Opinión

MORELIA
Retrocediendo
Candidato y partido en el gobierno, apoyados por grupos de poder han emprendido, hoy como ayer, un linchamiento mediático que pretende poner contra la pared a los inconformes, a fin de que renuncien a manifestarse
Columba Arias Solís Viernes 21 de Julio de 2006
A- A A+

Segunda parte
Algunos estudiosos de las realidades políticas mexicanas coinciden en la apreciación de que la transición en nuestro país comenzó no sola
mente de mala manera, sino que en muchos aspectos ha constituido una auténtica regresión a las etapas del antiguo régimen, desviando la finalidad que las transiciones tienen: consolidar la democracia.
En efecto, no solamente no se avanzó en la deseada y necesaria consolidación de nuestro sistema democrático, sino además se regresó al pasado, retomando con entusiasmo ciertos rasgos del autoritarismo y las prácticas clientelares heredadas del viejo régimen, prueba de estos retrocesos se observaron antes del proceso electoral y en distintos momentos del mismo, cuando el presidente de la República se constituyó en el fiel de la balanza, armando la estructura para sacar del camino de la competencia electoral a los adversarios más fuertes, a uno mediante el desaseado desafuero, al otro mediante las alianzas con la opositora interna que culminaron en la creación del partido que le disminuiría los votos y con ello las posibilidades de acercarse a la Presidencia.
Dispuesto a todo, el presidente se mantuvo más allá de la ley y de las determinaciones de la Corte en sus acciones proselitistas a favor de su candidato, convirtiéndose en el primer panegirista del mismo y reforzando la inequidad en la contienda, con el bombardeo mediático ejecutado en todo el país, a través del cual nos machacaban las enormes bondades de los programas gubernamentales, por lo cual no debería cambiarse de caballo a fin de garantizar que los beneficios siguieran igual (Oportunidades, el Seguro Popular, etcétera).
Día tras día en cada estación de radio y televisión, en todos los momentos del día las cantaletas sobre las bondadosas acciones de gobierno y el amago final al ciudadano: si quieres seguir contando con los beneficios, sigue por el mismo camino. Ni más ni menos como en los tiempos del salinismo, los programas gubernamentales como señuelos para atraer la clientela electoral. Retrocediendo en el tiempo como si los años no hubiesen transcurrido, la intervención protagónica del presidente a favor de su candidato provocando la conocida inequidad en las campañas.
Por si el abuso de la propaganda mediática no fuera suficiente, se recurrió a otra práctica de antaño, la multiplicación de las brigadas que recorrían el país, tocando las modestas puertas de cada familia beneficiada con la ayuda de algún programa, amagando con el retiro del apoyo a las familias que emitieran el voto a favor de un candidato diferente al del gobierno. Todo tan parecido al ayer y bajo la misma impunidad. A pesar de los muchos testimonios expresados por cantidad de ciudadanos, sobre la utilización de los padrones de los beneficiarios de los programas sociales por parte del partido en el poder, ninguna autoridad pudo o quiso ver irregularidades en ello y mucho menos, marcar un alto a las prácticas del pasado que se volvieron presente.
También como en épocas pasadas, la andanada mediática del candidato y el partido en el poder no se hizo esperar, descalificando la demanda de la coalición para la apertura de los paquetes electorales y el reconteo de los votos, ante las discrepancias encontradas entre las cifras dadas a conocer en el cómputo y las consignadas en las actas de los partidos. Muy pronto quieren olvidar el candidato blanquiazul y su partido, que apenas hace unos ayeres eran ellos los peticionarios constantes de la apertura y conteo de los votos en elecciones locales con resultados mucho menos cerrados que la que acabamos de pasar.
Ya diversos columnistas han traído al presente las demandas de ayer de los panistas, en especial aquella realizada por el candidato al gobierno de Guanajuato, Vicente Fox, quien en 1991 impugnó los resultados que daban como ganador al priísta Ramón Aguirre, pidiendo la anulación de 700 casillas, realizando a la par diversas acciones de resistencia civil como las tomas de carreteras y el aeropuerto internacional. Hoy el presidente Fox llama renegados a quienes apelan los resultados electorales y se manifiestan contra los mismos.
La desmemoria interesada ha sido una constante en los comentarios que descalifican y pretenden desconocer el derecho de los partidos, establecido por la norma para acudir a la siguiente y última instancia, el Tribunal Federal Electoral, buscando desacreditar ante la opinión pública la atribución de la coalición de partidos de inconformarse legalmente.
Ante las manifestaciones de la coalición en las juntas distritales y en los espacios públicos del país, candidato y partido en el gobierno, apoyados por grupos de poder han emprendido, hoy como ayer, un linchamiento mediático que pretende poner contra la pared a los inconformes, a fin de que renuncien a manifestarse, reiniciando la maniquea campaña que presenta a los blanquiazules como los buenos y pacíficos y a los simpatizantes de la coalición como los malos y violentos.
No resulta extraña la actitud de quienes desde el primer momento sucumbieron a las tentaciones del uso del poder público para afianzar su permanencia en el mismo, utilizando los mecanismos formales e informales para lograrlo, pero desde luego es totalmente incongruente con sus demandas del pasado y reproduce esquemas antidemocráticos que ya habían sido rebasados.