Opinión

MORELIA
Vivilladas
¡Yo presidente!
La campaña de desprestigio contra El Peje inició antes de la contienda y acabará cuando consigan que Felipe se postre en la silla presidencial
Gilberto Vivanco González Viernes 28 de Julio de 2006
A- A A+

Si Agustín de Iturbide se nombró emperador contra la voluntad de los rebeldes, si Victoriano huerta usurpó el poder por el vil asesinato de Francisco I. Madero, si Sali-
nas de Gortari fue nombrado presidente después del fraude electoral más grande de la historia, si Felipe Calderón se dice presidente electo y anda promoviendo reuniones con líderes charros, con empresarios, con ministros religiosos y con lo que se acumulen en la semana, ¿por qué tanta alharaca porque López Obrador se dice presidente de México ante un posible recuento de votos donde existen indicios de que obtendría la mayoría de los mismos?
La campaña de desprestigio contra El Peje inició antes de la contienda y no tiene para cuándo acabar; o más bien sí tiene: cuando consigan que Felipillo se postre en la silla presidencial.
Es increíble el sesgo que le dan los medios de comunicación a las declaraciones del Peje en el sentido de que es o será el mero chipocludo de la nación. Si hay un proceso de impugnación y los conteos de sufragios indican una lucha cerrada es obvio que los contrincantes principales se declaren triunfadores. Aunque una cosa es autoproclamarse ganador y otra actuar como tal sin tener la venia de los organismos competentes, algo así como lo hace Felipe I de la antigua Valladolid (así le puso Vivilladas por los aires de grandeza del panista y por los grupos de poder de ultraderecha que lo impulsan).
En algunos medios magnifican las declaraciones de López Obrador y solapan o ignoran las poses virreinales del michoacano. Casi no hemos visto, leído o escuchado que pongan en su lugar a Calderón, quien desea una reunión con el tabasqueño con el propósito de legitimar su posible triunfo; lo quiere hacer prácticamente con la investidura presidencial, investidura que no le corresponde hasta en estos momentos a ninguno de los candidatos; ese honor le toca en esta hora al ocurrente y recurrente en declaraciones desafortunadas, a Vicente Fox.
En qué cabezaza cabe que la señora Elba Esther Gordillo tiene facultades para nombrar primer mandatario al consentido de la organización ultraderechista de El Barzón; si la misma mujer que se dice poseedora de la voluntad de miles de maestros cuando en realidad es repudiada por la mayoría de ellos.
Se dice que la llamada despectivamente Madre de Chocky anda haciendo amarres para colarse como secretaria de Gobernación o ya de perdis como secretaria de Educación, de no ser así apostaría porque uno de sus gatos cubriera dichos cargos, que al parecer no serían suficientes ya que está como hacha para exigir espacios como la dirección general del ISSSTE y que no caiga de raro que también añore para cualquiera de sus secuaces la presidencia del Congreso del Trabajo.
De modo que calmantes montes pájaros cantantes y no hagamos, ni hagan, tanta bulla porque el personaje del gallito feliz dice a los cuatro vientos ¡Yo presidente!; tanto él como Calderón están en un juego donde la enajenación, el control, la presión política y social tienen un papel preponderante. No es hora de dormirse, por eso cada quien puede decir lo que quiera, pero insistimos: una cosa es decir y otra es manejarse como tal.
Es importante que la población tenga un juicio sano, razonado y sin influencias maquiavélicas, para que en el transcurso de la resolución final no tome actitudes de revanchismo ni de confrontación contra nadie; ahí está la mayor responsabilidad de las fuerzas políticas, donde el grito de apoyo que exigen deberá ser muy directo y determinante pero siempre y cuando no provoquen el odio y el rencor entre unos y otros simpatizantes o hacia algunos sectores de la sociedad.
Consideramos prudente que los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, TEPJF por sus siglas, a través de su presidente, el michoacano de Atapaneo Leonel Castillo González, haga una declaración pública solicitando prudencia a los candidatos y orientando a la gente en el sentido de que el tribunal es el único órgano indicado para validar o no validar las elecciones y para en su caso nombrar formalmente electo al futuro mandatario de México. Ni Elba Esther, ni los líderes de otros sindicatos, ni el presidente del Congreso del Trabajo, ni la Iglesia, ni Vivilladas, ni los propios simpatizantes pueden designar a nuestro gobernante… aunque Calderón y López Obrador se autoproclamen como tal.
Como decía Clavillazo: la cosa es calmada. Así que «con calma y nos amanecemos… no por mucho madrugar amanece más temprano… ni me nombrarán presidente».
Voces y más voces piden voto por voto
Como las cosas se están poniendo medio feas y ante un mar de dudas sobre el proceso electoral donde los consejeros del IFE salieron rebotando, ya son varias las voces que solicitan, con la finalidad de dar transparencia a los comicios y para que salga fortalecido el nuevo morador de Los Pinos, que el Tribunal Federal ordene el recuento, uno a uno de los sufragios; postura que también es asumida por intelectuales, científicos y juristas.
El coordinador de los senadores del partido tricolor, que se puso amarillo después de las elecciones, Manlio Fabio Beltrones, señaló que el recuento de los votos «limpiará de toda duda los comicios» y Cuauhtémoc Cárdenas enfatizó que «es muy importante, para la tranquilidad del país, que tengamos un gobierno legitimado en el ánimo de la población, y todos debemos contribuir a despejar dudas, a que no haya ninguna duda pendiente para que el nuevo gobierno tenga el reconocimiento de la población», para esto, puntualizó, es necesario un nuevo balance del total de los sufragios.
De modo que las voces de muchos apuestan a la certidumbre por medio del conteo manual de las boletas, total si se comprueba que la mayoría de ellas favorecen a Felipillo el PRD, tal como se ha comprometido, tendrá que reconocer su derrota y sumarse al llamado de reconciliación nacional; de lo contrario, los panistas con sus millones de simpatizantes tendrán que hacer lo propio aceptando, con todo dolor de su corazón y de su bolsillo, como mandatario de la nación a López Obrador, quien deberá pedir prudencia a sus partidarios para que no siembren más resentimientos con las personalidades de la iniciativa privada.
Ya para finalizar diremos que si grupos e individuos de distintas filiaciones, así como los partidarios del Peje, piden voto por voto, quienes tenemos el rostro lleno de arrugas apostamos por el famoso «Botox por Botox». ¿Alguien quisiera una restiradita?