Opinión

MORELIA
Repercusiones
El gobierno del PRIAN no da para más
Por todas partes del país afloran las triquiñuelas de un proceso electoral que da pena
Samuel Maldonado B. Martes 1 de Agosto de 2006
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En Líbano, Israel masacra a la población civil. ¡Qué lamentable que la ONU sirva a los intereses de los Espantados Unidos!

El último gobierno emanado de la Revolución Mexicana lo fue el presidido por el General de División Lázaro Cárdenas del Río; a éste le siguió el de Manuel Ávila Camacho, mismo que le entregó la estafeta a Miguel Alemán Valdés. En la administración alemanista, México vivió un proceso de retroceso, tendiente a contrarrestar las acciones revolucionarias de Cárdenas, ante las cuales el sector empresarial había tenido una actitud similar a la que actualmente ostentan. Con el veracruzano colaboraron muchos de los hijos de quienes habían participado directamente en el movimiento armado, pero ya sin el espíritu nacionalista y sin importarles profundizar en las causas que originaron el movimiento de 1910. A su desinterés social se sumó una ambición desmedida y el afán de enriquecerse en forma descarada siempre aprovechando los puestos públicos.

Fue un gobierno caracterizado por la deshonestidad y la corrupción, misma que generó muchos y nuevos millonarios, los que hicieron su fortuna con las obras realizadas, de tal manera que el sexenio terminó con un endeudamiento enorme y se vio obligado a devaluar el peso (de 4.00 a 8.65 pesos por dólar). Para justificar su actitud, indicó que no era problema la devaluación, pues había países ricos con moneda devaluada y países muy pobres con moneda muy cara.

En este ambiente propicio para el robo y el saqueo, nacen los grandes personajes del dinero como Bernardo Quintana, Carlos Hank González, Rómulo O´Farril, Gastón Azcárraga, Gabriel Alarcón y líderes sindicalistas como Fidel Velázquez, Francisco Pérez Ríos, La Güera Rodríguez, El Charro Díaz de León, Fernando Amilpa y otros como los actuales Víctor Flores o la pobresora Gordillo (transformados ahora en colaboradores del PAN), quienes mantienen el control de obreros, siguen construyendo grandes fortunas y siguen enturbiando la vida del país.

Tocó a otro veracruzano, Adolfo Ruiz Cortines, gobernar con cierta austeridad para medio corregir las desviaciones sufridas por el gobierno prácticamente reaccionario que le antecedió. En los gobiernos subsecuentes y hasta la fecha, más y más hijos y nietos de la Revolución, ya convertidos en grandes y medianos empresarios, afiliados o simpatizantes del PAN gobiernan junto con el PRI operando una política híbrida, de la que son grandes beneficiarios, entre los que por supuesto se cuenta el grupo de industriales de Monterrey, que más se fortalecieron con el Fobaproa y que los hizo formar parte de la lista de los hombres más ricos del mundo.

El antiguo gobierno de la Revolución muere prematuramente y el PRIAN se mantiene en el poder a través del control absoluto de los procesos electorales constantes, hasta culminar la hazaña del fraude de 1988. En este proceso Manuel Clouthier, pilar del PAN, se dobla y termina por reconocer a Salinas de Gortari.

Con sus deshonestidades y corrupciones, esta política híbrida no da para más y en cambio, provoca más y mayor pobreza; obliga a la emigración de millones de mexicanos que van con su esfuerzo a fortalecer la economía ya de por sí poderosa de Los Espantados Unidos; prostituye el sindicalismo mexicano de tal manera que los directivos de la CTM enseñan los dientes y actúan realmente como enemigos de los trabajadores. Se pierde la esencia del sindicalismo y los gobiernos corrompen a todos para tratar de gobernar sin problema alguno.

Hoy, estamos hundidos en una crisis mayor. Por todas partes del país afloran las triquiñuelas de un proceso electoral que verdaderamente da pena y que el gobierno trata, con su propaganda fascista y desinformativa, de ocultar para continuar engañando al grueso de la población mexicana.

La carencia de argumentación válida de los responsables del proceso electoral reciente para justificar sus rapacerías, aunado a la falta de tacto y conocimiento de Fox y su política del avestruz, de esconder la cabeza para no ver la realidad o la razón que existe en la movilización ciudadana pacífica convocada por Andrés Manuel López Obrador, puede llevar al agotamiento de la paciencia ciudadana, principalmente de todos aquellos que no tienen nada que perder.

Ahora sí que poco o nada cuesta el volver a contar. ¡Contar voto por voto, casilla por casilla, suma más para la paz que para el desorden que el gobierno híbrido del PRIAN en su cerrazón, se empeña en provocar!

A todos conviene pues, que el TEPJF, con las pruebas públicas aparecidas, tanto en los medios como denunciadas, termine por ordenar se cuente voto por voto, casilla por casilla.