Opinión

MORELIA
Repercusiones
Tiempos inciertos
La resolución del TEPJF se da en momentos que existen serios problemas sociales en varias partes de la República
Samuel Maldonado B. Martes 8 de Agosto de 2006
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Un larguísimo proceso electoral comenzado hace más de dos años está llegando a su fin. Los resultados a la fecha seguramente no satisfacen a la mayoría de los ciudadanos y mucho menos a los que somos fundadores y militantes activos del PRD. Nos queda la sensación de que pudimos haber ganado con amplitud y se acrecienta la duda de que, así como sucedió en las elecciones de 1988, nos quedamos justamente en el umbral del triunfo por efecto del fraude electoral.

Desde antes del principio y durante el proceso que nos ocupa, hemos venido observando con preocupación lo que internamente dentro del gobierno federal se procesaba con el PRI. Conocimos de la parcialidad en la conformación del IFE, del acoso permanente al gobierno del Distrito Federal, incluso desde la etapa de Cuauhtémoc Cárdenas y de Rosario Robles. Ya, internamente en el PRD se dio la lucha interna: el bajo perfil de muchos de sus precandidatos hacía suponer que no aportarían los votos suficientes para ganar su propia contienda constitucional, que se veía competida, y más parecía que se cobijaban con la sombra del candidato presidencial. Se dieron diferencias internas y gente ajena al PRD, con negros antecedentes, terminaron figurando como candidatos nuestros. Se les venían encima tiempos inciertos.

Finalmente lo que pasó ya no existe; en el ahora el TEPJF ha emitido un dictamen de revisión parcial que no nos deja satisfechos. Se procederá en consecuencia a su resolución que consiste en nuevamente contar poco menos del diez por ciento de las casillas instaladas. La resolución del TEPJF se da en momentos que existen serios problemas sociales en varias partes de la República: El estado de Oaxaca vive una ebullición política de tamaño descomunal por lo que su gobierno está al borde del abismo; la inconformidad de los trabajadores mineros de todo el país se mantiene y, alarma a todos, la guerra intensa entre los cárteles del narcotráfico que parece no tener fin y ni solución por el gobierno federal. Los salvajes ajusticiamientos realizados ente ellos siguen dándose cotidianamente, lo que nos indica que solamente drogados o locos, o bien, impulsados por una ambición desmedida por el control del comercio y la detención del poder, induce a aquellos a cometer atroces y sanguinarios crímenes. ¡Ya conocimos del pasado y presente y del futuro, sólo tiempos inciertos!

Hay manifestaciones de inconformidad social en todo México y, para completar el cuadro, no sabemos las consecuencias que pueden traer los resultados de una contabilidad total de votos solicitada por la coalición del PRD, PT y Convergencia y sólo autorizada en el diez por ciento de las casillas.

Si efectuada la revisión ordenada por el Tribunal Electoral, el conteo resultara muy positivo para la coalición «Por el bien de todos», prácticamente abriría la puerta para una mayor revisión; caso contrario, si éstos fueran adversos podría, por parte de Andrés, de su equipo de primera línea y de los millones de sus seguidores, de presentar una resistencia mayor como ya se ha anunciado debido al infantil ofrecimiento de cargos públicos para la coalición por parte de la Secretaría de Gobernación. Este ofrecimiento demuestra la falta de oficio político del gobierno y ha obtenido como respuesta la afirmación de Andrés Manuel de que «nuestro proyecto no se vende ni se negocia; nuestra lucha es por la democracia».

Cualquiera que sea el resultado final, no se vislumbra una salida adecuada. El poder siempre debe actuar magnánimamente, ahora sí que para el bien de todos y éste, el poder, no se ve en el país por ningún lado.

Más tardará este conflicto en resolverse cuando estaremos insertos en otros procesos electorales en varios estados y de no encontrarse una solución política, habrá más frentes de conflicto y más difícil se tornará encontrar respuestas.

Seguramente por el flujo y reflujo de los intereses personales más que ideológicos, habrá una nueva correlación de fuerzas. Si el PAN arriba a la titularidad del Poder Ejecutivo, los pragmáticos del PRI estarán haciendo antesala en las oficinas del gobierno, junto a los que «siempre han sido amigos de los funcionarios gubernamentales» y otros, los que ideológicamente no transan, haciendo análisis de lo que se hizo bien o mal para corregir y seguir adelante hasta encontrar el punto da apoyo para impulsar a nuestro país a estratos superiores.