público por el mismo IFE. No se debe dejar de lado la injerencia del cuñado de FECAL en el IFE y el uso interesado del padrón del Programa Oportunidades para fines electorales o la abierta intromisión de Fox en la campaña del miedo. Los recursos utilizados han rebasado con creces los dispendios y las mañas del otrora priísmo. Nada los ha detenido en su afán por parar la avalancha popular a favor de AMLO; incluso, han utilizado con descaro a la Selección Nacional de Futbol para sacar partido para su causa; y nos es aventurado señalar como lo hizo el propio AMLO, que ha sido el gobierno y su candidato los que salaron a los jugadores que tuvieron que regresar antes de tiempo para tristeza de todos, pero sobre todo para FECAL que vio terminada una empresa en la que apostaba parte de sus expectativas.
El 2 de julio elegiremos presidente del país para los próximos seis años y, como lo dijo AMLO el lunes 26 de junio, en la Plaza Melchor Ocampo de Morelia ante más de 50 mil personas, se trata de elegir entre dos proyectos de nación: el de la derecha panista, que propone la devastación, la exclusión y la pobreza, o el de la izquierda que él encabeza y que llama a la concordia, a la unidad y al trabajo, con el objetivo de dignificar el país y la vida de los mexicanos. Ello significa que tal dignificación pasa por acabar con la pobreza y con la humillante situación de los pueblos indígenas.
A votar el 2 de julio: por la esperanza o por el miedo. Yo apuesto por lo primero. ¡Sonríe, ya ganamos!